¿Qué tienen en común el deseo erótico y la experiencia cercana a la muerte? En esta novela autobiográfica Claudina Domingo narra dos momentos vitales. Por un lado se encuentra la adolescente que, en sus ansias por abandonar la niñez, se obsesiona con el placer sexual. Dos décadas más tarde, la mujer adulta llega al hospital con una hemorragia interna que amenaza su vida. En los dos ámbitos reina un sentido de urgencia, aunque de diferente índole: un deseo desmedido por vivir, en su sentido más litera- rio y romántico, empuja a la muchacha a experiencias rocambolescas a la par que conoce la Ciudad de México, mientras que la lucha por permanecer con vida obliga a la mujer adulta a vivir (y revivir) el sufrimiento físico. Si la muchacha vive un mundo en donde los sueños y las ensoñaciones le impiden el contacto con el mundo real, a la mujer adulta la realidad la asalta como una pesadilla.
El despertar sexual de una joven de 17 años se entremezcla con dos intervenciones quirúrgicas que la ponen al borde de la muerte cuando ya es adulta. Y en medio, el descubrimiento de una Ciudad de México cutre, insólita, fantasmal y extrañamente bella, que se le escapa a la escritura poética de la misma mujer. Me gustó.
Por momentos me descubrí queriendo darle un sentido o esperando una resolución a cosas de la vida que simplemente pasan en las relaciones con los otros y con el propio cuerpo. En vez de eso, encontré en este libro un montón de imágenes, y sensaciones que me llevaron a recordar y fantasear a mi también. Que bonita forma de tejer las memorias con las descripciones de una enorme ciudad
puaff, las dos semanas más intensas entre los pensamientos de Claudina Domingo. Dominio es una novela sobre la vida. muchos abismos, sexo, ensoñaciones y poesía urbana. carajo, desde la segunda parte comencé a espejearme horrible pero me encantó, justo lo que necesitaba en este primer trimestre del año que iba demasiado soso en algunos encuentros con las páginas. la buena vida.
Hay mucho mérito novelístico y es un top en el género autobiográfico. Aquí expongo dos razones:
1. La falta de escrúpulos en las escenas de placer como en las de dolor. Las descripciones se sienten en carne propia.
2. La apreciación poética de una ciudad monstruosa (a mi parecer). Especialmente del lado sur. Despierta muchos recuerdos bonitos de un chilango de a pie. La rocas volcánicas del Xitle cobran vida frente al pantanoso Centro Histórico.
Estoy de acuerdo en que mayo es el mejor mes y los mayitos de Cuicuilco lo demuestran.