En la ciudad de Diluvio nunca para de llover. Una lluvia antinatural, contaminada, cae sin descanso sobre sus habitantes desde el momento en que el Cónclave se instaló en el lugar al olor de las minas de un raro y codiciado mineral cuyas propiedades mágicas lo convierten en un bien especialmente codiciado por la orden.
Expulsado del Cónclave y privado para siempre de su magia, Zarco trata de rehacer su vida utilizando su don natural para ver el pasado de cualquier objeto mediante contacto físico. Cuando una de las mujeres más influyentes de Diluvio aparece en su oficina de «OBJETOS PERDIDOS» con la intención de proponerle un trabajo rutinario, poco puede imaginar que el aceptar esta, en apariencia, sencilla tarea, le llevará a desentrañar un misterio de su propio pasado que pondrá en peligro su vida y la de sus amigos.