Simone Weil, tras vivir dos guerras mundiales y participar en la Guerra civil Española, reflexional sobre los dilemas, contradicciones y matices de hacer la guerra.
A lo largo de la historia, algunos libros han cambiado el mundo. Han transformado la manera en que nos vemos a nosotros mismos y a los demás. Han inspirado el debate, la discordia, la guerra y la revolución. Han iluminado, indignado, provocado y consolado. Han enriquecido vidas, y también las han destruido. Taurus publica las obras de los grandes pensadores, pioneros, radicales y visionarios cuyas ideas sacudieron la civilización y nos impulsaron a ser quienes somos.
Simone Weil, filósofa, revolucionaria y mística francesa, descrita por Albert Camus como «el único gran espíritu de nuestro tiempo», vivió dos guerras mundiales y participó en la guerra civil española. Este libro es una muestra de la evolución de su postura en relación con los conflictos armados, desde unas primeras reflexiones cercanas a los discursos pacifistas por principio (de los que más adelante se desmarcó) hasta el elogio de la valentía, de la acción y del combate. El enfoque sutilcon el que aborda los dilemas, contradicciones y matices en torno al uso de la fuerza dialoga elocuentemente con nuestro presente.
Simone Weil was a French philosopher, Christian mystic, and social activist. Weil was born in Paris to Alsatian agnostic Jewish parents who fled the annexation of Alsace-Lorraine to Germany. Her brilliance, ascetic lifestyle, introversion, and eccentricity limited her ability to mix with others, but not to teach and participate in political movements of her time. She wrote extensively with both insight and breadth about political movements of which she was a part and later about spiritual mysticism. Weil biographer Gabriella Fiori writes that Weil was "a moral genius in the orbit of ethics, a genius of immense revolutionary range".
Sentir compasión por los heridos tiene que conllevar despreciar la fuerza. La guerra, continuo vaivén de la fuerza en la que el fuerte no es absolutamente fuerte ni el débil es absolutamente débil, pero ambos los desconocen. Y bailan ese vals de fuerza sin que exista un fin, sino sólo palabras con mayúsculas, como Helena en Troya.
no paro de leer las novedades bibliográficas de simone weil. me he comprado esta pequeña recopilación de penguin sobre la guerra y no sé muy bien que pensar. la traducción no difiere mucho de la que ya existe, no revela nuevas interpretaciones, ni siquiera viene acompañada de un prólogo o comentarios del traductor. como pequeño recopilatorio de textos sobre la guerra está bien, pero hasta ahí despliega todas sus posibilidades. entiendo que es más por sacar otro número de “great ideas” que por investigar a weil.
me ha venido bien refrescar estas ideas, sobretodo teniendo en cuenta los tiempos que nos acompañan últimamente. nadie tan lucido para pensar en tiempos de guerra como simone weil.
leo esto en una cafetería mientras espero a que daniel salga de su práctica de conducir. si fuera un hombre esto sería un meme perfecto de: soltero, leyendo a simone weil en una cafetería, feminista, etc.
Un ensayo que reflexiona sobre la violencia, la guerra y la naturaleza humana. Simone, a través del poema épico La Ilíada, desarrolla un análisis sobre la violencia, el poder y cómo a lo largo de la historia la guerra ha sido una constante fuente de sufrimiento y pérdida de la humanidad.
Es un texto breve pero potente que invita a cuestionar las estructuras de poder y la justicia en tiempos de conflicto. Su mirada crítica hacia la fuerza y el sufrimiento lo convierte en una lectura indispensable para quienes buscan comprender los horrores de la guerra desde una perspectiva ética y filosófica.
“Si los países se dividieran por oposiciones reales de intereses, se podría llegar a compromisos satisfactorios. Pero, cuando los intereses económicos y políticos sólo tienen sentido en función de la guerra, ¿cómo conciliarlos de una manera pacífica? Lo que habría que suprimir es la noción misma de nación. O más bien el uso que se hace de la palabra: porque la palabra “nacional” y las expresiones en las que interviene están vacías de significado, su único contenido son los millones de cadáveres, los huérfanos, los mutilados, la desesperación, las lágrimas.”
