Entre todas las leyes del padre, había una de índole no contar.
De niña, disimulaba mis deseos en textos de ficción. Dos hermanas en fuga. Perseguidas por un monstruo de dos cabezas. Huían por sombríos bosques. Se armaban con ramas, palos. Hoy ya no escondo mis deseos. Quisiera que este texto diezmara a mi familia toda.
Perra, ganadora del Premio Sade en 2020, es el primer libro de Marie-Pier Lafontaine. Con una crudeza que limita todo el tiempo con lo sórdido, Lafontaine se aferra a su experiencia personal para hablar de un tema que, aún hoy, sigue siendo tabú: el abuso intrafamiliar.
Ufff... Un libro difícil de explicar. Iba avanzando en la lectura y no sabía si realmente quería, pero no podía soltarlo, lo leí en un ratito porque, además de ser muy corto, no te permite concentrarte en otra cosa. Crudo. Uno no puede llegar a imaginar hasta donde llega la maldad y la miseria humana. No lo recomendaria a todo el mundo... No es una historia agradable.
Una historia que desearías no haber leído. Un libro con una narrativa brillante. Una edición bien pensada para sobrevivir a él. Recomiendo. Pero cuidado. Puede que no quieras leerlo.
El libro Perra de Marie-Pier Lafontaine es de esos que dejan una sensación intensa, incómoda y difícil de procesar.
Es una obra autobiográfica y fragmentaria que, con un lenguaje directo y poético, denuncia el abuso sexual y la violencia intrafamiliar que la autora vivió desde la infancia. No lo hace con un relato lineal, sino a través de escenas cortas, imágenes potentes y referencias culturales —como la Caperucita Roja de la portada— para hablar del abuso como algo que se infiltra en la vida, el cuerpo y la memoria.
La narración no busca “endulzar” ni suavizar la experiencia: es cruda, desgarradora, pero también un acto de resistencia y de apropiación del lenguaje. La autora subvierte la figura de la víctima, adoptando la palabra “perra” como un grito de rabia y una identidad de fuerza.
Es normal que te deje pasmada, porque la prosa es muy visceral y el tema toca fibras profundas. Es un texto que más que contar una historia, te la hace sentir en el cuerpo, con todo el malestar y la confrontación que conlleva.
Creo que el fin de este tipo de libros es concientizar, sacar una historia a la luz, entender que el abuso es bien real y sucede todo el tiempo. Por eso no creo que importe si me gustó o no porque este tipo de publicaciones no buscan eso.
Es un libro catártico; pareciera que fue escrito de un tirón, con cierta frialdad que, a veces, me complicó conectar emocionalmente con lo que estaba leyendo.
Horror puro. Peor aún saber que todo lo que narra la autora es real. Indigesto, vomitivo, horrible. Una lectura desgarradora. Ojalá el padre se re pudra en un infierno en vida. Lo más rescatable de esta lectura es que: 1. La autora logra exorcizar los demonios de su infancia a través de la escritura sin censura, y 2. Las redes de violencia siempre se tejen en conjura de la propia familia, con sus silencios y permisión. Así que recuerden, el agresor casi nunca es un desconocido, es el monstruo en nuestra propia casa.
En este libro la autora nos narra de forma cruda sus vivencias en la infancia, el ser víctima de su propio padre. No se lo recomiendo a todo el mundo debido a la gran carga de violencia que contiene. Pese a ser cortito te deja con una sensación muy fuerte de incomodidad. Leo esto y no entiendo en qué mundo vivimos y cómo existen personas que pueden hacerle esas cosas a sus propias hijas.
Es un libro muy fuerte, duele, incomoda, puede que algunos no puedan terminarlo porque incomoda mucho, es un junte de muchos recuerdos, mezclados con pensamiento de adulta. Al finalizar el libro te duele profundamente al pensar que cosas así pasen en nuestra realidad.
Un libro muy difícil de leer, no lo recomiendo para todas las personas. La pluma de la autora me ha dejado sin palabras. En definitiva, tengo más miedo a las historias de la vida real, que a la ficción.
Crudo, incómodo y a veces repulsivo. “Perra” no busca agradar: expone violencias contra las mujeres que muchas veces no se ven, se minimizan o se toleran. Lo que transmite y la forma en que lo hace es impactante. No es una lectura para cualquiera, pero sí difícil de olvidar.