[4,5/5] Capítulos del 13 al 25, primera temporada.
La continuación llena de sentimientos, que arranca despacio pero que se vuelve desgarradora, de una historia que estoy empezando a tomarle cariño; apenas terminé de leer los primeros capítulos, no me tardé en darle una oportunidad y seguir con mi lectura de este manhwa histórico tan dramático y entretenido.
¡Cuidado con los spoilers!
En estos capítulos que conformarían el segundo tomo de My In-Laws are Obsessed with Me, Pereshati se concentra en contratar a un abogado para prepararse en términos legales respecto a su relación con su madrastra y hermanastra y los asuntos relacionados con su hogar de infancia, y también empieza a investigar sobre qué fue lo que realmente la mató en su anterior vida.
Hay muchas teorías: algunas de ellas sugieren que podría tratarse del resultado de un hechizo, de magia negra, del uso de un veneno o incluso una penitencia impuesta por la mismísima voluntad de algún dios. Cualquiera que sea la verdad, parece ser bastante difícil de obtener tanto en libros como del boca a boca de las personas. Sin embargo, la duda sigue estando ahí: ¿puede ser que la hayan envenenado con la sangre de los Lapileon, a pesar de que Therdeo afirma una y otra vez que no utilizan su maldición para fines lucrativos? Los secretos de los Lapileon me generan mucha curiosidad y a medida que vamos conociendo más sobre ellos, más me interesan.
En este volumen también disfruté mucho de la participación de Celphi, el sobrino del duque y ahora uno de mis personajes favoritos. Luego de que en el primer tomo el duque permitiera que Celphi se quedara en la ciudad con ellos a vivir, ahora surge la posibilidad de que pueda empezar a ir a la escuela como cualquier otro niño, tomando las medidas cautelares necesarias para que siempre tanto él como los otros estudiantes estén a salvo. Se lo ve muy emocionado y esos capítulos de preparación son muy tiernos. La situación, sin embargo, da un giro pronunciado cuando Celphi empieza a mostrar signos de una fiebre que al principio nos preocupó superficialmente, pero después desató el caos y se convirtió en un evento traumático tanto para Pereshati como para nosotros los lectores.
Me tomó muy por sorpresa el estado grave en el que cayó Celphi y lo normalizado que los Lapileon tenían esos ataques. Verlo tan incapacitado y sufriendo tanto me partió el corazón, teniendo en cuenta que no es más que un niño sufriendo por la maldición de la misma sangre que corre por sus venas. Fue una gran sorpresa para Pereshati también, que no sabía que la fiebre solo era una capa que ocultaba todo lo demás, y no es hasta este momento en que realmente entendemos lo que quiso decir el duque en el tomo anterior cuando le contó que la sangre maldita de los Lapileon, a veces y en estado de enfermedad, podía ser maligna incluso para ellos mismos.
Aquí también Pereshati actúa como una madre, socorriendo a Celphi incluso cuando le advierten que es peligroso para ella y cuando, en realidad, nadie esperaba que ella hiciera nada para ayudarlos porque, de alguna forma, todavía la sienten como si no fuera parte de la familia. Fueron escenas cargadas de sentimentalismo y dramatismo, desde ver correr a Pereshati con manchas de sangre en la ropa pasillo abajo en un apuro para ayudar a Celphi, hasta el silencio que comparte con el duque y Saoirse, su cuñada, cuando queda claro que hubo una razón por la que nadie le dijo que estas cosas podían pasar de vez en cuando. He notado que, en general, los autores de este manhwa hacen un excelente trabajo al utilizar distintos ángulos o expresiones para contarte mil cosas sin necesidad de una sola palabra. Es un silencio simplemente bellísimo.
