“Te miro. Pero estás lejos, siempre, todavía, lejos de mí, lejos de esta vida en común que ya no es vida”.
Pese a que en ocasiones es reduccionista o, directamente, falsa, la afirmación que asegura que detrás de cada gran hombre siempre hay una gran mujer, viene como anillo al dedo para hablar sobre la vida de Josephine Nivinson, esposa del gran pintor Edward Hopper durante más de 40 años. Veinticuatro cuadernos de anotaciones y diarios que escribió a lo largo de su vida junto al genio de Nueva York, hallados en 2016, atestiguan su sacrificio personal y profesional para favorecer el éxito de su marido, aunque ello la llevara a desaparecer de la historia.
El hallazgo de estos documentos inspiró al autor francés Javier Santiso a escribir ‘Un paso a dos’, una novela en la que da voz a Josephine Hopper, una artista cuyas obras se llegaron a exponer junto a las de Modigliani o Picasso pero que se vio atropellada por un marido exigente y autoritario y un matrimonio que rápidamente se marchitó.
La historia, narrada en primera persona por la propia Josephine, es un lamento, un ejercicio de memoria sin nostalgia ni reproches. Cuando conoce a Edward Hopper en los años 20, ella es una artista más reconocida y valorada que él. Pero él tenía mas hambre de triunfo, y ella, poco a poco, dejará de ocupar su espacio para que Hopper lo ocupe todo, quedándose a su sombra y consagrando su existencia al éxito de su marido. “Cuanto más progresaba tu carrera, más decaía la mía, hasta el punto de que se hundió. Acabó en la cuneta de nuestra historia”, lamenta Josephine a través de la pluma de Santiso. “Viví a rebufo de ti, me puse a hacerte guisos, yo, que odio la cocina: Lo dejé todo por ti, cambié los pinceles por los fogones, los lienzos por las labores”.
En esta retirada voluntaria, Josephine no solo se encargará de las labores del hogar, sino que ejercerá las funciones de secretaria y representante de Hopper. Creó un registro detallado de cada cuadro del artista, las obras pintadas, vendidas, los compradores, los precios, los tamaños de los lienzos, titulaba cada creación de su marido… hizo todo lo que estaba en su mano para que él sólo tuviese la obligación de pintar para pasar a la posteridad.
Con un matrimonio que haces aguas por todos sitios y donde la viol3ncia y el desprecio han quitado el sitio al amor y al deseo, Josephine urde una venganza muy original. Si su marido no la quiere en su cama, tendrá que ponerla sobre su lienzo. Josephine obligará a Edward a tomarla siempre como modelo. “Te lo dije sin rodeos, de todas las formas posibles. Prohibido pintar a otra gente. Mujeres. En tus cuadros. Ni hablar”. Por ello, todas las mujeres en los cuadros de Hopper son Josephine. Ahora rubia, ahora morena, ahora pelirroja. En ‘Noctámbulos’, en ‘Habitación de hotel’, en ‘Sol de la mañana’, en todas las obras de Hopper está Josephine. “Ser modelo era mi única forma de seguir estando en tu punto de mira, de no desaparecer”. Tras una vida en la que Josephine ya no existe, ha sido borrada, aniquilada, ella seguirá estando en sus cuadros, omnipresente. “Hoy tengo mi revancha, mi triunfo. Estoy en todas partes, en todos los pisos, colgada en todos los museos, clavada con chinchetas en todos los cuartos”.
Javier Santiso es poeta, y eso se nota en el texto. La narración es emotiva, sensible y conmovedora y el lenguaje utilizado es rico y profundo. No es un libro que se pueda leer de una sentada ni en un par de días. Los párrafos de la novela hay que retenerlos en la boca, saborearlos detenidamente, volver a ellos de nuevo, recrearte y dejar que su delicadeza eche raíces en tu corazón. Creo que sólo así se puede disfrutar de una lectura tan delicada como esta.
