Diarios de la ocupación es una obra muy interesante para conocer uno de los periodos más estudiados de la historia desde un punto de vista poco habitual (el de un oficial del ejército alemán que, además, fue un firme crítico del régimen nacionalsocialista).
Resulta especialmente fascinante su estancia en París, donde se cruza con figuras como Picasso y con algunos de los futuros conspiradores contra Hitler (en el entorno del Hôtel Majestic, sede del Alto Mando alemán en la ciudad). También me pareció muy valiosa la parte en la que regresa a su pueblo tras la derrota alemana y describe la llegada de las tropas estadounidenses, los saqueos y el desconcierto de un país completamente derrumbado. Todo ello mientras reflexiona con una libertad que antes no podía permitirse sobre personajes como Hitler o Goebbels.
El libro reúne dos facetas de Jünger que conviven constantemente: la sensibilidad y lucidez de un escritor extraordinario y un cierto cinismo que, en ocasiones, parece servirle para justificar o minimizar su propio papel mediante pequeños gestos o distancias morales (sigue siendo, al fin y al cabo, parte de una de las etapas más oscuras de la historia). Es difícil emitir un juicio ético sobre Jünger, pero, tratándose de un diario personal, también resulta imposible no hacerlo.
Como punto menos positivo, si no se tiene un conocimiento profundo de la historia alemana (como es mi caso), algunos pasajes pueden hacerse pesados por la interminable sucesión de nombres de generales, políticos y otros personajes de la época.
En definitiva, una obra muy recomendable para quien quiera acercarse a un testimonio privilegiado de la Segunda Guerra Mundial y, sobre todo, a la compleja personalidad de Ernst Jünger.