Es imposible sacarme esta extraña sensación al leer algo del mundillo de Tokyo Revengers en un idioma que no sea el catalán. Tanto tiempo abrazada a “els buscabregues”, que pasar a los maleantillos se me antoja complicado. ¡Y eso que se supone que Carta de Keisuke Baji es previo a todo ese mundo que ya conozco! ¿Intento excusarme? Pues la verdad es que sí, para no sentirme tan mal al no sentirme tan apegada a la historia (aunque sí a los personajes).
¡Y eso que la historia me está gustando mucho! Porque la historia de Baji y Chifuyu con Ryûsei, ese que fue segundo al mando de la primera división antes de Chifuyito, ¡me flipa! Y más cuando el desarrollo de este tomo nos deja en un punto interesantísimo de la historia previa de este. ¿De dónde viene? ¿A dónde va? ¿A quién quieres proteger? ¿De quién te quieres librar? Os lo digo yo, toda una historia digna de ser cantada por Pimpinela.
Me encanta eso de seguir disfrutando de la vida más casera de Keisuke, la dupla que hace con su madre es brutal y que ambos mangoneen al rubio es que me deja muerta de la risa. Porque el otro, además, se deja hacer (si es que, Chifuyito, encandilado te tienen los Baji).
Ganas de coger el siguiente tomo, aunque mi pregunta general, o más bien mi preocupación, más allá de que estos muchachos deben buscarse otro hobby, también me planteo si no será mejor que cambien de “mejores amigos” (¿eh, Ryûsei?).