La historia de Josephine y Edward, que permanecerán juntos durante 40 años, hasta el fallecimiento del pintor en 1967, es la historia de dos soledades que conviven, de una pareja que no puede prescindir el uno del otro pero que juntos les falta el aire, se asfixian. Pero, principalmente, es una larga digresión que nos interpela como lectores, nos recuerda que el vértigo de una vida vacía, de la nada, nos acecha. Y que depende de nosotros, de nuestra audacia y nuestra determinación, no terminar sepultados.
“Para ti, pintar era trasplantar en el lienzo tu interior, tu prehistoria, tu sabana, todo ese vacío alojado en el nido de nuestra cama” . . Josephine Hopper era pintora, sin embargo, las obras Hopper que han trascendido no son las suyas, sino las de su marido Edward Hopper, al que podemos admirar en las galerías de arte más relevantes del mundo.
Una vez más la historia nos recuerda que las mujeres han sido las grandes olvidadas, las silenciadas, y que cualquier reconocimiento iba después del reconocimiento de los hombres, de sus hombres.
En 2016 fueron recuperados los diarios que Josephine Hopper escribió al fallecer su marido. A partir de aquí Javier Santiso reconstruye una historia sublime. No es a Santiso a quien lees en estas páginas, es a Josephine, con sus preocupaciones, su tristeza, su dolor, con su alienación.
Ha conseguido hacerme sentir tanto la historia que he sufrido con ella porque, reconozcámoslo, la historia de Josephine es tremendamente triste. Y esa tristeza impregna cada palabra, cada pensamiento, cada recuerdo.
El final de la vida debería servir para reconstruir los recuerdos felices, pero Josephine apenas recuerda momentos felices con Edward. Y aunque el dolor y la pena por una vida malgastada y mal amada la consume, no hay rabia, hay anhelo por la vida que no pudo tener junto a él.
Sin palabras me he quedado al leer ese postfacio pero, en el fondo, agradecida de que historias como la de Josephine salgan a la luz y se les haga justicia.
No sabéis quién era Hopper? Sois cinéfilos? Os acordáis de la mansión de Psicosis? Fue una réplica exacta por Hitchcock de uno de sus cuadros… Os gusta el thriller? Dicker? Todas sus portadas son cuadros de Edward Hopper… Ahora sí?
Todos sus obras son reconocibles, comparten color, lineas…ventanas, mansiones, retratos de individuos que incluso rodeados de otras personas se ven en soledad… eso no difiere mucho de su vida y lo descubriréis aquí porque quién lo conocía mejor que su mujer? Toda esta novela es ficción? Tristemente tengo que decir que No! Tiempo después de la muerte de Josephine se encontraron sus diarios, esos que fueron un escape para ella tras un largo matrimonio.
Jo era una pintora reconocida en Nueva York antes de casarse (ambos en edad tardía, a los 40) con Edward. Mientras él empezó a cosechar éxito, ella abandonó el arte, no era capaz de pintar, se convirtió en su modelo… se transformó en una persona invisible en su casa pero que sí era palpable en los cuadros de su marido.
Quizás comencéis este libro buscando saber más de Hopper, lo entiendo, fue mi gancho para querer leerla… (a ver, esto y el drama) me encantan sus cuadros, quería saber más del artista… pero espero que os quedéis por Jo. Ella es la narradora, se dirige en todo momento a Edward, contando detalles, anécdotas, sentimientos… un matrimonio que duró 44 años… quejas, reproches, incluso culpa vuelven esta lectura muy intimista y psicológica, sentí que escuchaba una conversación que no me pertenecía…
Es una narrativa muy lírica por eso, a pesar de que es una novela corta, recomiendo leerla poco a poco. La falta de diálogo, los pensamientos cíclicos, reincidentes, a veces incluso obsesivos… pueden hacerse pesados, pero cómo estaríais vosotros tras toda una vida? una que sientes que has desperdiciado, ya tienes 84 años, la vida se termina, no hay marcha atrás, has perdido el juego, no has sido feliz, no has sido valiente… yo también estaría en bucle.
