Paradises are trees that abound in Buenos Aires, the fruits of which are known as poison beads. This is what the novel is the many kinds of paradise and the poisons that inhabit them.' Iosi Havilio Paradises might be a reimagining of Camus' Outsider - but in female form and living in 21st-century Buenos Aires. Our narrator allows the hazards of death and chance encounters to lead her through the city, where she sleepwalks into a job in the zoo's reptile house, and another administering morphine to one of the oddball residents of the squat that she and her young son move into. Is this life in the shadows, an underworld of cut-price Christmases, drugs and dealers, or is this simply life? And why do snakes seem to be invading every aspect of it? Paradises returns to the enigmatic female characters of Havilio's first novel, Open Door - and has already been highly praised by Beatriz Sarlo, perhaps the most influential critic in his native Argentina. Thoughtful, yet unafraid of squalor or the perils of insecurity, this is a voice for right now, obliquely critical, grimly comic.
Iosi Havilio es un escritor y guionista argentino.
Formado en filosofía, música y cine, en 2006 publicó Opendoor, su primera novela junto a la editorial argentina Entropía. En abril de 2009, el mismo libro fue editado en España por Caballo de Troya. Opendoor narra en primera persona la experiencia de una joven veterinaria en el entorno rural cercano a un hospital siquiátrico. El debut de Havilio fue bien recibido por la crítica.
Posteriormente, Havilio participó de la antología Buenos Aires/Escala 1:1 (Entropía, 2008) y de la edición española de La Joven Guardia (Belacqua, 2009). En 2010 publicó Estocolmo, su segunda novela, que relata la historia de un homosexual chileno exiliado en Suecia luego del golpe de Estado de 1973 y que regresa a su país luego de treinta años.
En 2011, Opendoor fue traducida al inglés por la editorial And Other Stories.
Paraísos (Mondadori, 2012) es su tercer libro publicado. La novela retoma los personajes de Opendoor explorando un universo urbano.
El logro de Iosi Haviilio, su altura como narrador, está en la creación de una atmósfera. Inmerso en la lectura de Paraísos sentís que ya conocés a los personajes (los movimientos de Canetti, las miradas de Iris, las respuestas previsiblemente desquiciadas de Eloísa) y casi te ubicas en las calles de Plaza Italia y Belgrano R. No se mencionan casi nombres de calles, me pareció un lindo detalle, pero el puente es claramente el de Elcano/ J. Hernández y la casa de Axel está sobre Crámer, frente a la plaza que linda con el terraplén del FFCC Mitre. Entonces eso me gustó, sentirme ahí, conocer a las criaturas extrañas como Herbert, la Tosca o la iguana. Los personajes de Havilio son más memorables que los de sus contemporáneos, les pone un énfasis agregado, como cinematográfico. Mercedes, Sonia... deben ser pocas palabras dedicadas a ellos pero son las justas, como en Martin Rejtman. Me pareció un avance sobre Estocolmo, pero aún así no sentí que lograra recrear la magnificencia de Opendoor.
En todo momento quería cachetear a la protagonista. Estuve balanceándome entre la indiferencia y la angustia. Quizás mi problema es que no conecto con el tono general. Porque me irritaba o me desesperaba. Mi mayor problema es que me parece de estilo, esto de que la protagonista, por toda respuesta suele, o encoger los hombros, o quedarse callada, o esperar a que algo pase, sin tener ninguna decisión, parece algo como modernillo y efectista que no me convence.
Es mi segundo intento con iosi havillo, creo que me toca aceptar que no es mi tipo de escritor.
En esta entrega, Havilio nos vuelve a sumergir en el mundo de Opendoor, territorio que ya había sido explorado en su novela anterior que lleva el nombre de la localidad.
En su primera publicación, Havilio nos narra la historia de una joven veterinaria (No conocemos su nombre), que es convocada a Opendoor para atender a un caballo enfermo que comparte nombre con su dueño Jaime. Y así como la enfermedad -y posterior muerte- del animal es la puerta de entrada de la joven a la localidad, el fatal accidente del segundo Jaime, con quien mantuvo una relación amorosa, es su puerta de salida. En esta secuela publicada tres años más tarde, nuestra personaje principal, ahora acompañada de su hijo Simón, abandona el paisaje rural para mudarse a la Ciudad, donde comienza a trabajar en el Zoológico Municipal.
