Con esta declaración comienza "Alabanza", una emocionante novela sobre las relaciones de pareja, la gestión de la propia identidad y el futuro de la literatura.
Claudia y Sebastián disfrutan de unas vacaciones de verano en un pueblo habitado exclusivamente por viudas y donde no es posible conectarse a internet. Mientras él se dedica a recordar por escrito a todas las amantes de su vida, ella recorre el pueblo y los alrededores y acaba interesada por un suceso acaecido hace casi treinta años: el incendio de la iglesia mayor. Un crimen espeluznante servirá de insospechada catarsis para su vida en común.
Publicó su primera novela, A bordo del naufragio (Editorial Anagrama), en 1998. La obra resultó finalista del Premio Herralde de novela y fue considerada por la revista El Cultural entre las diez mejores ópera prima del año. Su segundo libro fue Así de loco te puedes volver, editado por Tertulia de los martes de Segovia en 1999. Durante tres años, residió en Japón, concretamente en la Prefectura de Tochigi, donde dio clases de español y de inglés, hizo crítica cinematográfica y literaria, y se inició en el mundo de los blogs. Después de este período volvió a residir en Madrid. En 2006 ganó la X edición del Premio Arte Joven de la Comunidad de Madrid con Trenes hacia Tokio (Editorial Lengua de Trapo). En 2007 apareció su obra más extensa y ambiciosa: El talento de los demás. Tatami - 畳, publicada al año siguiente, fue llevada a escena por la compañía Tanttaka Teatroa en 2009. El estatus consiguió el premio Ojo Crítico RNE de Narrativa 2009, como la mejor novela del año escrita por un autor menor de 40 años. El jurado estuvo compuesto por Javier Rodríguez Marcos, Modesta Cruz, Isaac Rosa, Pablo D'Ors, Alfredo Laín, Laura Barranchina, Julio Valverde y Nuria Azancot Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y con estudios de Filología Románica, ha colaborado con el diario El Mundo y con numerosos medios nacionales e internacionales, muchos de ellos en Internet. Desde octubre de 2007, y durante todo 2008, colaboró como columnista con el diario Público. La revista Granta en español lo eligió en 2010 como uno de los 22 mejores narradores jóvenes en castellano. Con el sobrenombre de Juan Mal-herido escribe un blog de crítica literaria que se caracteriza por su acidez y crudeza. Algunas de sus críticas se imprimieron en un libro titulado Vida y opiniones de Juan Mal-herido.1 Ejército enemigo es su última novela publicada. Fue elegida entre las novelas más destacadas de 2011 por el diario Público, las revistas QuéLeer y Tiempo, y las revistas digitales GoMag, Koult y Fantastic Plastic Mag.
Hasta la página 100 he llegado, este libro no da para más. Os diré por qué, copio literalmente los dos últimos párrafos de la página 100: "...vio imprescindible -incluso para la historia de la literatura- escribir un cuento exclusivamente sobre su polla -y pensó polla, en efecto-, sobre tener polla, sobre la polla dura y sobre tener la polla dura, sobre ser en el mundo pegado a una polla. Le gustó eso de ser en el mundo pegado a una polla. A lo mejor lo ponía de título. La polla le fascinaba; no su polla, aunque no conocía muchas más pollas que la suya, sino la polla-en-sí. Había una relación directa entre la personalidad de los hombres y el tamaño de sus pollas, y entre tener polla y tener un montón de problemas. Pero no quería confundir el ensayo breve con el cuento, ni dar cabida en su relato a otra cosa que, exactamente, tener polla, independientemente de su tamaño y de su uso y servidumbre". Esto llega después de habernos contado las relaciones sexuales explicitas del protagonista con tres o cuatro amantes y sabiendo que nos quedan al menos otras seis o siete amantes en las siguientes 276 páginas del libro. Hasta la página 100 ha habido sexo en el 85% de las páginas que he leído, no era este el libro que esperaba. Como muchas veces pasa, mis expectativas eran diferentes a lo que había oído de este libro y de este autor. "Es un autor de extraordinario talento, que se reinventa en cada novela [...]. Un autor que va interesar a mucha gente. Una apuesta de futuro", decía de él Nuria Azancot, de El Cultural en el año 2014. Además, Estandarte eligió este libro como uno de los 10 mejores libros publicados en lengua española en 2014 y dijo de él "Porque Olmos sigue yendo por libre en la narrativa actual, y nos gusta por dónde va". Debí de revisar mis fuentes de inspiración válidas para leer un libro antes de empezar a leerlo. En la contracubierta, como casi siempre, se nos presenta un libro diferente, ni una palabra del sexo contenido en el libro. Y una frase lapidaria: "Alabanza es la obra más lograda y personal de Alberto Olmos, una apasionante reivindicación de la literatura que devuelve el protagonismo al lector". Copio el último párrafo de la página 101: "Entendía por tanto el hecho de que los hombres siempre fueran detrás de sus propias pollas, como perros atados a correas que no sujetaba nadie, pero que daban tirones más firmes que cualquier amo autoritario. En la polla, intuyó de pronto, podía localizarse el origen de todas las fantasías legendarias creadas alrededor de determinados objetos, el tenderete esotérico de la literatura y del cine, pues la polla era kriptonita y era excalibur, y era el aleph y, también, el zumbido de la espada láser. Un objeto que palpita o vibra porque apenas se contiene a si mismo, que hace peligrar un planeta, cuyo poder es incontrolable...". En fin, este libro es la polla... de malo. Absolutamente prescindible.
