Quizá más allá de la anécdota de la que parte la novela, un acierto es que no solo se estructure a partir de ella, sino que sea solo una parte, la mitad, de una historia que convoca a dos generaciones que atravesaron situaciones comparables. Así, cada capítulo, titulado como una frase que se dice dentro del mismo, va alternando entre diferentes perspectivas para completar el cuadro final.
El primer capítulo, una especie de preámbulo a la novela, es un recuento breve de la vida y los momentos finales de Bobby Fischer, y es uno de los mejores narrados. No tanto así me parecieron las poquísimas escenas sexuales, lo cual sorprende un poco porque vengo de enterarme de que la autora es reconocida por ser escritora de libros eróticos. Fuera de eso, como digo, la novela posee un ritmo otorgado por la alternancia entre los protagonistas (ninguno de los cuales es Fischer): por un lado, se encuentra el reflejo de la autora en la ficción, que termina manteniendo relaciones sexuales con Fischer cuando ella era menor de edad y él tenía 23 años. Por el otro, está el hijo de una familia polaca que emigró a Cuba hace muchos años y que, por diferentes casualidades, conoció a un Fischer de 12 años y a su madre. Es de ella de quien se enamora y tiene un fallido romance que se ve interrumpido por restricciones fuera de su control.
Leía en una entrevista bastante escueta a la autora que esta no ve lo sucedido con el ajedrecista como un caso de abuso, pero llama la atención que dentro de la novela no exista ni asomo de reflexión sobre lo sucedido después de tantos años, considerando en quién se convirtió Fischer. La autora no va más allá del relato y la romantización del hecho, en el que habría intervenido también otro de los más famosos ajedrecistas de la época: Mijaíl Tal, quien ayudó a que la menor de edad saliera del hotel al día siguiente sin llamar la atención de las autoridades.
Finalmente, el punto de contacto entre ambas historias, en el que ella se ve reflejada en la de él, es lo que la determina a dejar de lado ciertas conductas, y es esta escena la que le da un peso específico a la novela, haciéndola algo más que simplemente entretenida.