En el casi medio siglo transcurrido desde la edición completa en alemán de su Libro de los Pasajes, Walter Benjamin se ha convertido en una referencia clave en muchos ámbitos de la crítica. Benjamin elaboró una síntesis única y provocativa de la estética, política y filosofía. Este volumen de la colección "Pensadores sobre la arquitectura" evalúa la importancia de sus escritos para la teoría y el ejercicio profesional de la arquitectura.
A partir del entrelazamiento de vida y obra en los escritos de Benjamin sobre varias ciudades europeas, este libro examina sus contribución a la crítica cultural en relación con obras de Max Ernst, Adolf Loos, Le Corbusier y Sigfried Giedion, y sitúa la obra de Benjamin dentro de algunas manifestaciones más recientes de la arquitectura y el urbanismo.
Este libro constituye una descripción concisa y coherente de la relevancia de los escritos de Walter Benjamin para los arquitectos, al considerar en detalle algunas figuras del arte y la arquitectura moderna, y ubicar el trabajo crítico de Benjamin dentro del contexto de la arquitectura y el urbanismo contemporáneos.
Por fin entiendo la imagen dialéctica. ¡Me alegra tanto! ¡Me abre tanto mundo! “Queda claro, entonces, que lo que entendemos por 'imagen dialéctica' presenta dos aspectos principales: el objeto histórico, espacio o condición con el que se relaciona; y el acto de interpretación o construcción que lucha contra la comprensión ideológica estándar del objeto.” “La única forma de redimir el presente, según el pensamiento de Benjamin, es recuperar el potencial suprimido de los lugares históricamente persistentes.”
Creo que es importantísimo tener un entendimiento de la historia claro, en especial para la disciplina de arquitectura, para no quedarse en el gesto simple y vacío. Creo que es importantísimo tener un entendimiento de la historia claro, en especial para la disciplina revolucionaria, para no quedarse en lo superficial. Creo que es importantísimo… Por ahora, me convence mucho el entendimiento de Benjamin. “Las ruinas deben ser conservadas no para entender cómo era realmente en el pasado, sino para entender lo que le debemos a las generaciones anteriores que han luchado contra la opresión y la dominación. […] la búsqueda de la utopía de Benjamin se ocupa de la 'arqueología' más que de los planos para la construcción del futuro.”
Lo que más me llevo es una reflexión sobre qué es la utopía y qué deberíamos hacer con ella: (para mí en mi opinión yo creo) no consiste en rechazar la utopía, sino en entenderla como una revolución fallada. Por tanto, solo puede llamársele de tal con carácter retroactivo, la utopía no deberíamos contemplarla en el presente porque hemos de estar trabajando para una revolución posible. Para ello, podemos valernos de las utopías de la historia como testigos del espíritu revolucionario que ha de reactivarse.
Creo que es esperanzador, en el buen sentido. Citaré el Qué hacer de Lenin: “La disparidad entre los sueños y la realidad no produce daño alguno, siempre que el soñador crea seriamente en un sueño, se fije atentamente en la vida, compare sus observaciones con sus castillos en el aire y, en general, trabaje a conciencia por que se cumplan sus fantasías. Cuando existe algún contacto entre los sueños y la vida, todo va bien." “para Benjamin, la obra de arte sólo puede tener un potencial redentor (o utópico) precisamente porque surge en un contexto histórico de catástrofe social. Para Engels, el socialismo utópico carece de un sentido de tal historia y proyecta lo que en última instancia son reconfiguraciones arbitrarias de la sociedad, y son arbitrarias porque no se basan en las estructuras básicas del desarrollo económico capitalista. Contra esto, Benjamin insiste en que la tecnología moderna inevitablemente deja huellas de una voluntad utópica colectiva, en gran parte inconsciente, que puede ser redimida conscientemente por las generaciones futuras.”
Me hace Eco (jeje) de ‘Apocalípticos e Integrados’ pero más metafísico, es como la base del funcionamiento de la historia que necesita para el funcionamiento de la cultura pop. “identifica la necesidad de evitar un rechazo reaccionario a la vanguardia y, sin embargo, reconoce el fracaso del Movimiento Moderno para convertirse en una esfera de actividad genuinamente popular.” “En los primeros manifiestos arquitectónicos de Le Corbusier hay una clara tensión entre una supuesta inevitabilidad del progreso tecnológico y una estridente insistencia en que este progreso debe hacerse realidad. Sólo este último aspecto de la postura de Le Corbusier puede explicar la aparente violencia revolucionaria de su discurso arquitectónico. […] Le Corbusier ve su programa de revolución constructiva como un antídoto, más que como un catalizador, para una revolución social de tintes marxistas. Sin embargo, Benjamin apuesta claramente por el potencial utópico en la práctica de la arquitectura moderna, en lugar de en su ideología, a menudo abiertamente reaccionaria.”
No ser apocalíptica ni integrada, sino una tercera cosa secreta (dialéctica). “Para Benjamin, la innovación tecnológica debe estar ligada a la transformación social progresista para que tenga un significado genuino y profundo. Esto no quiere decir que Benjamin atribuyese ingenuamente una eficacia social y política directa a las innovaciones en la construcción. Como hemos visto, Benjamin sostiene que los efectos sociales de los cambios en la técnica constructiva están sujetos a un desfase temporal, de modo que es a las generaciones posteriores a quienes corresponde la tarea de hacer efectivos dichos cambios en términos políticos.”
“A partir del cuarto decenio del siglo XIX, utopía realista y realismo utópico se superponen y compensan. El declive de la utopía social confirma la rendición de la ideología frente a la 'política de las cosas', como resultado de las leyes del beneficio: a la ideología arquitectónica, artística y urbana, sobrevive la utopía de la forma como proyecto de recuperación de la totalidad humana en una síntesis ideal, como aprehensión del desorden a través del orden.” Lo que no podemos permitir es que en el siglo XXI solo pensemos en utopías, qué triste realismo capitalista, qué gesto poco sincero ensalzar el ‘pequeño gesto’ sin señalar la limitación que lo impregna: hemos renunciado al ‘gran gesto’.
Me emociono cuando leo algo que no había conseguido verbalizar: “La clave de este discurso compartido sobre la construcción del Movimiento Moderno, es la facilidad con la que se otorga valor moral y espiritual a prácticas justificadas en términos de eficiencia económica.” “Benjamin entiende claramente este cambio de paradigma arquitectónico como un efecto y no como una causa, Como expresa una resonante frase de 'Paris, capital del siglo XIX': «el desarrollo de las fuerzas productivas arruinó los símbolos desiderativos del pasado siglo [XIX] antes incluso de que se derrumbaran los monumentos que los representaban».” Así articularé mi problema con el cohousing/coliving/co-surviving capitalism y sus aliados del collage color pastel. Que no nos la cuelen.
¡Este es el primero que me leo de la serie! Leeré el resto, creo que es un buen acercamiento a la obra. Soy bastante partidaria de leer directamente a los autores pero creo que hay mucho mimo en esta colección. No sé si seguir con Arendt, Zambrano, Heidegger o Freud.
Última cosita que seguiré investigando: “Lo que tenemos pues que reclamar pues del fotógrafo es la capacidad para dar a su imagen un título concreto que la saque de las tiendas de moda y le confiera el valor de uso revolucionario.”