De todas formas y posteriormente el duque se disculpa con Pereshati por no haberle contado la verdad de la situación de Celphi (lo cual me sorprendió gratamente) y ella admite que ahora Celphi es alguien especial para ella, un amigo quizás, porque fue el primero en esa mansión que estuvo de su lado. Celphi es un ser de luz a quien solo le deseo, al igual que Pereshati, salud y felicidad. Verlo sufriendo y postrado en la cama durante varios episodios me destrozó, porque era un gran contraste con su usual brillante y curiosa presencia. No quiero que se avergüence más por algo que no es su culpa, y espero que pronto pueda sentirse mejor y volver a ser él mismo. A pesar de que parezca que no se siente solo, hay una escena en la que, entre tanta fiebre, llama erróneamente a Pereshati como si fuera su madre. No me olvido del abandono que sufrió cuando era aún más chico, y de que por más que el duque lo haya adoptado, sigue siendo un niño huérfano. Espero que sus tíos, Pereshati yTherdeo, se conviertan pronto en las figuras paterna y materna para él que tanto necesita, y pueda confiar más en ellos de lo que ya ha hecho hasta ahora.
En esta parte de la historia es cuando aparece un nuevo personaje, el tío del duque, Phineas, quien también es un Lapileon y doctor, a quien se le termina confiando la estabilidad y la salud de Celphi. Es este mismo tío quien también ha estado analizando hace tiempo la sangre de Pereshati para descubrir qué es lo que la hace tan especial e inmune al efecto mortal de la sangre de la familia. Sin embargo, para sorpresa de todos, las nuevas con respecto a sus experimentos dejan mucho que desear: parece que los componentes de la sangre de Pereshati son idénticos a cualquier sangre, por lo que biológicamente no habría una forma de determinar su inmunidad, ni mucho menos replicarla. Se requerirá entonces la estadía indeterminada de Phineas en la mansión para que pueda realizar análisis más generales a Pereshati y de alguna forma encontrar la verdad. No tengo mucho que opinar de este personaje salvo que le estamos confiando demasiado y que espero que valga la pena.
Mientras Pereshati intenta lidiar con la cruel realidad de que no hay nada que ella pueda hacer para ayudar a Celphi a sentirse mejor, aparece Saoirse, la hermana mayor de Therdeo, y juntas tienen una conversación bastante delicada y especial que también me partió el corazón. Hablan un poco más sobre la maldición que corre por las venas de los Lapileon y Saoirse le cuenta un poco sobre su propia experiencia lidiando con ella. Tanto en los anteriores capítulos como en estos, nos pudimos dar una idea de cuál fue el pasado que tanto atormentó a Saoirse y cómo, a pesar de que esté mejor que antes, todavía sufre secuelas de sus traumas.
Tal como nos había explicado superficialmente el duque, Saoirse alguna vez sí tuvo una familia, pero la terminó perdiendo por la misma maldición. Parece ser que el legado maldito no se transmite a través de las mujeres, sino a través de los hombres de la familia, por lo que si una mujer Lapileon se casara con un hombre fuera del linaje, su hijo no heredaría la maldición. Pero para que todo el clan de los Lapileon finalmente pudiera salvarse de su maldición, debían elegir a una mujer como la cabeza del ducado, y en aquel entonces el machismo y las creencias arcaicas de los que lideraban el ducado eran tan fuertes que estaban más asustados de que una mujer fuera la cabeza de la familia a que la maldición los siguiera atormentando por generaciones.
Lady Saoirse vio la posibilidad de un cambio en el hijo que engendró con un hombre con el que se casó fuera de su familia, un niño que podría ser el nuevo heredero después de que ella consiguiera el título de duquesa, y así poder salvar a la familia de la maldición. Pero esa misma maldición, en un descuido tonto, fue la que se terminó cobrando la vida de las dos personas más importantes de su vida. Conocer a fondo la historia de Saoirse se sintió como un cachetazo. Cuando la conocimos, parecía ser la típica mujer empoderada que se llevaba el mundo por delante y a la que nada ni nadie podía derrumbar, pero después nos damos cuenta de que debajo de esa fachada no hay más que una madre y una viuda todavía sufriendo por la pérdida y la desgracia de su familia, alguien que todavía está aprendiendo a aceptar la segunda chance que le está dando la vida.
