Una vieja gasolinera perdida en la España rural de los ochenta no parece ser un buen punto de partida para nada interesante, pero es en este inhóspito lugar donde Luisito —un inocente aunque inteligente chico huérfano— vive con su abuelo. Y allí pasa sus días, atrapado en un mundo que termina solo unos kilómetros más allá, justo donde también acaba su futuro.
La visita de un joven viajero le proporcionará un modo con el que escapar de la monotonía: el intercambio de correspondencia con un penpal.
Su casual destinatario, Billy, recibe sus cartas en Nueva York, entre neones parpadeantes y aulas repletas de diversidad mientras subvierte en las noches de ballroom los ideales de clase, sexualidad y estilo.
Dos vidas socialmente separadas por años luz y físicamente distanciadas por miles de kilómetros se conjugarán en una experiencia común en un mundo que empieza a vislumbrar, entre sueños, esperanza e incertidumbre, el siglo XXI.
Carla Sáenz escribe como quien respira: sin poder evitarlo. De hecho, se duda de si por sus venas corre sangre o tinta. Cambió Escocia por Valencia y la lluvia por los libros, y ahora vive entre historias, café y activismo. Cree en las palabras, en los finales abiertos y en que los libros —que no se leen, sino que se habitan— deberían venir con banda sonora.
Es la orgullosa librera tras el mostrador de Contexto, donde la encontrarás atenta y dispuesta a ofrecerte las mejores recomendaciones. Es autora de varias novelas y siempre tiene entre manos alguna lectura para comentar en uno de los clubs que gestiona.
justo acabo de terminarlo y tengo lágrimas de felicidad en los ojos. qué historia tan bonita y necesaria. gracias Carla por crear a Luisito, a Billy y a todos, pero todos, los demás personajes. cada uno de ellos nos da un aprendizaje, algo que se lleva Luisito y algo que nos llevamos los lectores
os recomiendo leer este libro, por todas las enseñanzas que tiene y por sus historias de amor. el mundo y la literatura están llenos de ellas, pero esta… va a ser difícil de superar
Es la primera vez que leo a Carla y la sensación ha sido muy buena. La historia me ha sorprendido y me ha hecho sufrir y disfrutar a partes iguales. Se trata un tema que no había leído antes en una novela (solo lo había visto en series). Me ha gustado cómo está contada y Luis, que es un personaje increíble, me ha conquistado. Toda la influencia de «Pose» me parece que le hace ganar mucho a la historia. Sin duda, la recomiendo.
Creo que una de las claves de Penpals es situar la primera parte de la historia en mitad de la nada. Y con esto quiero decir: en el imaginario popular español, los 80s fueron una década de apertura y llena de cambios. En cierta medida lo fue, pero quizá esa puerta estaba más abierta en sitios clave como Madrid. Y es que a veces se nos olvida que la Movida Madrileña, fue eso, madrileña y que los cambios de mentalidad en el resto de España, en los más recónditos como en el que vive Luisito, llegaron poco a poco (y en ocasiones, en gerundio: siguen llegando poco a poco).
La segunda parte sirve como contraste. Para comparar dos mundos completamente distintos. La ciudad vs. el pueblo. Los EEUU más abiertos vs. la España más oculta. Al principio también como alivio dramático, buscando tonos más románticos. Aunque a medida que avanza, ese alivio dramático se convierte en justo lo contrario.
Por último, esa tercera parte que sirve como conclusión. Ese apoyo mutuo en comunidad, con el que quizá Carla nos haga recordar a la filosofía de Aliño, de la bilogía de Turia.
Más allá de todo esto, aunque con alta carga dramática, es una novela bastante ligera de leer en el mejor de los sentidos.
No sé ni por dónde empezar con este libro. Cada capítulo podía llevar la historia a sitios inesperados y he gozado con cada descubrimiento nuevo. He sentido mucho mucho a y con el protagonista y yo personalmente agradezco que esta novela exista. VIVA.
«Aquel lugar me había moldeado a su antojo. Allí había crecido, había soñado y había sufrido. Había aprendido que la familia no siempre lo era, que los amigos podían desaparecer sin dejar de serlo, que la distancia se podía reducir si caminabas lo suficiente o si aprendías a pedalear».
La premisa puede parecer simple, un niño que vive en una gasolinera en la España rural con su abuelo a finales de los 80 empieza a cartearse con otro chico que vive en Nueva York para ambos practicar un nuevo idioma. Esto hará que Luis vea que existe un mundo más allá de poner gasolina y los habitantes de su vecino pueblo.
Con un período histórico interesantísimo nos hará recordar a muchos nuestra infancia, esa estética tan peculiar, la música, el auge de las drogas de diseño, tanto en España como en Estados Unidos, un movimiento estético en el que los afroamericanos pudieron dar rienda suelta a su creatividad que no conocía y me pareció interesantísimo, la lucha contra los prejuicios, muchísimos temas sociales sintetizados a la perfección en 250.
No es una simple novela “epistolar” de dos chicos que van forjando una relación epistolar separados por todo un mundo, es muchísimo más.
Carla, tienes un futuro brillante por delante, amiga.
Mi opinión personal… que es MARAVILLOSA Y ME HA ENCANTADO.
Una historia a través de los años en la que acompañamos a Luisito a salir al mundo. Cada capítulo es una muesca en su corazón que hace evolucionar a este tierno personaje de una manera increíble. El trabajo de investigación que hay detrás de este libro es admirable, y lo forma en la que la autora transmite esta información de manera sutil es perfecta y necesaria. Quiero hacer una especial mención a la tercera parte de este libro porque es magistral. Cómo enlaza los personajes y sus historias... me ha dejado sin palabras. ❤️🩹
5 Estrellas no hacen justicia a este libro. Dos personas separadas por la distancia y la cultura se encuentran, con los ballroom, el pertenecer al colectivo LGTB, y temas candentes de los 80 y 90, de fondo. La historia no puede ser más bonita y desgarradora a partes iguales.
Una historia tan bonita como dura. Está tan bien escrita que tanto la ambientación como los personajes te hacen sentir que estás allí con ellos, y estoy segura de que tanto Luisito como Billy se van a quedar conmigo mucho tiempo.
En este libro vemos una historia de amor diferente donde las cartas tienen mucho que ver. La autora demuestra una vez más su sensibilidad especial a la hora de escribir :)