Aunque mi puntuación (y la portada) no lo sugiera, aquí dentro hay relatos que merecen mucho la pena. Por si quieres ir al grano, te dejo mi opinión y una sinopsis breve de cada uno.
En general, tira más por el weird y la inquietud que por el susto directo. Hay cuentos con un aire ligottiano y otros más kafkianos; cambia el enfoque, pero casi todos comparten el mismo tono: escenarios apagados, gente atrapada en rutinas o en sitios, una sensación de incomodidad constante, mucho moho y una banda sonora a base de ruido de estática.
No es un libro para leer de una sentada (como suele ocurrir con la mayoría de antologías de un mismo autor), porque muchos relatos comparten demasiados elementos y, en conjunto, pueden volverse repetitivos. Aun así, ya estoy deseando continuar con Glamour de Osario, pero esta vez lo leeré por tandas, alternándolo con otras lecturas para que no resulte tan empalagoso.
IMPRESCINDIBLES
★★★★★ Maniquíes en aspectos del terror
La historia nos mete de lleno en un enorme edificio de oficinas del que el protagonista no puede escapar, repleto de maniquíes inquietantes que acechan en cada rincón. La atmósfera de angustia, claustrofobia y estado de alerta constante que crea es brutal.
★★★★★ Ghorla
La historia arranca con un académico que viaja a un pueblo remoto para dar con la hermana de un escritor de terror ya fallecido y casi desconocido. Desde que llega, todo allí empieza a oler raro. Samuels hace crecer lentamente ese mal rollo, y cuando por fin acelera, lo hace con un humor negrísimo que te deja sonriendo y temblando a la vez. Durante todo el relato tienes la sensación de "no sé por qué, pero aquí yo no me quedaría", y eso es justo lo que busco en historias así.
★★★★★ El moho negro
Esta es la historia de un moho interplanetario, invencible y suicida. Otra vez recurre a temas fúngicos para generar, sin mucha trama y en pocas páginas, una vertiginosa sensación de agobio. Es una chorrada, pero de las que funcionan perfectamente.
RECOMENDABLES
★★★★☆ Apartamento 205
La historia ocurre en un bloque de pisos corriente. A las tres de la madrugada, un estudiante de medicina recibe la visita desesperada de su vecino en la puerta y, a partir de ahí, se ve arrastrado a algo muy turbio. Lo que parecía un susto aislado acaba convirtiéndose en una reinterpretación tenebrosa del mito de la caverna de Platón. Me ha parecido un relato muy bueno, de esos que te dejan pensando en las cosas siniestras que pueden ocultarse tras las paredes de cualquier apartamento.
★★★★☆ Cesare Thodol
La historia nos lleva a visitar un manicomio, mientras el narrador va descubriendo gradualmente un misterio sobre una locura contagiosa. Utiliza clichés clásicos, como el paciente psiquiátrico escribiendo en las paredes, para lograr un relato bien weird, con mucha soltura y con un muy buen giro final.
★★★★☆ Centinelas
Afronta esta lectura (en realidad, todas las del género) con ingenuidad y disfrutarás de una buena ración de Metro de Londres, conspiración y macabrismo. Mezcla un poco de Baker con una pizca de Ligotti y sazónalo con el estilo de Samuels: et voilà.
★★★★☆ La plaza de la medianoche
Un escritor se deforma por culpa de la luz lunar y se aísla para curarse. En su retiro, reformulará el sentido de su enfermedad. Lo mejor: la atmósfera opresiva, la sensación de que "hagas lo que hagas, ya llegas tarde" y la idea de que la creatividad te vuelve más vulnerable. No lo explica todo, pero sí lo justo para ser efectivo.
★★★☆☆ Las manos blancas
La premisa nos presenta a un erudito desterrado, obsesionado con una antigua escritora de terror olvidada. Pinta bien sobre el papel, pero a mí ni fu ni fa. Este relato, que muchos consideran de lo mejor de Samuels, no me ha parecido para tanto. Abunda en referencias gratuitas a clásicos del género. La idea principal es muy buena, pero me ha faltado un poco más de pausa para que fuera tan inmersivo como el anterior.
★★★☆☆ Mi mundo no tiene recuerdos
Cuento corto de horror cósmico nihilista (valga la redundancia) y de ambientación náutica: un hombre despierta desorientado, incomunicado y sin recuerdos, en un barco en medio del océano.
★★★☆☆ Interferencia externa
Otro relato de horror corporativo que bien podría haberse titulado "La claustrofóbica fiesta zombi de la estática". Una ventisca y un mastodóntico complejo de oficinas, aislado y abandonado, sirven de escenario para una historia amena y muy distinta del resto.
★★★☆☆ La niebla carmesí
Una especie de mezcla entre Annihilation y Predator. Aquí Samuels se ha permitido explayarse más que en el resto de relatos, y eso se refleja de forma positiva en la historia: una ambientación muy bien construida que genera miedo y una tensión constante en este relato de horror cósmico. Eso sí, no busques una gran profundidad psicológica, porque no la hay.
PRESCINDIBLES
★★☆☆☆ Regina contra Zoskia
Este relato es una especie de "pesadilla kafkiana" en la que una secta de gente que no pega ojo se enzarza en un juicio para intentar demostrar que el mundo exterior está loco y que ellos son los únicos cuerdos. A pesar de la atmósfera que consigue crear, se desarrolla de forma muy precipitada y exige una gran ingenuidad para meterse de lleno en la historia.
★★☆☆☆ Un caballero de México
Un editor viaja a México para comprar relatos lovecraftianos y acaba topándose con un autor que asegura ser la reencarnación de Lovecraft. La premisa es buenísima; el relato tiene chispa, y algunos detalles del mundillo weird están muy bien tirados (como la referencia a la editorial Valdemar). Pero el desarrollo se estira más de la cuenta y el cierre no pega el golpe que promete. Al final queda más como ocurrencia ingeniosa que como relato redondo.
★★☆☆☆ Thyxxolqu
El narrador se encuentra con un anuncio escrito en una lengua desconocida y será espectador de su propagación a modo de epidemia. La idea es buenísima, pero la ejecución (precipitada, en mi opinión) no remata tan fuerte como promete el concepto.
★★☆☆☆ La era del futuro degradado
Aunque da título a la antología, el relato me ha parecido bastante regulero y me ha recordado demasiado a otros textos de Samuels (por ejemplo, Apartamento 205). Quizá, si lo hubiera leído en otro momento o en un orden distinto, lo habría disfrutado más. Aun así, lo salva el final y, en parte, la crítica social y la idea de una especie de apocalipsis por entropía, donde todo se va desmoronando poco a poco e inevitablemente, hasta que el mundo termina apagándose por pura degradación acumulada.
★☆☆☆☆ En el complejo
Secuela de La plaza de la medianoche que cambia el mal rollo sugestivo por una escalada de sadismo y rareza metida con calzador. Tiene imágenes potentes (el paso del tren como único punto de apoyo en medio de la desorientación), pero no construye tensión: solo acumula castigos y horror corporal gratuito. Al final cansa más de lo que inquieta.
★☆☆☆☆ Vrolyck
La premisa prometía: un escritor insomne que hace migas con un tipo raro en una cafetería de esas que nunca cierran. A nivel de atmósfera pintaba bien, pero el resultado no me enganchó nada. Tira por un horror muy lovecraftiano, sí, pero demasiado plano, predecible y con poca chicha.