El joven millonario Bosco Zabala, heredero de una dinastía de banqueros, provoca un terrible accidente kamikaze tras una noche de fiesta desbocada. La tragedia sacudirá a tres familias que viven en mundos opuestos, enlazará sus destinos y las arrastrará al abismo donde anidan nuestros sentimientos más extremos. ¿Qué estaríamos dispuestos a hacer por reparar el error fatal de un hijo? Cuando el sistema protege al poderoso y falla al inocente, ¿dónde están los límites en la búsqueda de justicia? ¿Puede la venganza calmar el dolor insoportable de la pérdida? Días salvajes es una conmovedora novela sobre el duelo, la culpa, la amistad y la lucha contra el olvido, y también un retrato descarnado de la España eufórica de los años 2000, cuya resaca dejó heridas que siguen sin cicatrizar.
Me llamó la atención el título, la portada y el potentísimo arranque, y una vez captado, y gracias a que está muy bien escrito -y eso que a mi me gustan las novelas mucho más literarias, en el sentido de q tengan destellos descriptivos que me saquen de la realidad y me lleven a otros lados -me ha arrastrado hasta el final igualmente interesado.
Chico pijo forrado mata a chica humilde trabajadora y estudiante cuando conducía borracho en dirección contraria por sentirse inmortal y ansioso por seguir la fiesta en una discoteca. Pese a los clichés, hay matices. La novela contiene poca paja (alguna hay, que me he saltado varios párrafos) pero mantiene la tensión y el interés. Se nota que el autor conoce desde dentro ambientes exclusivos -y excluyentes-a los que abre puertas, y eso me ha gustado. Cierra bien. Me ha durado dos o tres días. Muy entretenida.
La lectura de El director, donde se narra el periplo del autor como director de El Mundo me provocó la sensación de que el autor no se había enterado de la misa la media, aún cuando las claves estaban en su propio relato. Lo atribuí a que lo había escrito en caliente, antes de que la cosa se enfriase y a que bueno, no dejaba de haberle pasado a él lo cual puede lastrar la objetividad. Sin embargo sus libros de corresponsal, donde jugaba a ser Kapuściński y no llegaba a tu cuñado llegando del viaje de luna de miel parecian confirmar otra cosa, el tio es bastante corto. Tanto que uno se pregunta hasta porqué confiaban en él como corresponsal en Asia, o si lo enviaron a Asia por ese motivo.
Aclaraba eso si por qué razón lo habían elegido como director ocasional de El Mundo, a pesar de que carecía de experiencia, capacidad, curriculum y personalidad para el cargo, era una cabeza de turco perfecta para comérselas dobladas una detrás de otra sin acusar recibo. En El director, ya dije, aparte de demostrar incapacidad para darse cuenta de ello, el relato se veía lastrado por otras circunstacias, Jiménez no era capaz de desligarse de sus propios prejuicios y sus rigideces mentales a la hora de enfrentarse a describir una situación concreta y además ofrecía una visión bastante maniquea o simple de una realidad compleja. Por ejemplo, los malos eran malos desde el capítulo primero, tanto que al final te preguntabas si se había dejado maldades por el camino. El en cambio se autoabsolvía confiando todos sus errores o malas actuaciones a la inexperiencia, o a que lo había hecho movido por una buena intención en que debíamos confiar. Lo que hice mal fue siempre movido por propósitos nobles, nos venía a decir, en cambio los otros es que eran malos, o vagos, o mediocres. Vale David, la autocrítica no va contigo.
Después de El Director Jiménez se ha dedicado a dar conferencias por diferentes facultades de periodismo para contarnos lo que resulta más que evidente. La prensa es una mierda porque está presa de los poderes económicos, y por eso tienen que publicar «noticias» cada dos días de la crema mágica que se agota en el mercadona (el Mercadona no hace públicidad directa, publica falsas publinoticias), y nunca nos hablan de sus prácticas laborales. Está bien que Jiménez nos lo cuente, pero habíendo estado en el meollo uno espera algo más, algo más de chicha, algo más de matiz, algo más de profundidad en el análisis (aunque no la haya). También pública en las ediciones hispanas de algún periódico norteamericano columnas lastradas un poco por lo mismo, análisis del baratillo, clichés, prejuicios dificilmente sostenibles por las cifras y la sensación de que el tio se entera lo justo de las cosas y te viene a contar una película que tiene él grabada de antemano en la cabeza y que adapta al tema de actualidad que se tercie.
