Azecutas: dos señores se ven sorprendidos por una tormenta y buscan refugio en la casa de una campesina. Allí encuentran que la mujer acoge el cadáver de un señor rival que acaba de fallecer. Los dos cretinos idean una broma que no saldrá nada bien, sobre todo, para la mujer de uno de ellos. El ama de llaves: El señor Sekforde se encuentra entre la espada y la pared. Está arruinado y pronto los acreedores reclamarán el pago de sus deudas. Su segundo matrimonio, con el que pensaba resolver su situación económica, ha resultado un fracaso. Detesta a su nueva esposa y unos extraños sucesos en su casa le hacen recordar vívidamente lo bien que lo atendía su primera esposa y ama de llaves, ya fallecida. La casa junto al campo de amapolas: John Maitland llega a Bothal tras recibir la propiedad como herencia. Allí, en una casa que rezuma melancolía y soledad, rodeada por un campo de amapola en plena floración, se reencontrará consigo mismo y con sus antepasados. El útlimo ramo de flores: Kezia Faunce y madame Lesarge no podrían ser dos mujeres más diferentes, y sin embargo, son hermanas gemelas. Después de años sin verse, cuando se reencuentran, no pueden evitar escupirse todo el odio y las recriminaciones guardadas. Sus vidas has sido tan diferentes que les cuesta entender el hilo que las conectará hasta la muerte. Las dos y media: Hoby debe pasar la noche en su despacho. Al llegar, descubre que su vecino se ha colado en sus habitaciones porque no quiere encontrarse con alguien que vendrá por él a las dos y media. Pero algunas citas no se pueden esquivar. El Obispo del Infierno: Héctor Geatrix es apodado por su camarilla como el Obispo del Infierno. Su vida disipada y llena de maldades y conquistas femeninas da un giro cuando se ve heredero de la fortuna familiar. Sin embargo, las maldades cometidas tiene un precio muy alto. La avería: Es Nochebuena, pero el tren se avería y Murdoch decide llegar a casa de su amigo a pie. En el camino, se encontrará con La posada de los deseos, ¿se harán realidad los suyos? La seda raída: El señor Orford va a volver a casarse, después de un largo luto, con una joven del vecindario, la señorita Minden. La joven se verá sometida en las semanas previas a la boda a una serie de situaciones en relación con la anterior esposa de Humphrey Orford que la llevarán a descubrir y resolver un trágico suceso.
Marjorie Bowen (pseudonym of Mrs Gabrielle Margaret V[ere] Long née Campbell), was a British author who wrote historical romances, supernatural horror stories, popular history and biography. Her total output numbers over 150 volumes with the bulk of her work under the 'Bowen' pseudonym. She also wrote under the names Joseph Shearing, George R. Preedy, John Winch, Robert Paye, and Margaret Campbell. As Joseph Shearing, she wrote several sinister gothic romances full of terror and mystery. Many of these stories were published as Berkley Medallion Books. Several of her books were adapted as films. Her books are much sought after by aficionados of gothic horror and received praise from critics.
Bowen's alcoholic father left the family at an early age and was eventually found dead on a London street. After this, Bowen's prolific writings were the chief financial support for her family. She was married twice: first, from 1912-16, to a Sicilian named Zefferino Emilio Constanza, who died of tuberculosis, and then to one Arthur L. Long. Her first novel was The Viper of Milan (1906), after which she produced a steady stream of writings until the day of her death on 23rd December 1952. Her last, posthumous, novel was The Man with the Scales (1954).