Esta charla, a pesar de todo y sus tintes depresivos, hizo que Saoirse confiara un poco más en Pereshati y ambas se hicieran más cercanas. Me alegro que poco a poco empiecen a confiar más en nuestra protagonista y ver sus buenas intenciones. Más allá de que esto sea solo una realidad por un tiempo determinado, Pereshati ya demostró estar interesada en ser útil tanto como posible herramienta para liberarlos de su maldición, como también siendo un miembro verdadero de la familia. Son confianzas y relaciones que sé que se van a ir construyendo con mucho esmero y con tiempo, pero estoy más que decidida a sentarme a ver cómo se desarrollan y se logran al final.
Por otro lado, parece que la familia de Pereshati sigue descontenta y tramando nuevas maneras de acercarse a ella, jugar con su mente y robarle lo que creen que les pertenece. Desde panfletos que buscan destrozar su reputación en la sociedad hasta trucos mentales para victimizarse, las cosas se terminan yendo un poco de las manos con un suceso inesperado que se da cuando Pereshati decide acompañar a su nueva dama de compañía (y nuevo personaje secundario), Rebecca Nights, a pasear por el festival anual que estaría abriendo sus puertas a la ciudad en esos días. Entre despistes y trampas, ambas terminan siendo atrapadas por los hombres que el ex de Pereshati, Schiff, contrató, teniendo como única vía de escape que Pereshati firme un contrato matrimonial expedido por la iglesia, lo cual lo hace inquebrantable incluso para un hombre de poder como el mismo duque Therdeo.
Admito que me dio un poco de ansiedad la situación, especialmente después de que Pereshati terminara firmando el contrato con su propia letra y puño, pero por suerte el duque aparece para salvarlos a todos en un nubarrón de preocupación que me sentó con gran sorpresa. He notado que, a pesar de que Therdeo sea una persona de lo más retraída y poco expresiva, muchas veces tenemos el privilegio de notar ciertas miradas o ver ciertas posturas que Pereshati ignora, actitudes que por más que sean muy pequeñas y breves, demuestran que no es una persona insensible como los demás creen, y que cada vez se interesa más y más por Pereshati, ya sea por su condición de inmunidad como también por su persona.
Pero a pesar de que el problema mayor fue erradicado, Pereshati es dejada sola de nuevo para lidiar con sus miedos y pesadillas. Es increíble cómo juzgamos tan rápido a los que vendrían a ser los villanos de esta historia sin saber todo lo que hay por detrás. No es que justifique ni piense que la madrastra de Pereshati sea una buena persona ni mucho menos, pero entiendo por qué ella misma se confunde y se atormenta pensando por qué esa familia suya hace tanto empeño en hacerle tanto daño cuando antes las cosas no fueron así de tensas entre ellos. Estando en su lugar, yo también tendría mis dudas, incluso después de que la vida me diera una segunda oportunidad luego de haber muerto por su culpa. Por más que Pereshati sea una mujer fuerte y amable, se nota que está sola y a veces esos demonios vienen a atormentarla. Solo espero que pronto las cosas entre ella y los Lapileon se vayan construyendo en un buen fundamento y ellos puedan ser la familia elegida y definitiva para ella.
El arte sigue siendo una belleza, nada muy exagerado ni demasiado detallista, pero enfocado en representar y transmitir distintas emociones a través de expresiones de lo más delicadas y únicas, paisajes y un aproveche de ángulos y juego de sombras y luces perfecto.
Ahora toca seguir leyendo y ver, según mis presentimientos, todas las consecuencias que traerán este último encuentro con Sciff y el tema del contrato que Pereshati firmó. Espero que las cosas puedan mejorar para Celphi y en general para todos estos personajes que están sufriendo y lidiando con tanto y que me intrigan cada vez más.