¿Qué significa contemplar el mundo en un cuarto lleno de objetos cotidianos donde los gatos, los vecinos, las redes sociales o el mobiliario se convierten en un subtexto para la reflexión sobre lo real e imaginario? ¿Qué hay en la intersección de la moralidad, la interpretación, la ausencia, el tiempo y la existencia misma? Dividido en cinco contracantos, No contiene armonías es un libro que indaga en el devenir de la poesía, el uso del lenguaje, la conciencia, la culpa, la realidad y la memoria.
Desde reflexiones sobre la conciencia utilizada como escudo hasta debates entre poetas sobre temas políticos y subsidios para la poesía, una rapsodia sobre la palabra "brújula" o escenas íntimas y momentos introspectivos que mezclan filosofía e imágenes poéticas, este poemario de Tedi López Mills trata de habitar, a partir de lo que queda en las palabras, la naturaleza de una existencia donde la línea divisoria entre la realidad y la imaginación comienza a desvanecerse, ahí donde fuerzas oscuras parecen atentar contra la inteligencia humana.
Con un lenguaje desprovisto de florituras, la voz que recorre No contiene armonías nos obliga, con irónica melancolía, a replantearnos nuestro lugar en el mundo, que es, también, el sitio que habitamos a través de las palabras.
Retengo el aire con tierra. Alguien se sigue asomando. El pájaro muerto en su bolsa. La amiga muerta en su vida. Ninguna equivalencia. Yo misma hablando conmigo de mí misma. Tú mismo hablando contigo. Él cuando lo toco. Yo cuando me toco. Se suspende. Verosímil pájaro muerto. Verosímil bolsa.
López Mills explora en esa obra los límites del poema frente a un mundo que es tan prosaico. Poemas reflexivos hechos de la vida cotidiana en los que la voz poética juega con los ritmos y con las posibilidades del poema y de la musicalidad de la lengua en los ambitos en los que no se espera encontrar poesía.