Me parece una novela complicadísima de escribir, solo hay dos personajes, un narrador, pensamientos intrusivos y una sensación constante de agonía, tristeza, diría que depresión… pero sobretodo se nota que el autor ama el arte, lo trasmite en cada página.
Claramente Josephine influyó positivamente en la vida de Hopper, esto no fue recíproco pero para saber más y sacar la etiqueta de “mujer de” tenéis que leer esta novela
“Un paso a dos. Así debería llamarse nuestra historia. Nuestra penosa coreografía” ~ Un paso a dos de Javier Santiso.
Estas palabras, que Javier Santiso pone en boca de nuestra protagonista y narradora, concentra la esencia de esta historia.
La voz es la de Josephine Nivison, esposa de Edward Hopper, pintor estadounidense del siglo XX que si buscáis en internet veréis que conocéis más de un cuadro, alguno incluso portada de un libro famoso. El de esta misma portada se titula “Sol en una habitación vacía”, en el que Josephine posa, de la misma manera que lo hacía en todos sus cuadros, ya que era, además, su musa.
Josephine narra su vida con Edward, o más bien su no vida. El autor la sitúa en su vejez, tras la muerte de su esposo, sola y haciendo balance de todo a lo que tuvo que renunciar para convertirse en la mujer poliédrica de Hopper –“lo dejé todo por ti, cambié los pinceles por los fogones, los lienzos por las labores”–. Ahora, se enfrenta a la soledad y rememora momentos de su vida conyugal, desde que lo conoció hasta su fallecimiento. Lo hace de manera desordenada y a veces puede parecer que reiterada pero es la manera de plasmar su sufrimiento y su arrepentimiento por no haber cumplido sus sueños o, más bien, por verse obligada a renunciar a ellos.
“Todo está aquí, solo que más vacío”, explica. “Estoy más sola que antes, durante nuestra vida en común”, reconoce Josephine tras llevar al lector a lo largo de su relación con Hopper, de quien se enamoró ya de mayor, aunque él parecía tener solo vida para pintar y aun así no parecía estar satisfecho con su obra. “Solo te importaba la pintura, tu amante era ella”, explica Jo, al tiempo que plasma una relación descompensada, en la que ella tuvo que renunciar a pintar para que su marido pudiese dedicarse a su pasión. “He dormido durante una buena parte de mi vida y ahora es demasiado tarde para despertarme del todo, solo me queda lo ínfimo”, lamenta Josephine.
Durante la narración, el autor deja entrever la existencia de malos tratos en la pareja –“estaba allí con las manos llenas de amapolas, de durezas, de hematomas grandes como trufas, bien escondidos bajo el maquillaje, siempre con máscara”– y la posibilidad de la separación que no llegó a producirse. “Amar es hacer libre al otro, libertario de su ida sin vida, abrir la jaula del pájaro y dejarlo marchar”.
Un libro escrito de una forma muy poética y lleno de sentimientos que os recomiendo leer con calma; estoy segura de que releeré algún trozo de vez en cuando porque aunque parezca que dice siempre lo mismo, no lo dice de la misma manera y eso es lo complicado: repetir mensaje y no repetir palabras.
No soy la mayor fan de Hopper, me gusta su obra pero no me vuelve loca, pero en cuanto @adnovelas me ofreció la posibilidad de mandarme su último libro sobre la obra de Hopper pero vista desde el punto de vista de su mujer, Josephine, que también fue artista, lograron captar todo mi interés.
🍃 No tenemos una biografía ni siquiera un estudio sobre el arte de Hopper, tenemos una especia de diario o desahogo escrito de Josephine una vez muerto Edward. En las páginas de mezclan retazos de su vida juntos, de la vida de ella antes de él, del arte de ella y sobre todo del arte de él.
🍃 Es un relato desgarrador y nada alegre, yo no lo leería del tirón, porque además hay veces que repite la misma idea o el mismo pensamiento. Es triste porque estamos leyendo los pensamientos o desahogos de una mujer que lo sacrifico todo por un hombre que la exprimió todo lo que pudo y más sin darle nada a cambio.
