Hasta la página 100 he llegado, este libro no da para más. Os diré por qué, copio literalmente los dos últimos párrafos de la página 100: "...vio imprescindible -incluso para la historia de la literatura- escribir un cuento exclusivamente sobre su polla -y pensó polla, en efecto-, sobre tener polla, sobre la polla dura y sobre tener la polla dura, sobre ser en el mundo pegado a una polla. Le gustó eso de ser en el mundo pegado a una polla. A lo mejor lo ponía de título.
La polla le fascinaba; no su polla, aunque no conocía muchas más pollas que la suya, sino la polla-en-sí. Había una relación directa entre la personalidad de los hombres y el tamaño de sus pollas, y entre tener polla y tener un montón de problemas. Pero no quería confundir el ensayo breve con el cuento, ni dar cabida en su relato a otra cosa que, exactamente, tener polla, independientemente de su tamaño y de su uso y servidumbre".
Esto llega después de habernos contado las relaciones sexuales explicitas del protagonista con tres o cuatro amantes y sabiendo que nos quedan al menos otras seis o siete amantes en las siguientes 276 páginas del libro. Hasta la página 100 ha habido sexo en el 85% de las páginas que he leído, no era este el libro que esperaba. Como muchas veces pasa, mis expectativas eran diferentes a lo que había oído de este libro y de este autor. "Es un autor de extraordinario talento, que se reinventa en cada novela [...]. Un autor que va interesar a mucha gente. Una apuesta de futuro", decía de él Nuria Azancot, de El Cultural en el año 2014. Además, Estandarte eligió este libro como uno de los 10 mejores libros publicados en lengua española en 2014 y dijo de él "Porque Olmos sigue yendo por libre en la narrativa actual, y nos gusta por dónde va". Debí de revisar mis fuentes de inspiración válidas para leer un libro antes de empezar a leerlo.
En la contracubierta, como casi siempre, se nos presenta un libro diferente, ni una palabra del sexo contenido en el libro. Y una frase lapidaria: "Alabanza es la obra más lograda y personal de Alberto Olmos, una apasionante reivindicación de la literatura que devuelve el protagonismo al lector".
Copio el último párrafo de la página 101: "Entendía por tanto el hecho de que los hombres siempre fueran detrás de sus propias pollas, como perros atados a correas que no sujetaba nadie, pero que daban tirones más firmes que cualquier amo autoritario. En la polla, intuyó de pronto, podía localizarse el origen de todas las fantasías legendarias creadas alrededor de determinados objetos, el tenderete esotérico de la literatura y del cine, pues la polla era kriptonita y era excalibur, y era el aleph y, también, el zumbido de la espada láser. Un objeto que palpita o vibra porque apenas se contiene a si mismo, que hace peligrar un planeta, cuyo poder es incontrolable...".
En fin, este libro es la polla... de malo. Absolutamente prescindible.