Strobl fue un militante nazi que escribió en el periodo de entreguerras y fue muy influenciado por autores alemanes del fantástico como Hoffmann o Ewers y Edgar Allan Poe. Si bien es más que encomiable la apuesta de Valdemar de rescatar a este autor maldito y olvidado debido a su afiliación al partido de Hitler, nos encontramos en estos relatos cierta irregularidad que no alcanza a opacar a un puñado de ellos que quiero ponderar como pequeñas obras maestras que bien valen una aproximación a Lemuria:
En "La cabeza" conocemos, a través de una sesión de espiritismo, un aberrante caso de transexualidad post mortem. Un clásico instantáneo del horror gótico.
"La monja mala" es un gran relato de horror con una atmósfera tenebrosa y malsana muy conseguida, donde una monja lujuriosa desata una terrible maldición sobre un pueblo y, muchos años después, un desdichado descubrirá su tumba...
"El hombrecillo de la sangría" es otro de los platos fuertes, donde un vampiro sexópata y necrófilo se ceba en unas pobres monjitas en una orgía espantosa y sanguinaria. Mucho humor negro, se puede ver a las claras el poco aprecio de Strobl hacia el clero.
"El bosque de Augustovo" presenta un espeluznante caso de licantropía en medio de un desolado bosque ruso, donde unos desventurados soldados alemanes caerán en manos de una vieja bruja y su hirsuto y negroide guardián, una criatura anhelante de carne y sangre humana, que se ensañará con éstos...
Los demás relatos están en un nivel un poco inferior a los anteriores, pero hay un par, como "mi Aventura con Jonas Barg" y "El sexto compañero", que brillan con luz propia. Vampirismo, cadáveres danzantes descompuestos, sectas con poderes mentales y satanismo es lo que encontraremos en Lemuria, aquella vieja fiesta romana en que se exorcizaba a los muertos...