Novela que en su primera parte (los dos primeros bloques del texto) me ha encantado, narra el proceso de un escritor bloqueado que se va a un pueblo perdido del mundo con su pareja a intentar escribir cuentos. Magnífica. Sin embargo, cuando empieza el bloque 3 de la novela, cambia la cosa y el autor se dedica a saldar cuentas pendientes con críticos y blogs y a diserciones en mi opinión abusrdas. Sobra esta parte, una pena. Tampoco me gusta la vanidad del autor que considera se cargó el solito la literatura por ser él un autor de los de culto que hizo un best seller para la plebe...en fin Aún así, uno de los autores más interesantes de la nueva hornada en España. Una pena que en (casi) todas sus novelas tenga algo que patine. Recomendable libro pese a todo.
En esta novela se exploran cuestiones tan dispares como el sexo, la nostalgia o la evolución de la Literatura hasta su posible final a manos de medios más modernos, o su transformación en un fenómeno únicamente reservado a eruditos, como hoy en día pueda ser la Opera. Desde el punto de vista narrativo está muy bien construida en torno a dos personajes que se describen mutuamente y van excavando el pasado del protagonista, un escritor postmoderno que pasa a convertirse en famoso a raíz de un best-seller, para desenterrar las raíces que le han convertido en lo que es.
Intrigante a ratos, interesante en sus puntos de vista sobre cuestiones generales, y entretenido de principio a fin.
De los pocos libros que no he podido terminar en mi vida. Ni me resultan interesantes las reflexiones metaliterarias, ni excitantes las descripciones sexuales, no hay la mínima tensión ni los personajes resultan interesantes. Estoy de acuerdo con el usuario que aguantó 100 páginas. Las mismas que yo he aguantado.
Esta novela me hubiera gustado mucho más hace 20 años. Cuando era Intenso como sólo un adolescente lo puede ser, y cuando creía que todo a mi alrededor era Muy Importante y estaba dotado de una Extraña Transcendencia. Muy Mayúsculo todo, ya ven ustedes. Humildemente, me da la sensación de que 'Alabanza' se esfuerza demasiado por ser lo que se espera de una buena novela. Y "lo que espera" de algo es siempre algo muy diferente de ese "algo".
Perseguía la buena literatura, aquella que te permite pensar y profundizar en el valor de lo real. Eso que debe ser contado. Estaba rodeado de libros y decidí rastrear l'actualité littéraire seleccionando una obra según su autor, y no al revés. Quería al mejor. No puedo evitarlo. No me fio de los titulares de las editoriales. Rótulos tan estudiados, alardeando de publicar la obra definitiva para el lector más exigente. Me entran naúseas sólo de pensarlo. Y me acordé rápidamente de un invicto. Sentí que me faltaba la última obra de Alberto Olmos, un escritor transparente. No lo había apuntado en ningún sitio. Estaba en mi cabeza. Portaba este recuerdo desde hace casi un año, cuando lancé la reseña de Ejército enemigo el 14 de marzo de 2014, una pieza potente . Lo tenía interiorizado conmigo, en mi retentiva, porque lo siento como uno de los nuestros, de los más huracanados. Y así apareció, súbitamente, ante esa necesidad, allanando el camino para progresar por los tornasolados senderos de la literatura. Cualquiera no puede abrirse camino por esas geografías. Hace falta un escritor con talento, en el que se reúnen condiciones humanas excepcionales y severas.
