Céleste Albaret es un nombre que probablemente ni te suene y es normal, es una de las muchas personas cuya existencia ha caído en el olvido, y que, sin embargo, sin su trabajo “en las sombras” y su enorme paciencia, la historia de la literatura sería bien diferente.
Céleste fue la persona de confianza de Marcel Proust durante casi diez años, atendió al autor hasta el mismo día de su muerte. Entró para sustituir al mayordomo que harto de aguantar manías se fue de un día para otro y acabó por convertirse en el pilar sin el cual la rutina que tanto adoraba Proust se habría desmoronado.
Más que una empleada, tan paciente como inteligente, Céleste se convirtió en amiga (con una relación llena de tira y aflojas y que no debe idealizarse porque fue una relación vertical donde ella soportó mucho más de lo que debería), fuente de inspiración, mensajera, correctora y casi… actuaba en ocasiones como una madre. Céleste consagró a Proust gran parte de su vida, el trabajo era de 24/7 por lo que, durante ese tiempo, cuidar su matrimonio fue complicado. Pero es verdad también que Proust abrió a Céleste las puertas a un mundo que si no hubiera tenido vetado por su clase.
Sin duda, creo que, si pudiéramos preguntarles, ni Céleste ni Proust imaginarían su vida sin el otro.
Una novela gráfica preciosa que combina de maravilla una historia que sucede puertas a dentro con pinceladas de los sucesos más importantes de la Francia de las primeras décadas del siglo XX (ahí es nada) y con unos personajes secundarios (Odilon, te quiero mucho) que querrías que formaran parte de tu vida.
Una oda a las figuras olvidadas y la memoria, contada con la mayor de las ternuras y respeto; con unas ilustraciones maravillosas, llenas de detalles que nos permiten el lujo de pasear por la casa de uno de los mayores genios de la literatura.
También, un recordatorio de las vidas de novela que han llevado las personas mayores con las que nos cruzamos cada día y que, si nos detenemos a escucharlas, seguramente nos marquen para siempre.
Una joyita, ¡tenéis que leerla!