Me encantan los relatos de fantasmas. Los de antes, aquellos en la que la presencia sobrenatural desafía la cordura de los protagonistas de sus historias, cerrando alguna herida que hubiese quedado abierta. Entidades que esperan su momento para saldar cuentas pendientes, que no olvidan y reclaman justicia, postergando su sueño hasta que terminen por corregir los asuntos pendientes que les impiden descansar en paz. Desconocía la narrativa de Marjorie Bowen y su naturalidad para crear este tipo de historias. De ahí que esta recopilación de relatos se haya convertido en una auténtica sorpresa para mi que no puedo dejar de recomendar. Te adentras en ella con la cautela que impone el acercarse a una autora de la que apenas se había publicado nada en España y, tras los primeros tres relatos, que son auténticas maravillas de lo que es la narración de fantasmas, ya sabes que lo vas a pasar en grande con la propuesta. Las historias que nos encontramos en El último ramo de flores convergen en torno a personajes de la alta sociedad cuya empatía por los demás los convierten en seres despreciables. Cargados de envidia, de bajas pasiones, rencorosos, soberbios, conscientes de pertenecer a un estrato social diferente e impune…se permiten el lujo de desafiar las creencias y supersticiones de los demás, con la certeza de una impunidad moral que saltará por los aires en el momento en que reciban las sucesivas visitas de estos fantasmas que se deslizan por las páginas de esta recopilación. Así, en Azecutas, nos encontramos con dos nobles que se ríen de la presencia de un brujo al que velan los habitantes de una cabaña o en El ama de llaves vemos las discusiones de una matrimonio que ya no se soportan y cuyo odio les empieza a pasar factura. Historias sencillas, con ese componente sobrenatural que tanto nos gusta y con desenlaces maravillosos que son dignos de tu sonrisa. El siguiente relato se convirtió en mi favorito de la recopilación, pese a su escasa duración. La casa junto al campo de amapolas sienta las semillas de una historia de horror donde nada es lo que parece y de la que es mejor no saber nada. Maravillosa historia que emociona desde su simpleza, haciendo partícipe al lector de su propuesta. A continuación aparece el título que da nombre a la antología y su historia de dos hermanas gemelas de vidas separadas cuya único punto en común es el rencor que han ido acumulando a lo largo de los años. Relato estremecedor que, no por previsible, pierde su contundencia. Las dos y media no llega a la calidad de los relatos previos, pero no deja de ser impecable en su desarrollo de una historia de un asustadizo personaje que ve como se acerca un encuentro que no se podrá demorar. En el obispo del infierno nos acerca a un personaje despreciable digno de Mathew G. Lewis y su peculiar moralidad que nos anticipa el título del relato. Los dos últimos relatos nos llevan hasta La avería, relato precioso de fantasmas donde encontramos a un joven que se hospeda en una curioso lugar regida por un peculiar y arisco posadero. Por último, la recopilación finaliza con un estremecedor relato, La seda deslucida, que se acerca a lo que Poe denominaba: “el demonio de la perversidad” en una historia de amor y celos con un sorprendente desenlace. Si te gustan las historias de fantasmas clásicos, encontrarás en esta recopilación ocho los relatos que componen la antología de Bowen, una acertada selección que te deja con ganas de más pero que aciertas en no rellenar la publicación con otros títulos de menor calidad, que empobrecería el buen gusto que queda al terminar este libro fantástico y estremecedor.
Excelente recopilación de relatos de Marjorie Bowen, uno de los seudónimos que utilizó la escritora inglesa Margaret Gabrielle Campbell. Todas las historias contienen un elemento sobrenatural, pero el verdadero terror proviene del lado más oscuro del ser humano, de su falta de moral, vileza y avaricia. Así mismo, también destaca la fuerza de su escritura, de su prosa descriptiva.
Biblioteca de Carfax nos trae, al fin, tras siete años -¡siete años- de aquel fatídico episodio que dedicó Todo tranquilo en Dunwich a la figura de Satán en la literatura, a la esperada Marjorie Bowen, una de esas autoras victorianas-eduardianas que en su época fueron más populares que el mapache bailando por Raffaela Carrà pero que, ay, el tiempo las dejó atrás. Como espero que ocurra con el mapache bailando por Raffaela Carrà. Si bien para la primera mitad del siglo XX mostraba claros signos de fatiga, motivo principal por el cual muchas de estas escritoras -y escritores, ojo- quedaron en el olvido, Marjorie Bowen consigue quitarle un poco el polvo y airear el tufo rancio de las estancias de sus caserones solariegos añadiendo visceralidad, violencia y un componente mucho más humano que sobrenatural. En efecto, la Bowen escribe cuentos de corte clásicos pero con una mala ostia que haría palidecer, suspirar y hasta languidecer a una burguesa de bien; un soplo de aire fresco que eleva estos ocho cuentos por encima de muchos otros continuadores, más tradicionales y anquilosados en el género.
Esta antología reúne los siguientes relatos:
Azécutas (****): en estos cuentos de Bowen es habitual encontrar personajes que destacan por su hijoputez, por ser unos repugnantes representantes de la especie humana del peor tipo. En este relato, dos señoritos beodos regresan a casa tras una francachela cuando la lluvia les sorprende en mitad del camino. Los curda hacen una parada estratégica en la casa de una anciana, familiarizada de sobra con el talante pendenciero y la predisposición violenta de los sujetos, que está velando un muerto. La casualidad ha querido que el finado fuera el hombre que pretendió a la ahora esposa de uno de ellos y, por lo que sea, éste le guarda un cierto resquemor. Envalentonados por la bebida, y aprovechando la repentina ausencia de la anciana, se les ocurrirá una broma macabra: arrojar el cadáver al campo, vestirse con sus ropajes y hacerse pasar por él ¿Cómo acabará esto? ¡Pues cómo iba a acabar! ¡Con violencia, sangre y MUERTE!