Al leer el título advertí que iba a celebrar con palabras una gran fiesta de la literatura: el estilo narrativo y la agudeza intelectual de Alberto Olmos, uno de los mejores jovenes escritores hispanohablantes nacidos a partir de 1975, junto a Javier Montes, Pablo Gutiérrez o Sonia Hernández. Grandes coetáneos obstinados en extender la plasticidad artística de la literatura. La obra iba dedicada a sus padres. Esto se trataba de algo serio, circunspecto y ceremonioso. El resultado final fue superior a la expectativa inicial que suscitó mi imaginario en el acercamiento, pero esto lo quiero contar con detalle.
Alabanza es una obra metaliteraria, la Nueva Moda Vanguardista en Literatura, estilo procedente de las primeras excavaciones literarias de Enrique Vila-Matas, káiser imperial de esta modalidad tan fascinante, que revolucionó el panorama artístico de la literatura. El planteamiento se impulsa en escribir sobre lo que se está escribiendo y sobre lo que se va a narrar, o si lo prefieren, estirar las fronteras de la literatura, una práctica meta-existencialista del escritor que explora la fabricación de la literatura mientras celebra la gala de las letras y las palabras que relatan el mundo, contra otros que inciden en el hiper-realismo más denostado, buscando el talante y la miga para exponer lo que no puede quedar silente y taciturno. Pintar con palabras parte del silencio y dejar el espacio preciso entre lineas para que el lector descubra lo realmente importante.
Alberto Olmos crea magistralmente dos personajes, Sebastián y Claudia, y articula su mente narrativa con la vivacidad neuroplástica de un topo con arco, que socava las galerías y grutas más arriesgadas de la identidad performativa y las psicosis de pareja, para llegar íntegro al corazón de su AlterMusa y despertarla con aplomo y puntería, mediante la flecha de sus astutas quimeras y razones calculadas, como un escritor que se niega a la melancolia, afín a sus intuitivas visiones, mitad ficción, mitad lógica-poética. Presente con los vapores delirantes de la infidelidad, las erosiones del tiempo, la acumulación de sus prácticas sexuales y los recuerdos del pasado, Sebastián intenta escribir durante unas vacaciones, su pieza maestra de la literatura, sumido en una aldea remota que no dispone de internet. Allí rememora a todas las amantes de su vida y las literaturiza con el brillo natural, espectral, glorioso y sucio de cada hecho marcó su perceptiva. Tal y como surjió en cada experiencia y fue sintetizada en su sentimiento racional. Procurando ser certero a cada folio blanco que empantana su cuarto, el espacio de la batalla.
«No estoy enamorado de tí.»
Claudia recorre el pueblo por todos los rincones y descubre que sólo habitan viudas enlentecidas y que la iglesia fue deflagrada. El único hombre que encuentra es el tendero y al hablar con él, entre prisas y agitación, le cuenta el suceso trágico de una mujer que perdió a su marido, asesinado de un tiro y que la hizo enloquecer tras su muerte, y pasado un tiempo incendió la iglesia de Santa María, tumbando el templo en llamas. Es aquí cuando la narración se va superando a sí misma y en la página 133 la novela te inmoviliza poderosamente, pues todo queda conectado. La historia funciona con ritmo propio y la lectura se sucede en tres dimensiones. Estás dentro con ellos. Hay transparencia. Las descripciones son exquisitas, propias de un Gran Talento de la Literatura, que trabaja con esfuerzo por la escritura, por recuperar su poder natural. En cada párrafo está su arte, la pasión, la ambición por mejorar la técnica y producir una composición sencilla y pluscuamperfecta. Un Huracán en Papel. Estamos ante una alabanza a la literatura y a la constante creación. Frente a esta narrativa cualquier texto de David Safier, Assa Larson o E.L. James es una brisa anodina y oficio plañidero, lo cual marcará por siempre la disyuntiva entre literatura de escape o Alta Literatura, mi escusa creciente para mantener este Blog y escribir reseñas entre la espesura. No merecemos menos los Amantes de la Literatura.
«Quiero internet, Sebastián. Así te lo digo.»
Sebastián es un personaje honesto, cabal en su estructura, que se comprende a sí mismo y alcanza un relieve perfecto, sin hebras de autoengaño ni estupidez, que pretende lo auténtico y que necesita moverse entre el magma original de la realidad espontánea y propia, la cual no defraudará jamás a ningún lector con quien tome contacto. Su vida sigue una especie de broma experimental cuando entra en la sufrida aldea de Castilla que está unida a su pasado. Allí, él mismo es un muerto llamado Miguel. Su novia está harta de la situación, pero no sabe nada. Entre ellos hay una sintonía especial confubalada por los misteriosos designios planetarios. Sebastián esconde un secreto que no sabe como contar a Claudia. La narración te va arrastrando rápido con una sintáxis perfecta, y de forma anómala, a partir de la página 195 hasta la 245 la lectura se hace monótona y plúmbea. Pero sin más. Al salir de ese breve bache y esa maldad, aparece el tercer acto, titulado «Mentira» y la obra te atraviesa, mediante una ficción arrolladora, pulida y brillante, demostrando persistencia de genio.