Entre tanto trajín defendiendo el periodismo con mayúsculas, le ha dado tiempo a escribir una novela, que es para lo que estamos aquí. Si a los presentadores de televisión les da tiempo mientras presentan programas diarios a Jiménez pues más. Días Salvajes, que no debe ser el título más original del mundo para una novela, no situa en los años precedentes a la crisis del 2008 (de ahí los el título), el marco temporal que marcó y lastra un poco el juicio de Jiménez (ese tiempo ha pasado y sin embargo él sigue anclado en la juventud que dejaba el bachiller para irse a poner suelos y tunear sus bugas).
El protagonista, Bosco, (vale, el nombre no es muy original, pero ahí le concedo que esa gente ridícula tampoco da más de si y le casca a su progenie los mismos nombres ridis una y otra vez), es el hijo de la banquera más poderosa del país. Esta no la paso tan fácil, que busques un referente de personaje con poder económico y lo único que te salga es una caricatura de P. Botín es de narración de un estudiante de bachillerato escribiendo su primera novela Jiménez. Es algo que solo se os ocurre a ti y a Gómez Jurado. A lo que ibamos, el joven Bosco celebra su cumpleaños con sus amigos pijos en su urbanización pija rodeado de todos los tópicos y cliches que nos imaginemos y decide terminar la fiesta en una discoteca. Para ello coge su coche de lujo, la entrada incorrecta a una autovía donde hace el kamikaze y choca frontalmente contra una chavala muy buena que estudia y trabaja hija de un profesor de música viudo resultando muerta junto el acompañante de Bosco.
Los personajes, ya vemos, son bastante planetes, el pijo tarambana irresponsable, la hija del viudo que estudia y trabaja (luego le dará algo de barniz, pero sin variar lo principal), y plantea el nudo de la novela, el humilde peleando con la razón y la justicia contra el poderoso luchando con el sistema y los poderes fácticos a su favor. No se si había dicho algo antes de la visión maniquea de la realidad de Jiménez y sus prejuicios de clase. No voy a destripar pero al final, hagan sus apuestas, se puede anticipar quien gana y por donde van los tiros en todo momento.
El asunto no es muy complejo de planteamiento y tampoco hay que esperar más complejidad de resolución, podria, dentro de lo pauper del asunto, dar para algo más (no mucho, aunque la premisa de La hoguera de las vanidades no es más compleja, el desarrollo en cambio si) con una visión más afilada o menos lastrada por una visión menos rígida y sobre todo por una mayor capacidad narrativa. Pero no, es lo que es, y no sorprende para quienes conozcan someramente al autor, no pudo separarse de su marco mental para contarnos sus aventuras de director de periódicos y no lo va a hacer en su novela.
La prosa es bastante mala de nuevo, por ponerle un calificativo, sería de nivel serie española de sobremesa de Antena 3. Es algo mejor que la prosa Sonsoles Onega, pero solo algo mejor y pocas cosas son publicables con una prosa peor que la de Sonso. El nivel en cualquier caso es bajo. La lastra de nuevo un buen porrón de clichés, tópicos y prejuicios del autor, quien al menos durante su periodo breve codeándose con la élite podía haber sacado más chicha a los personajes de la alta suciedad, a la hora de la verdad no lo evidencia. He de decir que he sacudido la cabeza en gesto de negación varias veces durante la lectura y me he llevado la palma a la frente un par de veces. Ese es un poco el nivel.
Por lo demás si uno tiene una exigencia baja la puede leer en la piscina a 35 grados a la sombra. Exige tanto como aporta y es bastante poco.
