Una de las mejores cosas que nos pueden ocurrir como lectoras es que un libro cumpla con nuestras expectativas.
Es lo que me ha ocurrido con «El idiota de mi tío».
Estamos ante un libro aparentemente sencillo, de pocas página, cuya complejidad reside en su contexto.
No es un libro para empezar a leer literatura coreana.
Es más, necesitarás un poco de contexto sobre la colonización japonesa en Corea. Si has visto o leído otros libros que tratan este tema, como «Pachinko», «Hierba» o «La isla de las mujeres del mar», tal vez no te haga falta. En caso contrario, te recomiendo que leas antes (aunque sea la página de Wikipedia) sobre la ocupación japonesa en Corea.
Una vez superado ese obstáculo, podrás disfrutar de tres relatos estupendo con una narrativa y un estilo que me han parecido magníficos.
Normalmente me gusta la narrativa desde un punto de vista personal, con un tono trágico. Esas historias me llegan al alma. Esto es diferente: me fascina la sátira, y es el rasgo más característico del relato que da nombre al libro. Ta vez por eso ha sido, de los tres, mi favorito.
Es uno de esos relatos en los que vas cambiando de parecer poco a poco acerca de un personaje en concreto: cuando los buenos ya no son tan buenos, ni los malos tan malos. Ese punto.
¿Te recomiendo este libro?
Solo si te gusta la literatura coreana más allá de las ficciones contemporáneas.
En mi caso, cumplió con mis expectativas.
Porque Libros de la Ballena es una editorial muy especial, llena de primeros trabajos: la gran parte de sus libros están hechos por los estudiantes del Máster de Edición de la UAM. Podríamos esperar fallos típicos de novatos, y probablemente en alguno lo haya, pero en este caso, lo que tenemos ante nosotras son libros hechos con toda la pasión, el cuidado y el cariño que ponen las personas que acaban de empezar: apenas sin experiencia, pero con todas las ganas de comerse el mundo.
Y solo por eso, si os interesa, dadle una oportunidad al libro, y echad un vistazo a la editorial.