🍃 Josephine escribió 22 diarios de su matrimonio con Hopper así que el libro aunque sea ficción tiene también base documental.
🍃 Es cierto que si le tengo que poner un pero diría que me faltó orden cronológico, porque va dando saltos. Y me falto más profundidad en la carrera de ella como artista. Si nos dice que dejo de pintar porque paso a ser la ama de casa de Hopper y su modelo y no le quedaba tiempo para pintar, además de que él se celaba de su arte. De hecho ella misma nos manifiesta que las galerías de peleaban por el arte de ella cuando Hopper todavía no lograba encontrar su lugar en el mundo del arte.
🍃 También es modo en el que está escrito es muy lírico y casi poético, que no es mi estilo favorito, pero la lectura no es densa.
🍃 Nos cuenta también cómo es la mujer de todos sus cuadros, la protagonista de su arte cuando no era ni una actriz secundaria en su vida.
🍃 En definitiva, es la voz de una mujer que fue una gran artista, que fue relegada al olvido porque primero ella abandonó su arte y luego la abandonó la historia, que sacrificó todo por una relación tóxica y de mucha dependencia emocional que al final de su vida, o una vez muerto él, se lamenta de todos sus sacrificios porque solo recibió indiferencia y olvido.
🌿 Gran parte del arte y del éxito actual que tiene Hopper se lo debemos a Josephine. Reivindiquemos también el arte de ella.
“Un paso a dos. Así debería llamarse nuestra historia. Nuestra penosa coreografía”
🌿 Lo recomiendo a cualquier amante del arte de Hopper que quiera saber más sobre él o descubrir a Josephine.
‘Un paso a dos’ narra la perspectiva de Josephine Hopper, esposa del artista (etiquetada así por la historia) y el suplicio que supuso estar a la sombra de un hombre que la eclipsaba y del que no recibía el cariño y apoyo que esperaba en un primer momento del matrimonio.
Hay varios factores que son muy positivos si te gusta el arte. Los fragmentos de diario hacen referencia a obras concretas de Hopper - ya que ella era su musa - y narran el desarraigo emocional y el abismo que supone encontrarse con ellas y reconocer episodios de una vida absolutamente fragmentada. Por otra parte, hay un lirismo en los fragmentos de diario que emocionan… te conectan con los símiles y las metáforas de un modo único; parece que Jo está pintando retazos de una vida cargada de altibajos, claroscuros y dudas. Es, en definitiva, como una pintura a <>, una escritura a corazón abierto.
Por otra parte, el contexto está muy bien definido y el juego entre lo pasado y lo que habría podido ser es fascinante. El personaje femenino de Josephine es arrollador y descubrimos una mujer que prefiere callar pero cuyos textos gritan, escapan del papel y te golpean desde lo visceral.
El estilo de escritura de Santiso, al igual que hermoso, puede resultar denso por el formato de la obra (son diarios continuos), por eso hay que leerlo de forma pausada, en el tiempo, asentando los posos de los pensamientos de Jo y retornando a la belleza que subyace en ellos. A veces es abrumadora la cantidad de matices y de juegos retóricos, pero la calidad es excelente.
En resumen, una vida a la sombra de una mujer que brillaba por su capacidad de narrar… no solo en la pintura, sino también en sus diarios. Santiso hace un alegato a una figura femenina de la historia del arte que jamás tendría que haber sido silenciada y cuya perspectiva nos rompe y nos remueve, haciéndonos volver a mirar al pasado para rescatar a aquellas mujeres que, verdaderamente, designaron los hitos de la cultura contemporánea.
‘’Esta mujer es la que se quedó fuera de plano, por debajo de los lienzos, es sin duda la que hoy mira este desastre e intenta comprender por qué la luz aquí se bate en retirada, por qué la vida se inclina, por qué asesta estos golpes’’.
"𝑼𝒏 𝒑𝒂𝒔𝒐 𝒂 𝒅𝒐𝒔" es una novela que nos sumerge en la intimidad de un matrimonio disfuncional, donde el genio de Edward Hopper se convierte en una sombra omnipresente que oscurece la vida de su esposa Josephine. A través de su narración, el autor nos lleva por un viaje emocional donde la creatividad y la pasión se entrelazan de forma impecable.