Bosco Zabala acaba de cumplir veinte años y, ahora que su familia está de viaje, es un buen momento para dar una fiesta en la mansión familiar.
Después de una noche loca en la que el alcohol y las drogas han hecho mella en los invitados, Bosco decide que hay que tomarse la última copa en Oh. Bebido y drogado se pone en la carretera a casi doscientos kilómetros por hora y la tragedia sucede cuando se introduce en un carril en dirección contraria. Su vida y la de las familias de las dos víctimas mortales no volverán a ser las mismas.
Con una prosa clara y fluida, David Jiménez, nos adentra en una historia ficticia que, por desgracia, es la realidad de muchas familias que pierden a sus seres queridos en la carretera por culpa de conductores irresponsables.
‘Días salvajes’ está dividida en capítulos de longitud media-larga que entremezclan la vida de las familias afectadas por el accidente, dándonos una amplia visión de cómo lo viven tanto los familiares de las víctimas como los familiares de los culpables.
Aunque lo más importante en esta historia son sus personajes, la época en la que se desarrolla también es clave. Nos situamos en el año 2007 cuando en España estaba a punto de estallar la burbuja inmobiliaria ¿Y por qué es tan importante en la historia? Porque la familia Zabala, es la heredera del banco BanKapital, uno de los más importantes del momento. Una familia cuyo principal objetivo es mantener su imperio y no ensuciar el nombre de su familia, que no dudará en pagar lo que sea necesario por librar a su hijo de la cárcel, porque “un Zabala nunca pisará una prisión”.
Por otro lado, conocemos a Luis Delgado el padre de Marta, una de las víctimas mortales. Su vida, mucho más modesta, no tiene nada que ver con la de los Zabala. Lo más importante en su vida es Marta y por desgracia, se la han arrebatado.
Creo que con este pequeño resumen que os he hecho podéis haceros una idea de con quién he logrado empatizar mucho más y estoy segura de que a la mayor parte de los lectores les sucederá exactamente lo mismo. Pero, he de decir que todos los personajes que aparecen en la historia son muy necesarios, reales e imperfectos y eso es algo que me ha encantado.
Si eres de los lectores que se adentran en la trama y sufren como si los problemas de los personajes fuesen propios, como en mi caso, te aseguro que con esta novela vas a vivir momentos muy duros, emotivos y sobrecogedores, vivirás el duelo de un padre lleno de dolor y sentirás su rabia y sus ganas de venganza.
En “Días salvajes” la evolución de los personajes es muy apreciable, sobre todo la de Bosco Zabala, un joven malcriado, irresponsable y egoísta que poco a poco descubre el daño que ha causado. Y también, me ha gustado ver la evolución de Luis Delgado, a medida que iba superando el duelo, acompañado de sus grandes amigos.
Es una novela que me ha hecho reflexionar muchísimo sobre qué haría yo si me arrebatasen a un ser querido y si fuese mi hijo el que lo hiciera cómo actuaría.
Si os llama la atención os recomiendo mucho su lectura.
¿Y vosotros que pensáis? ¿Hay que sobreproteger a los hijos y defenderlos de todo problema? O ¿Hay que dejar que acarreen con las consecuencias de sus actos?
