Dos y pico que redondeo a dos.
Compré este libro bajo la premisa de que iba a hablar de las consecuencias de la colonización en lo cultural, y el proceso de descolonización tan necesario en las colecciones "exóticas" de los museos, y nada mas lejos de la realidad.
El tema que yo pensaba que iba a ser principal es muy, muy secundario, y si bien la primera parte, en la que la investigadora está en África se me hizo algo interesante, a pesar de las incesantes entrevistas y meandros genealógicos de un califa africano, la segunda parte, con la autora en una sucesión de visitas a museos, aperturas de cajas y lecturas de legajos para tratar de entender el origen y el por qué del destino de algunos objetos, sin ahondar en absoluto en nada que no sea un mero "procedimental" , me ha desesperado hasta el punto de leer las últimas 60 páginas en diagonal por si me perdía algo.
A veces, pasa.
Que le vamos a hacer.