La novela nos presenta a Josephine como una mujer apasionada por el arte, pero cuya vida se ve absorbida por la figura dominante de su esposo, Edward Hopper, un reconocido pintor cuya obra ha trascendido generaciones. Javier nos ofrece un retrato íntimo de Josephine, quien sacrifica su propia identidad en aras de apoyar y acompañar a su esposo en su carrera artística. Sin embargo, tras el velo de sumisión y sacrificio, emerge una mujer compleja y profunda, cuya voz narrativa revela sus frustraciones y anhelos no satisfechos.
La prosa es exquisita, llena de matices y sutilezas que nos permiten adentrarnos en la mente y el corazón de Josephine. Sus reflexiones sobre el arte, la vida y el amor son profundas y conmovedoras, haciendo que te sientas parte de la historia y las emociones que la protagonizan.
El retrato de Edward Hopper que hace el autor a través de los ojos de Josephine es fascinante y perturbador a la vez. Nos muestra a un hombre complejo y enigmático, cuya genialidad se ve empañada por sus demonios internos y su incapacidad para amar y ser amado.
La relación entre Edward y Josephine es tumultuosa y dolorosa, marcada por la soledad y la incomunicación. El autor nos sumerge en un torbellino de emociones y conflictos que se entrelazan de forma magistral, creando una atmósfera cargada de tensión y drama.
En definitiva, "𝑼𝒏 𝒑𝒂𝒔𝒐 𝒂 𝒅𝒐𝒔" es mucho más que la historia de una pareja en el mundo del arte. Es un estudio profundo sobre la naturaleza del amor, el sacrificio y la identidad. Javier nos invita a adentrarnos en las profundidades del alma humana a través de los ojos de Josephine, cuya voz resonará en tu mente mucho después de haber cerrado el libro. Una obra magnífica que captura la esencia misma del arte y la vida.
Debo de confesar que no se nada de arte, la verdad es que hasta que me tope con este libro escuche de los dos artistas, había visto algunas pinturas por redes y así pero no sabia quienes eran sus autores, ya con este libro me decidí a buscar un poco sobre ellos y la verdad me encantaron sus obras, ahora ya podre identificarlos si los vuelvo a ver.
Pero en este libro no nos vamos a concentrar en sus obras, lo que nos encontraremos por aquí, es una historia triste, una historia de un romance que termino mucho tiempo antes de alejarse, veremos como fue la vida de Josephine, viviendo detrás de su esposo Edward Hopper.
De los ojos de ella, nos acercamos a como fue su vida antes de conocer a su esposo, mientras estaban casados y como termino todo después, después de su muerte se encontraron algunos diarios donde ella relataba toda su vida, en este libro el autor Javier Santiso, recopila estos y le da una voz a una mujer que siempre vivió a la sombra de su esposo.
La historia nos relata su vida, cuando era una joven muy reconocida por sus pinturas, conoce a un hombre deseoso de fama y al enamorarse de él lo alienta y apoya para seguir ese sueño, aunque el de ella quedé guardado en un armario, un matrimonio feliz y amoroso con el tiempo se fue deteriorando, Josephine deja de ser una esposa y se convierte en secretaria, representante, ama de casa, musa, viviendo violencia y deseos de amor.
La verdad me sorprendió bastante la historia, cada palabra esta marcada con una tristeza enorme que te hace sentir de mil maneras, la manera en la que está escrita tan poéticamente es hermosa, el autor le dio esa voz melancólica y también fuerte. Es una historia que refleja algo que ha sucedió y sigue sucediendo, una historia en la cual la mujer es ensombrecida por su marido sin saber que muchas veces ellas son la mente creativa del arte que ellos crean.
Recomiendo mucho el libro, si te gusta una narración poética, si conoces a la artista Josephine, incluso si eres fan de las obras de Edward, poder ver más allá de sus obras y entender mas el trasfondo de estas.