“No vale tanto para mí como la vida, ni aun todos los bienes que dicen que contiene Ilión, la ciudad tan próspera… Pues se pueden conquistar bueyes, gruesos carneros… Una vida humana, cuando ya ha partido, no se reconquista.” - Homero, La Ilíada.
Este ensayo deja clara su tesis desde la primera página: la denuncia de que la guerra transforma a los individuos en meros instrumentos de destrucción incapaces de establecer su autonomía moral. En él, la filósofa francesa que vivió dos guerras mundiales y participó en la civil española, analiza cómo el conflicto armado deshumaniza tanto al agresor como a la víctima, mostrando que incluso cuando se lucha por una causa justa, el acto de hacer la guerra implica borrar la libertad, la dignidad y la verdad.
En él se refleja la necesidad de un compromiso político y una ética radical de la compasión, dedicando sus dos primeros capítulos a un muy resumido análisis de La Ilíada en el que la autora presenta sus argumentos a través de distintos pasajes del poema épico. Estos dos primeros capítulos para mí fueron los esenciales; los otros dos restantes, un tanto redundantes.
Aún así, me ha parecido un ensayo interesante e ingenioso a la vez que fácilmente entendible. Para mí vale la pena darle una oportunidad, más aún en los tiempos que corren.
Le doy tres estrellas porque me ha parecido muy complejo y no lo he disfrutado tanto como creía que haría, algo que es culpa mía sin duda. Algunas ideas de la autora son muy interesantes, pero en muchas otras me pierdo en frases largas sobre temas sobre los que no sé nada. La primera parte es la que más me ha gustado y más cercano a lo que creía que trataría el libro.
La primera parte, brillante. Posiblemente sea yo que no haya sido capaz de entender el discurso del segmento final del libro, pero me incomoda porque la parte espiritual/sagrada se come la justicia social y la cambia por un orden divino.
Como siempre que se lee a Simone Weil, hay que quitarse el sombrero ante su clarividencia. Si bien es una autora con la que no acabo de coincidir, su análisis sobre el uso de la fuerza y sus consecuencias a través de dos poemas históricos, así como las consecuencias que trae la visión del tiempo que le tocó vivir, resultan aún hoy un grito pacifista que resuena profundamente en la mente del lector.
muy interesante, me gustaría haberlo leído en el colegio para comentarlo con mis profes que seguramente lo analizarían mucho mejor que yo y me encantaría me pudieran explicar varias cosas (para mí son 3 estrellas pero si tuviese más conocimiento para analizar y entender más en profundidad a la autora serían 4 así que eso puse)
algunos fragmentos son realmente una pasada. me parece que va a través de ideas muy profundas de forma demasiado condensada. le falta extensión para realmente ahondar en la relación entre distintas ideas a priori completamente inconexas.
pode ser que me faltasen referencias para chegar a comprendela, pero desde logo nn era o que me esperaba e desconectei en moitos momentos. no primeiro capítulo, que é o máis similar ao que agardaba deste libro, pareceume que se dá unha mensaxe que ten certo sentido pero roza o populismo
Las 5 estrellas son pa los primeros dos capítulos. Es muy inteligente y profundo el desarrollo del problema de la “fuerza”. Obvio Weil peca como muchxs filosofxs con su noción de “pureza” que da cringe y con su romantización del pasado de sus últimos dos capítulos.
considero que es un buen libro, para entrarle a la autora, pero definitivamente creo que su valor va más por las dietas sueltas que por la articulación de las mismas, de todas formas me gustaron muchas cosas y destacó la traducción y continuó el rescate de la obra de este tipo de filósofas.
"No violentar nunca la propia alma, no buscar nunca consuelo ni tormento, contemplar la cosa, sea cual sea, que despierta una emoción, hasta llegar al punto secreto donde el dolor y la alegría, a fuerza de ser puros, son la misma cosa. Es la virtud misma de la poesía."
“En la medida en que contemplemos la belleza de esta época con atención y amor (…) se harán imposibles al menos una parte de las bajezas que forman el aire que respiramos”.