Mary DuBose Garrard (born 1937) is an American art historian and emerita professor at American University. Best known for her groundbreaking feminist scholarship, Garrard has drawn on feminist theory and activism to illuminate and reinterpret art of the Italian Renaissance-Baroque period. Her publications include two books and other writings on Artemisia Gentileschi, work that pioneered modern scholarship on a major 17th century Italian artist; and her most recent book, Brunelleschi’s Egg: Nature, Art and Gender in Renaissance Italy (2010). With Norma Broude, she co-edited four books on feminism and art history that have become basic texts in American universities; and co-curated the recent exhibition Claiming Space: Some American Feminist Originators for the AU Museum, Katzen Arts Center. Garrard has lectured extensively on Renaissance art, feminist art, and feminist issues in universities, colleges and museums across the country. She was one of the leaders of the feminist movement in art professions, and was the second national President of Women's Caucus for Art.
El feminismo no es un capricho moderno, ni siquiera contemporáneo. Siempre hablamos de las olas del XIX y el XX, de Beauvoire, Atwood, Curie, Zambrano, Luxemburgo, Austen… autoras maravillosas, no os confundáis, pero no las primeras en su especie.
Las mujeres que han reivindicado la igualdad de género han existido siempre, y tratar de borrarlas de la historia del feminismo no es sino otra forma de invisibilizar una lucha y un esfuerzo por el que a tantas les ha tocado sufrir: Arcangela Tarabotti y su “Tiranía Paterna”, Cristina de Pizán con “La ciudad de las damas”, Lucrecia Marinella y sus denuncias a Passi, Moderata Fonte y su elogio a las mujeres, Laura Cerata y sus tratados en defensa del género… y eso principalmente en Italia, imaginad en el resto del mundo. La lucha nunca ha terminado, la lucha es eterna. Así que cuando os digan que esto es un capricho, descojonaos un ratito.
Artemisia es sorprendente por un motivo más: era una plebeya. Pasar de una chica de los suburbios de Roma, violada por un confidente paterno, vilipendiada por tu comunidad, a una de las mayores artistas del barroco con patronas del nivel de los Medici, los Buonarroti o la corona británica es absolutamente legendario. Artemisia se rió de toda normatividad de la época y a través de su rico simbolismo le sacó un dedo del medio a miles: se posicionó a ella misma a la altura de Miguel Ángel, reivindicó el poder femenino así como su inteligencia, se representó como una santa pero también como una simple plebeya (sin perder una pizca de poder en el proceso) y se hizo un nombre a través de un talento que ni la misoginia de la época fue capaz de negar.
Que todos conozcan su nombre y el de sus hermanas, que todos conozcan los nombres de las que vivieron bajo el yugo patriarcal de las eras. El feminismo no está desfasado, está tan vivo como lo estuvo en el corazón de estas señoras hace 500 años y en el de todas sus posteriores hermanas. El feminismo no es una opinión, es una posición contra lo que a todas luces es y ha sido injusto.
Una maravilla. Y no solo por la calidad fotográfica de las obras pictóricas que recoge. Además de ofrecer un catálogo artístico y biográfico de la pintora barroca en cuestión, lo pone en contexto con el resto de producción cultural de la época y, mucho más importante aún, con la creciente conciencia feminista (protofeminista dirían los más puntillosos) de las mujeres de su generación. Gracias a ese marco contextual, el lector puede percibir los muchos matices de la personalidad de Artemisia Gentileschi mientras la sitúa junto a otras de sus coetáneas que alzaron la voz para defender sus derechos y tuvieron que enfrentar la airada indignación de los paladines del patriarcado.
Es un análisis increíble de la obra de Artemisa. Además la autora se aventura a sacar conclusiones sobre algunas obras que pusieron en duda si Artemisa era o no su creadora. Me encantó como va relacionando la historia del Arte con la vida de Artemisa y las implicaciones del discurso feminista en sus figuras femeninas.