El cambio de trama habilita y justifica la introducción de nueves personajes, a la vez que retoma el vínculo con otres de la novela anterior. La evocación del pasado se plasma en dos planos que se intersecan continuamente: Por un lado, una superficie terrenal donde se profundiza la relación física y sentimental de la joven con su amiga Eloísa, quien invade su nueva vida y distrae a la protagonista de su rutinaria cotidianidad y, por el otro, se recurre al recuerdo de eventos, sitios, actores y actrices en la propia mente de la veterinaria. Les potenciales lectores deberán saber que habituarse a esta ambigüedad entre ambas dimensiones es requisito sine qua non para abordar la lectura, y sobre todo el último de los planos, pues el imaginario de nuestra protagonista es un espacio que habituaremos frecuentemente. El conflicto bidimensional se mantiene a la largo de casi toda la obra, a excepción de la última línea de la novela que sorpresivamente, para resolver la disyuntiva planteada, no recurre ni a un personaje ni a un pensamiento, sino a una síntesis de ambos: Un dibujo.
En la novela se tratan tangencialmente problemáticas estructurales de la sociedad Argentina post-dictadura. Entre otros, podemos mencionar temas como la precarización laboral, la violencia policial, ocupación de viviendas y desigualdad social. Pero el autor no recurre a un señalamiento explicito de ninguno de ellos, como tampoco juzga ninguna de las situaciones, todo lo contrario: Se dedica a simplemente presentar determinados estados que contextualizan la nueva vida en la gran ciudad.
"Paraisos" es una novela hecha para conformar aquelles lectores que hemos disfrutado "Opendoor" y necesitábamos volver a visitar esos pagos. Su objetivo es cumplido con creces, y es una gran manera de cerrar la historia iniciada allá por el año 2009. Al igual que su primera novela, la lectura es pausada y amena (¿Como la vida en Opendoor?), pero si nos abstraemos de sus párrafos y contemplamos a la obra como un todo, descubrimos un universo complejo plagado de variopintos personajes con sus distintas personalidades, sentimientos, que chocan contra paisajes, texturas y edificaciones minuciosamente descritas en cada una de las páginas.
Por todo lo anterior, no puedo más que recomendar su lectura y felicitar al autor por el gran trabajo.
Winding and bleak, full of pockets of strange musings. I liked it, but after reading Petite Fleur, it didn’t quite hit the same spot. I believe this is a sequel to Open Door, so maybe if I’d read that first I would have enjoyed it a bit more.
This novel is set mainly in modern day Buenos Aires, narrated by a woman who has moved there from a small town after her husband has died and left her and her young son destitute. She finds lodging at a rooming house, where she is befriended by a Romanian immigrant who helps her land a job at a local zoo. She subsequently moves into a nearby abandoned building, which houses a community of squatters that is headed by a woman dying of cancer, who relies on the new resident to give her intravenous injections of morphine to relieve her pain. The narrator integrates herself into the settlement and its shady characters, while maintaining close relationships with her Romanian friend and a running buddy from her old neighborhood, who has moved in with a wealthy drug addict nearby.
All three women and those around them are lonely, desperate people, bored with life and in search of temporary pleasure, in order to mask their anxieties and fears. The narrator frequently abandons her rambunctious son, as danger exists within and outside of the squatter settlement and whenever she meets up with her old friend.
Paradises was a pleasant and well written but not particularly memorable read, with characters who live on the edge of society. I didn't find them or the story to be particularly unique or enlightening, as people like these can be found in any major city in the world, but I liked this book enough that I would be willing to try other books by this author.
This novel follows a young mother who, suddenly widowed and forced off her husband’s farm, moves to Buenos Aires with her four-year-old son Simón. She finds work, housing and friends in a poor, dodgy corner of the city.
The unnamed narrator floats through life, letting things happen to her, which was sometimes frustrating but totally believable. There are fleeting references to a lunatic asylum in her past, and she does show non-specific signs of some kind of mental illness – a loose hold on reality, an inability to say no to some really bad ideas, a surprising comfort with lying.
In some ways this is a story of survival. The narrator is doing what she can to get through life and parenthood. Though she’s new to the city, she is some ways ideally suited to this kind of life, though she is also the type of person most at risk from it.
este me gustò màs que open door y con Damiàn Rìos estuvimos de acuerdo en eso. este es mejor porque a pesar de ser un libro lento alcanza una consistencia impresionante y Havilio logra llevar al extremo su notable capacidad para narrar. es una novela hermosa, totalmente recomendable. un chico que se llama Camilo me dijo que Havilio pecaba de intelectual, pero yo no veo un anhelo de intelectualidad en estas pàginas y Havilio me parece uno de los mejores autores contemporàneos.
Lo dejé mil veces por otros libros pero lo terminé porque en el fondo me da una culpa enorme abandonar las cosas bien pensadas pero mal hechas.
Me pasó lo mismo con Estocolmo. Hay algo en la narración interesante, que promete pero que no cumple. En esta novela, ese rasgo es especialmente exasperante por lo largo.