La novela presenta el cruce de caminos de dos familias que no podían estar más alejadas. Todo sucede cuando Bosco, un joven heredero de una dinastía de banqueros, provoca un terrible accidente tras una noche de fiesta, alcohol y drogas. En el mismo muere Marta, una joven estudiante de Medicina, que iba a su puesto de trabajo cuando se ve atrapada en un choque frontal en el que pierde la vida. De esta manera, el autor retrata en 'Días salvajes' las dos Españas económicas y sociales: la de La Moraleja y la de Villaverde, las dos zonas de Madrid en las que se ambienta la trama y cómo el contacto entre ellas es cada vez más raro porque las élites han construido un mundo propio para no mezclarse con el resto. En este sentido es clave entender el momento en el que se sitúa el relato, el año 2007, en el que destacan los excesos de la década de los 2000 anteriores a la crisis que siguió y que destruyó el sueño de una España con un mayor y mejor reparto de oportunidades. Me ha parecido interesante los dos dilemas a los que se enfrentan respectivamente la madre de Bosco y el padre de Marta: ¿proteger a tu hijo de su error o dejar que pague las consecuencias de sus actos? y ¿aceptar que la justicia no es igual para todos y que el sistema falla o entender la venganza como un acto justificado? También me ha llamado la atención, aunque sea dura y dolorosa, la realidad de las terapias de grupo. En este caso formado por padres que han perdido a sus hijos y que tratan de salir adelante y lidiar con el dolor en sus vidas a la vez que buscan honrar la memoria de sus hijos y ayudarse entre ellos al comprender mejor que nadie los sentimientos que tienen cada uno de ellos. Lo que sí me ha fallado es que el relato es bastante previsible, en todo momento sabes realmente qué va a pasar, lo que resta bastante a la lectura. Tampoco me ha gustado que por momentos cae en el cliché y estereotipo de ricos y pobres, claramente posicionado, y simplifica demasiado algunos hechos y circunstancias que son más complicados de como se presentan. Pero, en definitiva, una novela muy recomendable en la que, para mi gusto, sobra un poco todo lo referente a la ornitología en el grupo de amigos de Luis, el padre de Marta.
Dramón. Pero muy previsible. Engaña, pq piensas que al final pasará algo diferente. Spoiler...no, no pasa. Es lo que esperas. Una pena, pq está muy bien escrito. Pero arriesga cero. Muy buena primera parte. Simplona segunda parte. Al final, se lee rápido. Pq esperas algo. Craso error. No pasa. Pero bueno, se deja leer.
Acabo de leer "Días Salvajes" de David Jiménez, una novela que es un carrusel en el que la rabia, el dolor, la lealtad, la justicia, la empatía, la amistad, el miedo, la cordura y la lucha por la vida acampan por sus páginas.
La novela comienza en la Moraleja, en la casa de los Zabala, una de las familias más ricas e influyentes del país, dueña de la banca BanKapital. El joven Bosco aprovechando la ausencia de sus padres, organiza una fiesta en la que echa mano de todo aquello que el dinero le permite, chicas, drogas, alcohol y diversión sin límites. Justo antes de que acabe la noche deciden ir a una discoteca para rematar la hazaña. Esa decisión será el principio del fin. En un arrebato de sentirse invencible provocará un accidente kamikaze que acabará con la vida de dos personas. Esa tragedia marcará de por vida a las tres familias que se ven involucradas en tan horrible desenlace.
Desde ese instante, la moral y la ética, emprenderán su discurso y tomarán las riendas de su destino. Pero, ¿acaso no es lícito aprovechar el trato de favor de la justicia? ¿La venganza podría ser la respuesta que atenúe el dolor de su corazón? ¿Hay forma humana de que el dolor se mitigue?
Sin duda, una novela con aristas en esta historia que a medida avanzas en ella, te va ofreciendo puntos de vista y motivos para comprender y entender posturas, situaciones llevadas al límite pero que forman parte de nuestra cotidianidad y sociedas.
Una novela que está bien escrita, bien trabajada y documentada, en que se enfrenta aquel que lo tiene todo contra aquel que no tiene nada; el que lo tiene todo por perder y el que ha perdido hasta la esperanza; pero todos los personajes habitan un mismo tiempo, una misma realidad que no será jamás igual tras experimentar la furia de los #DíasSalvajes
Resumen: Una novela sobrecogedora sobre el peligro del desenfreno, de las consecuencias, del duelo y de cómo un mismo accidente afecta a las diferentes escalas sociales de forma distinta.
Tendemos a decir que un libro es entretenido, y a veces yo misma pienso que abuso de este recurso para decir que me he divertido con el libro, o que es fácil/ágil de leer. Este libro es de esos que te entra solo y te lleva por la trama, por los personajes y por su escritura.
