Estaba entre una estrella o dos, pero la idea, en cualquier caso, creo que queda clara: no me ha gustado. En los últimos años me he aficionado a los libros de no ficción porque siento que muchos pueden aportar perspectivas interesantes sobre temas importantes. Esperaba lo mismo de "A solas", pero me ha resultado una lectura pesada, repetitiva y sin nada que aportar. Tengo muchísimas cosas que decir, hasta el punto de que me he planteado si no me merece más la pena dejarlo estar, ponerle la estrella y seguir con mi vida. Pero bueno, ya que he hecho el esfuerzo de acabar el libro, voy a intentar ofrecer algo de opinión para quien pueda necesitarla (aunque, insisto, es todo muy subjetivo, veo que hay gente en esta comunidad que ha encontrado la lectura útil e inspiradora, así que nunca se sabe, confiad siempre en vuestro propio criterio). Dicho eso, allá vamos.
Para empezar, este libro me ha parecido absurdamente repetitivo. La autora vuelve sobre las mismas ideas una vez y otra vez y otra vez, hasta que se hace agotador. No me quejaría ni la mitad si estas ideas sobre las que vuelve pudieran ser provechosas o sugerentes, pero es que siento que tampoco lo son. Yo de Silvia Congost no sabía nada hasta este momento y, francamente, si tengo que hacer un juicio meramente basado en este libro, me cuesta creer que sea psicóloga. No cuestiono que pueda ser hábil en terapia o lo que sea, pero en este libro no ofrece absolutamente nada que no pudiéramos haber escrito mi primo, tú o yo misma. Solo son ideas muy new age sobre que todo está contenido en uno mismo, que la vida que habita en todos los humanos, animales, plantas y objetos es la misma, etc. Y lo reconozco, yo puedo consumir ese contenido. Me llama la atención y conecta con una parte de mí más espiritual, pero tiene que haber dos condiciones para que lo consuma gustosamente:
1) Tengo que haberlo buscado, cogiendo un libro que sepa que específicamente va a ir de eso o se intuya que puede incluirlo. Si cojo lo que parece un manual sobre afrontar bien la soledad no espero leer que si amamos el cuadro que tenemos en la pared nos amaremos mejor a nosotros mismos proque somos iguales (esto no es ni siquiera una exageración, lo acabo de sacar del final del libro).
2) Con que me den la idea una vez me basta. En serio, llegó un punto en que prácticamente en cada página se comentaba lo del universo y el todo, y ya no podía más.
Creo también que toda la parte intermedia del libro sobra. Está llena de anécdotas de la autora yendo a la montaña, o emocionándose con una mujer que conoció en un tren, o esperando para un concierto, o hablando con un taxista. Lo siento, ninguna de esas historias me ha dicho nada. De nuevo, me hacían pensar que era un libro que podía estar escribiendo mi primo, que probablemente no tiene nada interesante que decir sobre este tema. Yo quería ver la perspectiva de una psicóloga, y no me ha parecido encontrar eso.
Y como no hay contenido realmente, sino solo frases largas, repetitivas y cargadas de palabras, esto me ha hecho sentir como los trabajos para el instituto que te piden un mínimo de palabras. Cada vez que cogía el libro no podía evitar pensar en cómo los estudiantes a veces nos hemos esforzado por encajar palabras extra que no suman nada al texto para rellenar huecos. Creo honestamente que este libro se siente como leer uno de esos trabajos, pero a un nivel exagerado. Si Congost tenía algo interesante que decir sobre el tema de la soledad, probablemente podía hacerlo en un único folio. Y probablemente debería haberlo presentado de otra manera, recalcando que iba a ser una obra mayormente subjetiva que giraría en torno a su experiencia personal.
Para terminar, ha habido muchas cosas que me han chirriado enormemente. Frases como "¿De verdad crees que lo peor de este mundo es lo que te ha pasado a ti?" que opino que, lejos de lo que debería intentar hacer un psicólogo, invalidan nuestras emociones y experiencias al forzarnos a compararlas con otras que pueden verse más difíciles desde fuera. Lo típico de "no te quejes, otros lo tienen peor". Pero si algo sé en este momento de mi vida es que ni tenemos que compararnos ni nuestro dolor debe ser menos tenido en cuenta por el hecho de que otros también sufran. Hay espacio para todos.