Ufff, lo siento mucho, pero este libro no me ha gustado nada.
Siento que, más que un libro, es un borrador de lo que podría haber sido, un esbozo inacabado de una idea que era buena, pero a la que le ha faltado, en mi opinión, más trabajo, más desarrollo. Los personajes no tienen alma, realizan acciones por hacerlas, igual que las haría una máquina. Y eso los protagonistas, Sarah y Matt, porque los secundarios ni siquiera eso. Son simple 𝘢𝘵𝘳𝘦𝘻𝘻𝘰 que está ahí por estar, relleno puro y duro que no aporta nada a la historia.
¿Y qué puedo decir sobre la ambientación? Es completamente inexistente. Sabemos que los hechos ocurren en la Universidad de Yale, en Estados Unidos, pero, ¿sinceramente?, en ningún momento he sentido que estuviera en USA; ni en USA ni en ningún otro sitio, la verdad, pues, como ya he dicho, la ambientación es inexistente; es como si la historia se desarrollara en un espacio vacío.
Además, para desarrollarse en un campus universitario, no se nos da ningún tipo de detalle sobre la vida universitaria de los chicos, ni las clases... ¡Ni siquiera sobre los partidos de hockey! Elemento que, se supone, debería tener cierta importancia en la trama si tenemos en cuenta que el protagonista es el capitán del equipo de su universidad. Y lo mismo podría decir del patinaje artístico, deporte que practica nuestra protagonista.
Otro punto negativo para mí ha sido la inmediatez con la que surge el amor entre ellos, es un clarísimo 𝘪𝘯𝘴𝘵𝘢-𝘭𝘰𝘷𝘦, y la velocidad vertiginosa con la que avanza la trama. Que, respecto a esto último, si en algún momento se indica el tiempo que transcurre entre el comienzo y el final de la novela, yo no me he enterado.
Para terminar, quiero comentar una última cosa: las escenas +18 (𝘲𝘶𝘦 𝘩𝘢𝘣𝘦𝘳𝘭𝘢𝘴, 𝘩𝘢𝘺𝘭𝘢𝘴).
Ha sido muy 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘰𝘭𝘰𝘤𝘢𝘯𝘵𝘦 para mí que de repente los personajes pasen de comportarse como dos Teletubbies, a ser los puñeteros Christian Grey y Anastasia Steele. Afortunadamente, sin BDSM. Durante casi toda la novela, a pesar de las edades de los personajes, es una lectura que tiraba más hacia el Young Adult, ya no sólo por la falta de escenas eróticas, sino también por el carácter de los personajes: muy Disney, muy cuqui. Pero, de golpe y porrazo, Matt se transforma y empieza a pensar solo en sexo. ¡Y 𝘩𝘢𝘣𝘦𝘮𝘶𝘴 New Adult!
Que, por cierto, ha habido una de esas escenas que me ha dejado petrificada y que me ha dado escalofríos... y no de una forma positiva, precisamente, todo lo contrario. Necesito comentarla, así que...
⚠️𝗔𝗟𝗘𝗥𝗧𝗔 𝗦𝗣𝗢𝗜𝗟𝗘𝗥⚠️
Tenemos a Matt, que está entre cachondo perdido y confundido porque está empezando a darse cuenta de que le gusta Sarah, sobre todo después de bailar (restregarse, más bien) con ella en una fiesta y de que un amigo le diga lo que todos saben menos él: que entre Sarah y él hay mucho más que una simple amistad. No obstante, Matt se niega a que eso sea cierto y ¿qué es lo primero que se le ocurre hacer ante esta complicada situación en la que se encuentra atrapado? Ir a casa de Macy, su novia (porque sí, tiene novia), y acostarse con ella para demostrarle a los demás y a si mismo que no siente nada por Sarah. Sin embargo... en pleno encuentro la imagen de Sarah se forma en sus pensamientos y, cuando Macy baja al pilón y empieza a practicarle sexo oral, él se imagina que es Sarah quién lo está haciendo. La escena termina con la siguiente frase: «me excusé con Macy y me largué de allí». Y eso no es todo, porque unos capítulos después le pone los cuernos con Sarah. ¡Felicitaciones, Matt, te has ganado el premio al peor novio del año!
En resumidas cuentas, ha sido una lectura decepcionante. Ni siquiera puedo decir que me haya entretenido, porque lo cierto es que me he aburrido lo que no está escrito superados los primeros capítulos. ¿Punto a favor? Se lee rapidísimo. Ah, y la portada es preciosa.