El ama de llaves (****): seguimos con los hijos de puta. En esta ocasión, aparece la Bowen más contestataria, la que crítica social, dando estopa a la aristocracia venida a menos. Marido y mujer, arribista, tahúr y vicioso el primero, con abolengo, libertina y fullera, la segunda, están arruinados: no tienen ni un chavo con el que mantener su vida. Literalmente, nada de lo que hay en la casa les pertenece, y sus criados, viendo que el barco hace aguas, han huido. Sin embargo, el arruinado trepa sigue recibiendo las atenciones propias de su condición, a saber, su cena caliente y puntual, sus estancias atemperadas y acogedoras y sus galas preparadas. La misteriosa y solícita ayuda de cámara no se da a conocer, pero se trata de alguien muy cercano al marido, con quien compartió su pasado.
La casa junto al campo de amapolas (***): más esotérico, más ambiguo y con menos pretensiones es este relato en el que el protagonista siente debilidad por una casa deshabitada, una casa con un aspecto tan desolado, cubierta por la maleza tras años de abandono, que por fuerza debe de estar encantada. Tal es el empecinamiento del protagonista por este hecho, que interrogará a conciencia a un segador de la zona hasta que le reconozcan qué misterio contiene la casa, si es que lo hay.
El último ramo de flores (****): el cuento que da nombre a la colección debería ser por fuerza el mejor. Y, en este caso, lo es. Aquí Bowen aborda el tema del doble, del otro yo, de una manera muy terrenal. Esta es la historia de dos gemelas que eligieron vivir dos vidas muy diferentes: la primera, prudente, decidió quedarse en Inglaterra al cuidado de sus padres enfermos; la segunda, ansiosa de libertad, escapa con dieciséis años de su hogar para ganarse la vida como actriz de teatro y variedades. Así, tras largos años de cuidados de la hacienda familiar y de actuación en París, la primera hermana es rica y, la segunda, quedando atrás sus mejores momentos, agota sus pocos caudales. Es en este momento cuando las hermanas se reencuentran para recriminarse, acusarse y culparse de todas las decisiones que las han llevado hasta dónde están: la primera acusa a la segunda de haber sido una perdida, la segunda de haber llegado a vieja sin haber vivido su vida. Ambas hermanas se separan jurando no volverse a ver, pero la actriz le promete que, cuando abandone definitivamente las tablas, le enviará un ramo de flores para anunciárselo. Lo mejor de este relato, su profundidad psicológica. Puede que por ahondar tanto en la psique de ambas protagonistas el conjunto de la impresión de estar excesivamente alargado, pero la potencia del final compensa con creces la espera.
Las dos y media (****): algo más en la línea del primer relato que el resto. El narrador abrirá la puerta a un conocido por el que no siente aprecio alguno. Calavera confeso, sablista profesional, necesita una guarida en la que esconderse urgentemente debido a que una de sus víctimas ha regresado para reclamar lo que es suyo, a las dos y media, en concreto. La angustia de la espera solo es superada por la contundencia del final. Brutal.
El obispo del infierno (****): de hijo de puta a hijo de puta y tiro porque me toca. Esta historia de época, ambientada a finales del siglo XVIII, tiene por protagonista a un caballerete malvado como pocos, cultivador de todos y cada uno de los vicios concebidos por la moral humana; tal es su vileza, que su amigo y narrador, proyecto de villano, se redime hasta convertirse en abogado. Algunos dirían que es un desenlace lógico, otros dirían que mejoró. Desde esta nueva posición, el narrador va observa la degeneración de este Valmont que, encaprichado de la joven esposa de uno de sus valedores, decide seducirla y burlársela; empresa temeraria dado que el marido es un militar. Finalmente, logra perder a la mujer y sembrar el escándalo al huir en concubinato al continente. El marido, obviamente, jura vengarse y buscar satisfacción en cuanto el desalmado pise suelo inglés. Y puede que su venganza esté próxima, dada la repentina muerte de un rico familiar. El retrato que Bowen hace del maltrato y la violencia de género es realmente estremecedor. Por eso es tan disfrutable el desenlace: tan disfrutable como salvaje ¡Por Dios, Marjorie!