«Los hombres se enamoran de una solapa y las mujeres de una sinopsis.»
El cierre produce una explosión emocional ciclópea, fulminante, supra-literaria. A las 11:23 a.m. del desenlace, en plaza, cuando Miguel corre, surge el momento más literario de toda la narración, el renacimiento de la Gran Literatura del siglo XXI, la que había quedado pisoteada y muerta, ahora es exhibida con la lógica-poética de un escritor sensible, racionalmente perceptivo, que tiene el don de sublimar el dolor y convertirlo en cielo abierto por el que vuelan pájaros dignificados al son de músicas flotantes como el inmenso cielo de Castilla, de azul metálico, sobre tierras fecundas, festejando con hipnóticas alabanzas la Literatura de Altura que alza a los más fuertes Huracanes en papel, los que serán protegidos durante el tránsito de los tiempos. Alberto Olmos es Uno de los Nuestros, un literato grande, inmenso. Esta lectura estará en un estante de mi Biblioteca Fulgurante.
Pero qué libros tan largos y aburridos le están saliendo últimamente a Alberto Olmos. Esos párrafos interminables llenos de reflexiones que no aportan nada (salvo algún detalle léxico o juego de palabras)... Siempre he leído lo que ha escrito, pero para mí "Trenes hacia Tokio" es su obra más fresca y mejor (El estatus también está muy bien). Alabanza tiene treinta páginas iniciales interesantes y un buen título. El resto, os lo podéis ahorrar.
Me ha gustado esta novela clasificada como neorruralista, cosa que de la que tuve noticia a posteriori. Lo peor, tanto sexo gratuito. Eso en Houellebecq me gusta o me gustaba entonces con Mañas, pero aquí creo que sobra. Además, porque no forma tanto parte de la narración sino de los recuerdos del protagonista. A celebrar, por el otro lado, la típica mala leche de Olmos hacia para con la industria del libro, los jurados de los premios, la corrección política de los mismos, etcétera.
“Los lectores… lo único puro de todo el sistema literario”. Alberto Olmos Para citar a Albert Olmos: “El sopor de la vida adulta, en definitiva”. Un libro de terror para los que buscan enamorase. Una inmersión en las entrañas del negocio de los libros. Una trama perspicaz tejida con una narrativa muy bien construida.
A mí me gusta el Sr. Olmos por lo mismo que me gusta Houellebecq: porque mientras escribe se le van ocurriendo cosas y, como son listos, son cosas muy interesantes y muy inteligentes y muy bien vistas y mejor traídas. Luego está la historia que cuentan y el arte que tienen como escritores, la técnica, el oficio. En Alabanza flojea la primera pero está muy bien lo segundo: poca historia y buen oficio, o sea. Un escritor, que queda poco convincente como personaje, se va con su novia, que resulta más sólida, a un pueblo un tanto aislado para escribir una nueva obra. Durante esta estancia se nos habla del proceso creativo, del mundillo (el diminutivo es necesario y peyorativo) literario, de la relación pueblo/ciudad (o aldea/corte) y creo que de alguna cosa más, aunque no estoy seguro y tampoco quiero destripar las sorpresas. Pero esto no es relevante. Lo importante son los textos laterales, los comentarios de pasada, las sonrisas de soslayo, los guiños cultos, el vocabulario selecto y que nos trate a sus lectores como adultos.
Hay libros que nos llaman por su título y/o su portada. Albanza, de Alberto Olmos (Segovia, 1975) es un ejemplo. Pero si el título no nos convence lo suficiente, solo basta con leer la contraportada para confirmar que nos aportará una lectura placentera. Sin embargo, no todo es lo que parece en la breve sinopsis. Reconozco que lo que me atrajo de esta novela fue su título tan breve y tan polisémico a un mismo tiempo y porque su argumento era prometedor. Sin embargo, al final no queda claro a qué se alaba: ¿al amor?, ¿al ambiente rural, quizás? o ¿a la fiebre promocional del mundillo literario? Puede que a todo ello, porque sobra decir que es una crítica irónica de la sociedad actual. Alabanza, no obstante, es una novela para leer sin prisas y disfrutar con su estilo y con su léxico.
Sublime interpretación del pasado en una historia de futuro. Destaca, por encima de todas, la tercera parte, que ya debería de ser conversación entre los escritores.