🌟 Un accidente brutal es el punto de partida de este libro. Con un arranque así y un causante joven y millonario la trama está servida. Es la forma en que David Jiménez nos presenta la situación, la tragedia y las consecuencias de la misma que hace que el lector se involucre. De forma transparente, el autor nos expone rápidamente que la vida de todos los afectados va a cambiar radicalmente de una manera u otra, nadie volverá a ser el mismo.
🌟️ Tres familias totalmente diferentes conviven por un lado con el miedo a lo que pueda pasar a uno de sus miembros o con el dolor de la pérdida de formas distintas. Y surgen los interrogantes, ¿Qué harías por salvar a tu hijo de la cárcel? ¿Es igual la justicia para todos? ¿Vivimos todos de igual forma el duelo? ¿Qué tipo de venganza es más justa?
🌟 El autor nos coloca al principio en un lado de la historia muy marcado, nos posiciona y nos hace partícipes de la parte más sentimental del dolor. Lentamente nos enseña que hay muchos tipos de duelo, muchos tipos de dolor o de sentimientos de culpa. Tiene tensión, drama, política, diferencias sociales, relaciones de amistad y relaciones de pareja. Todo ser verá afectado por un solo suceso y evolucionará de una forma impredecible.
Me ha encantado la evolución de esta novela y las posibles lecturas de su final.
Os lo recomiendo muchísimo porque me ha encantado tanto la historia como la forma en que está narrada.
El lunes 17 de junio, tuve la gran suerte de escuchar en la Ventana de los libros la charla de Carles Francino con David Jiménez sobre su libro. Sin acabar la presentación ya había pedido el libro, el párrafo leído en la entrevista y los comentarios me atrajeron al momento. Cinco días después puedo decir que la novela es maravillosa, y el modo de acercarse a la problemática de las personas que han sufrido una pérdida de un ser querido es sobrecogedora. ¿La venganza puede reparar el dolor? Pero la novela es también un retrato de la España de los primeros años del siglo XXI y de las desigualdades sociales quedando patente que el poder siempre esta en manos de un puñado de familias y no muchas. Un libro muy recomendable.
Una maravilla, ya me encantó David Jiménez con su novela del Director y si bien me sigue gustando más está ultima por los temas que trata, días salvajes me parece una delicia, super bien escrita nos describe una trama en la que no hay ganadores ni perdedores, solo el sufrimiento que al no entender de clases sociales, nos recuerda la importancia de la responsabilidad y de asumir las consecuencias de lo que hacemos.
Gran libro que nos demuestra que al final siempre ganan los poderosos. Me dio pena el discurso de Luis a Marta en la silla vacía y me dio pena ver cómo todo seguía igual y todos se habían ayudado para que la imagen de los Zabala siguiese siendo intachable. Mención especial a la aparición de temas recurrentes del gran David Jiménez en sus entrevistas como el manejo de España desde el palco del Bernabéu. Esperamos una segunda parte lo más pronto posible.
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La tragedia de perder a un familiar en un accidente de circulación es la trama del libro. De fácil y ágil lectura nos conducen entre los distintos sentimientos que surgen tras estas muertes, tanto por unas partes, como por otras. A su vez, la diferencia de justicia para las distintas clases sociales terminan de entretejer la historia.
Me ha gustado mucho pero hay una parte del final que me ha crujido, me ha resultado muy condescendiente. Refleja con maestría esa España anterior a la crisis financiera y su "que no falte de ná"
Emotiva novela que trata sobre los ricos y los pobres y de las injusticias de la vida y del duelo y de las relaciones de padres e hijos y de la amistad y de...la esperanza.Muy actual.
Que harías tu si matan a un ser querido y el causante lo dejan en libertad? Te hace plantearte temas como la justicia, la venganza, lo que hace el poder y el dinero
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Sencillito, me ha gustado bastante por el trato de algo tan natural como el duelo y cómo se puede llegar a sentir alguien que ha perdido a un familiar demasiado pronto.
Impresionante. Una novela adictiva, que pone los pelos de punta. El autor parece que trata de fomentar la reflexión del lector sobre el bien y el mal, a través de los dilemas morales de varias familias de mundos completamente distintos. Volvería a leerla una y otra vez. ❤️🩹