La avería (**): un relato flojo en comparación. Y con final almibarado, para colmo. En Nochebuena, el narrador queda en medio de ninguna parte debido a una avería en su vehículo. Por suerte, da con una posada cercana en la que poder, si no conseguir una solución a su problema, sí resguardarse de la meteorología. Allí descubrirá que la posada en cuestión tiene fama de conceder cualquier deseo que se formule en Nochebuena. Solo por jugar, el narrador pensará en un retrato que vio de una mujer muy hermosa, muerta hace mucho, cuya belleza y misteriosa historia le tiene obsesionado. Y, o sorpresa, el sueño se cumple. Más o menos.
La seda deslucida (***): si no fuera por ese final este relato hubiera sido de los que menos me hubiera gustado del conjunto. Y descubro ahora, acabando de escribir estas líneas, que Marjorie Bowen sabe muy bien como rematar una historia. Una jovencita va a casarse con un hombre que le dobla la edad pero con el que, gracias a su riqueza, tendrá asegurado su porvenir, y por extensión el de su familia. El futuro marido parece ser el partido perfecto: viudo, distinguido, noble, erudito, con buenas maneras y afectuoso. Sin embargo, en el momento en que los prometidos se quedan solos el marido muestra su cara más siniestra, y su futura -aunque ya no tan segura- esposa comienza a sospechar que la muerte de su primera mujer no fue tan natural como la gente cree.
Si Marjorie Bowen hubiese escrito Caperucita Roja el protagonista sería el lobo, un caballero de vida disoluta. El cuento estaría ambientado en un pueblo perdido de la campiña inglesa, en un día frío, oscuro y neblinoso. El lobo se enamoraría de Caperucita a primera vista. Durante la conversación, Caperucita dejaría caer que vive sola con su abuela y señalaría la localización de su casa, por la zona de Witch Peak. Algo más tarde el lobo decidiría ir a casa de Caperucita. Allí se encontraría a la abuela sola y le sorprendería descubrir que no es una anciana decrépita sino una señora madura de buen ver que lo recibe con algo más que hospitalidad. Después de beber juntos un rato, la abuela se retiraría un momento a su habitación, pero tardaría tanto en volver que el lobo iría en su busca. La habitación de la abuela estaría en penumbra, el lobo vería el bulto de la abuela en la cama y decidiría meterse con ella para combatir el frío. En ese momento entraría Caperucita en la habitación con una vela, se acercaría a la cama, el lobo se frotaría las manos (metafóricamente) pensando que Caperucita también viene a refugiarse del frío pero a la luz de la vela el lobo vería que lo que tiene a su lado en la cama es el cadáver de una anciana horrible. Saldría huyendo de allí y el primer campesino que se cruzaste en su camino le explicaría que por allí hay una casa en la que se dice que vivía una bruja.
Solo he leído cuatro cuentos del libro y los cuatro me han parecido predecibles, sobrexplicados, sobreambientados y escritos con poco sentido del ritmo. No soy el lector ideal de Bowen.
Recopilación de relatos góticos de 208 páginas, de la considerada como la última escritora gótica. De los ocho relatos, los que más me han gustado han sido "El ama de llaves", "El último ramo de flores", "La avería" y "La seda deslucida". Una magnífica descripción del entorno, oscuro y fantasmal, y una pluma exquisita. Sin duda, una lectura muy recomendada para los amantes del terror gótico.
«Cuando se fijaba en su hermana, pensaba en las cosas que se había perdido, igual que Kezia pensaba en los vacíos de su propia existencia cuando la miraba a ella. Cada mujer odiaba y envidiaba de la otra lo que podía haber sido».
Imaginen entrar a una casa en busca de refugio durante una tormenta y encontrar que allí están velando el cadáver de un enemigo. ¿Qué ocurriría si el matrimonio que crees que salvaría tu situación económica sale mal? O si la casa largo tiempo abandonada que heredas parece estar esperando algo mucho más siniestro de lo que nadie puede pensar. ¿Y si dos hermanas gemelas se reúnen luego de muchos años sin verse y el encuentro sale mal? Todo esto y mucho más es lo que encontraremos en los ocho relatos de terror gótico y sobrenatural que acaba de publicar La biblioteca de Carfax en una antología titulada: El último ramo de flores y otras historias, de Marjorie Bowen. Otra joya que se suma a la colección de historias cortas de señoras victorianas que desde la editorial están editando en español.
Pero qué maravilla es esta! Ocho relatos clásicos de fantasmas, sorprendentemente inquietantes y perturbadores. Se respira la decadencia y podredumbre en cada una de sus páginas. Tanto por su ambientación como por los personajes que moran sus historias. ¿Cómo nadie ha traducido antes a Marjorie Bowen? De verdad que las editoras de Biblioteca de Carfax están haciendo un trabajo increíble con su colección de libros. Un nuevo diez para su portada, edición, traducción y elección. Más libros así, por favor!
