Leo los comics de Esther desde que tenía 13 años y que haya llegado este momento me hace inmensamente feliz. Después de tantos años y todos los problemas por los que ha pasado Esther y sus múltiples editoriales AL FIN tenemos el final que nuestra pecosa se merece. A la pobre le ha tocado esperar 27 años para tener su final de cuento de hadas.
He sentido mucha nostalgia a lo largo de todas sus páginas. Cuando era pequeña disfrutaba muchísimo de esta lectura porque coincidía que tenía la misma edad que Esther y para más inri ambas teníamos pecas, todo esto hacía que me sintiera muy identificada con ella y que mi amor por la lectura siguiera creciendo.
Este libro es un regalo, no solo porque ya tengamos el final de Esther si no también por que la edición es maravillosa y los dibujos de Aneke preciosos. Ha tenido que ser un reto aterrador sustituir a Purita campos. Ojalá hubiera tenido más páginas.
Quiero dar las gracias a todos los que os habéis esforzado y trabajado tan duro para que este libro haya podido ser una realidad. Y no solo lo habéis conseguido, si no que os ha quedado perfecto. Mil gracias.
Me ha encantado ❤️ seguidora de Esther desde que soy pequeña, darle un final a la historia me parece un gran acierto , al principio me costó un poco porque notaba mucho la diferencia de dibujo (se nota) y me ha sorprendido algún que otro desenlace de algún personaje pero lo importante es que es Esther Lucas en estado puro
Antes que nada, agradecer a Carlos Portela, Aneke y Dolmen por haber hecho realidad este proyecto de Esther que sus fieles lectoras llevábamos tanto tiempo esperando. Empecé a leer a Esther allá por 2010, cuando tenía la edad de nuestra querida protagonista, gracias a que mi madre se topó en una librería con la edición de tomo rojo que comprendía estos comics que ella leía de pequeña. Para mí fue muy novedoso encontrarme con unos comics que trataban sobre la vida, aventuras y problemas de una adolescente completamente normal, sin que minimizara o banalizara estas cuestiones.
Ahora bien, siendo sincera, siento que a este último libro le han faltado páginas. Como es habitual en las aventuras de Esther, la historia plantea temas muy interesantes y de actualidad que afectan a diferentes personajes. Me hubiera encantado conocer más sobre Patty y ver más de su relación con Esther, más sobre Laurita, Ted y Cathy, Doreen, Carol, Kerry, Rita, David... Creo que cada uno de estos personajes tiene un trasfondo muy complejo, lo cual dice mucho y muy bien de Purita, Carlos Portela y Aneke. Son personajes secundarios con mucha riqueza y es una pena que todas las subtramas se hayan tenido que cerrar en pocas páginas. Esto hace que el ritmo de la historia se sienta muy acelerado o demasiado precipitado para poder abordar todos los frentes abiertos de cada uno de los personajes. Algunos giros de la historia, en principio muy impactantes, se queden algo diluidos porque hay que seguir avanzando en la historia. Al final, lo que siento es que se nota que era un proyecto planteado para más de un libro; un final que pedía más páginas.
Sin embargo, se agradece enormemente todo el esfuerzo y el cariño que desprende cada una de las páginas del libro. Podrían haberse centrado en menos temas y haber dejado algunos cabos sueltos, pero han decidido darle un final a cada uno de los personajes, decisión acertada, en mi opinión. Prefiero un final más acelerado pero con un debido cierre para cada personaje. El libro no se queda en "esta persona es buena/mala y por eso actúa así". No; la historia de Esther celebra la complejidad de la vida real y todos los tonos de grises que tenemos las personas. Me gusta que se nota un cambio de perspectiva entre la Esther de 40 años y la niña de 13 años que iniciaba estas aventuras. Como la vida misma, las personas vamos evolucionando y los problemas que tenemos de niños pasan a ser otros a medida que vamos creciendo.
Muchas gracias, nuevamente, a todos los actores que han hecho posible el final de Esther. Preciosa la memoria dedicada a Purita en las páginas finales.
Has sido bonito ver y leer un final digno y acordea la série de cómics de mi infancia. Esther representó mucho para una generación, y fue pionera en aquellos años, ya que contaba las aventuras y desventuras de la vida de una colegiala, enfrentada a su amor platónico, su familia y amigos. Cuando se editaron las nuevas aventuras de Esther, devoré los tres tomos. Ahí se veía a una Pecosa adulta, con sus problemas y la aparición de Juanito. Portabela, el sustituto de Douglas, hizo un digno trabajo de guión, dramatizando la historia. Y Purita, como siempre, impecable en su trazo. Pero cuando pasó a novela, aunque aceptable, bajó enteros. Y ahora, desde la vuelta a la novela grafica, se ha recobrado al frescura del desarrollo de antaño, a diferencia de la trilogía previa adulta que me gustaba mucho igual. Y su final, especialmente su última página, me ha encantado. Ése broche dignifica el respeto en el que se ha basado hacer éste cierre, pese a no poder contar con Purita. Aneke ha realizado un trabajo encomiable, aunque los dibujos es lo más flojo, pues es más por tener tanto en la retina a Esther y sus personajes que otra cosa. Los más logrados: Esther (a ratos), Carol, el marido de Carol, el padrastro de Esther y Doreen. Los menos: Juanito, la madre de Esther y Rita. Una obra recomendable para todos los fans de la serie, ya que está hecha desde el amor y el respeto, y eso traspasa.
Hace unos 11 años conocí Esther y su mundo por una colección que habían sacado. Para mi sorpresa, tanto mi madre como otros miembros de mi familia conocían a la protagonista de primera mano.
Se me hace duro que la historia haya finalmente acabado, pero qué magnífico final.