Quiero partir diciendo que mis problemas con el libro son más personales que otra cosa, creo que de verdad no soy el público objetivo de Alice Kellen. Mi tolerancia con este tipo de libros no es muy alta y no encontré en él la historia inspiradora que, es posible, otras personas encuentren.
Grace nació para ser la donante de su hermana, sin embargo, Lucy termina muriendo de todos modos después de una larga lucha. Los meses pasan y Grace está perdida en la vida, ahí es cuando su abuelo le entrega una caja de parte de su hermana: El mapa de los anhelos, pero es un viaje que Grace tendrá que hacer junto a Will Tucker, un misterioso chico.
Detesté de una forma profunda e intensa a Grace. Lo siento. Me cargan esos personajes que son tan únicos y diferentes, nadie los entiende, no encajan en la sociedad, no le iba bien en el colegio porque su inteligencia funcionaba de forma distinta, como cuando pasó meses solo leyendo autores rusos, odia la gente que se expresa de manera literal, etc. Mi problema está en que hace poco aprendí que existen dos reglas fundamentales: 1) somos todos iguales y, 2), somos todos diferentes (gracias, Rosa Montero). Sí, hay gente así, pero el tema es que TODOS somos así de una u otra forma, en otras palabras, somos todos iguales en formas distintas.
Hace tiempo que ya no disfruto las historias de adolescentes, mentalmente ambos eran adolescentes, que son tan únicos y diferentes que terminan siendo pretenciosos. Pero no pueden ser pretenciosos de forma explícita, entonces son el tipo de personas que no saben lo inteligentes que son, porque la humildad y falta de consciencia de uno mismo es parte fundamental de esta diferencia.
Will es el cliché andante del chico con el pasado oscuro, el problema es que cuando nos cuentan su pasado en realidad no me pareció ni tan oscuro ni tan triste. En realidad, era un chico rico llorando y no pudo importarme menos su crisis de identidad. Bienvenido a la adultez, apesta, pero tienes un montón de privilegios que el promedio no.
Era de esperar que si no me gustaron por separado la relación entre ambos me iba a gustar menos, y así fue. En realidad porque narrado desde los ojos de Grace todo era tan de una chica de quince años, y lo entiendo en parte, pero a la vez lo idealizaba mucho y cuando descubrió que, literal, era un ser humano hizo una pataleta. Por otro lado, Grace desde los ojos de Will era peor que Grace desde los ojos de Grace, solo diré eso.
Creo que sí me gustó el tema de los padres, el cómo la mamá se hundió y el grupo la ayudó un poco. Al menos, me gustó que se mencionara el tema de asistir a esos grupos de ayuda, ya que no se mencionó alguna otra forma de terapia. Nunca vi mucha conexión entre Grace y los miembros de su familia, en especial su abuelo, pero, en fin, al menos se tocó el tema de la familia.
Entiendo la historia que quiso contar, la han contado varias veces antes otras personas y está bien. Quizá me hubiese gustado un enfoque más familiar por parte de Lucy en el tema del juego. A veces daba la sensación de que Lucy era tan adolescente única y diferente como los demás, entonces por estar cerca de la muerte descubrió el significado de la vida y ayudó a Grace a descubrirlo. Creo que me hubiese gustado más que fuera una Lucy que decidió cuidar de su familia incluso después de morir y buscó una forma de evitar que se desarmaran sin ella. Honestamente, la mamá fue quien peor lo tomó, al menos Grace era joven y no se hundió en una depresión así de fuerte. Dejar solo un par de carta y pedirle que llevara a la mamá a la sesión de grupo me pareció algo insuficiente.
Finalmente, El mapa de los anhelos no fue una historia para mí, sé lo que quiso hacer y contar la autora, pero no me funcionó porque los protagonistas y sus personalidades no me gustaron, lo que me impidió enganchar en la historia.