Lectura 93 El último ramo de flores y otras historias de Marjorie Bowen Traduc Shaila Correa La recuperación de Bowen hace aún más justificable la línea editorial de Carfax. Puede que sea de las mejores que han publicado/recuperado y estos 7 relatos son colosales. Un lujo
Uno de los mejores clásicos que he leído. Un libro que reúne ocho relatos escritos por Marjorie Bowen, nacida en 1885 en Inglaterra y conocida cómo la última autora del gótico.
🔸Relatos que destacan por su ambientación y en los que conoceremos tanto el lado oscuro que llevamos dentro (envidia, celos, venganza...) como los clásicos temas del fantástico (extrañas casas, retratos encantados, fantasmas que reclaman venganza...).
Me impactó compararlos con clásicos autores masculinos. En este caso, unos personajes femeninos ricos y válidos dejarán translucir la injusticia de la época: El papel de la mujer, las vidas destruidas, matrimonios desgraciados, el peso social y el maltrato normalizado.
✨Los fantasmas que encontraréis aquí son los que a mí me gustan. Por que yo no quiero monjas que den sustos, yo quiero la carga emocional de las historias de fantasmas. Porque si aún están aquí, es porque algo tienen que contar.
✨Al empezar 'Azecutas', el primer relato, vi que este libro iba a ser especial. La atmósfera oscura y tenebrosa te envuelve, sentirás el manto de lluvia y verás la estancia iluminada por los relámpagos. Sospecho que una muy buena traducción solo hace que sumar, en una narración fluida y llena de ritmo.
✨Os cuento algo sobre mis tres relatos favoritos, aunque me gustaron todos:
🔸ʟᴀ ᴄᴀꜱᴀ ᴊᴜɴᴛᴏ ᴀʟ ᴄᴀᴍᴘᴏ ᴅᴇ ᴀᴍᴀᴘᴏʟᴀꜱ. Una casa que no está embrujada pero si vacía. Intolerablemente vacía. ¿Qué o a quién estará esperando?
🔸ᴇʟ úʟᴛɪᴍᴏ ʀᴀᴍᴏ ᴅᴇ ꜰʟᴏʀᴇꜱ. Dos gemelas idénticas tan distintas que su odio y su amor las unirá hasta la muerte.
🔸ʟᴀ ᴀᴠᴇʀíᴀ. Una posada, un retrato embrujado y un amor eterno.
Esta antología reúne ocho relatos de terror gótico y sobrenatural, donde lo macabro se entrelaza con críticas sociales. Bowen, con su prosa evocadora, explora temas como la venganza, el rencor entre hermanas y las consecuencias de decisiones impulsivas. Destacan historias como “Azecutas”, donde una broma macabra desencadena tragedias, y “La seda deslucida”, que revela oscuros secretos tras una fachada respetable. Una lectura recomendada para quienes buscan relatos inquietantes con profundidad emocional.
Excelente labor de las editoras de la editorial recuperando una autora olvidada en España, una vez más. A eso le sumamos que hay un par de relatos excelentes, la portada raya a la altura de las mejores de Rafael Martín Coronel y el prólogo aporta bastante más que el prólogo-tipo, estamos ante un excelente lanzamiento victoriano.
Entre los tropos habituales del género, páramos lúgubres, atmósferas opresivas, elementos de la naturaleza que acompañan las emociones turbulentas de los personajes… encontramos, además, una crítica feroz a la burguesía, que encarna lo depravado en esa lucha entre el bien y el mal tan típica también de esta época.
Yendo aún más allá, me parece un atrevimiento delicioso encontrar una denuncia implícita en el rol esperado de la mujer: abnegada, sufridora de la crítica social y de los propios lazos románticos. Lástima que esto todavía resuene actual.
En cualquier caso, siempre contextualizando la obra en su tiempo, me parece una selección muy acertada para disfrutar de una ambientación y narración muy góticas, que juega con la sorpresa, la oscuridad del alma humana y lo sobrenatural.
Si sois amantes del género, seguro que disfrutáis su lectura.
Me ha decepcionado, pero es más culpa mía que no por la calidad del libro. Quizá estoy demasiado acostumbrado a un terror más brutal y la sutileza del terror gótico, muy de fantasmas y romántico, se me escapa.
La edición está muy cuidada y se nota el esfuerzo que han hecho en la traducción. Osea que como libro y experiencia merece la pena. Lo recomiendo como lectura ligera o para descansar después de algo más bestia.