Christine ya me cautivó con sus anteriores novelas y con esta lo ha vuelto a hacer. En esta ocasión he viajado de su mano a las Tierras Altas de Escocia y ha sido un viaje de lo más emotivo donde la autora fusiona a la perfección la maravillosa ambientación con una trama y unos personajes que te enamoran nada más empezar, sobre todo el pequeño Allard, que añade esa capa de ternura que es imposible de ignorar.
La portada es preciosa y, tal como indica el título, la pasión es el eje central, ya que la relación entre los protagonistas se construye en una atmósfera cargada de magia donde el amor surge de la necesidad y se convierte en la guía de sus vidas.
Emily busca una nueva vida lejos de Inglaterra. Libre de su pasado. Un pasado peligroso y lleno de miedo. Se refugia con su pequeño hijo Allard en Escocia y es acogida por su aya dentro del clan de los MacPherson. En su nuevo hogar encuentran la paz que tanto necesitan, pero también se enfrenta a una nueva realidad: su hijo necesita una figura paterna.
Brodie MacPherson es el laird del clan; es alto y corpulento, con un aura de fuerza, de poder y, sobre todo, de peligro, por la frialdad de su mirada gris, siendo apodado como el Lobo de las Highlands. Pero de lobo no tiene nada; todo lo que tiene de hombretón lo tiene de buena persona, sobre todo con los de su clan. Su mundo se desmorona cuando el Consejo lo presiona para que se una en matrimonio, pues él no cree en el amor. Su único amor es la claymore heredada de su padre, la única amante a la que puede confiarle su corazón y su vida.
Un encuentro casual en el bosque entre Allard y Brodie, mientras este último se encontraba de caza, será el inicio que marcará sus vidas para siempre.
Una boda de conveniencia bajo el handfasting, un contrato matrimonial por un año y un día, es lo que ofrece Brodie a Emily. Así ambos salen beneficiados: ella obtiene protección y él una esposa.
¿Conseguirán superar ese tiempo?
¿Conseguirán superar sus miedos y traumas?
“No tenía intención de enamorarse de aquella mujer, pero la mirada que ella posaba sobre él en ese momento le advirtió de que la muchacha era peligrosa”.
Christine Cross me enamora cada vez que la leo con su maravillosa ambientación, su fascinante trama y con unos personajes carismáticos que dejan huella. Emily destaca por su fortaleza y valentía y Brodie es todo corazón. Los secundarios, amigos de Brodie, no tienen desperdicio y en múltiples ocasiones te sacan más de una sonrisa. Destaco la exquisita pluma de la autora, cuidada al mínimo detalle, hecho que hace que formes parte de la trama y que empatices con los personajes.
¿Por qué la recomiendo? Porque es una novela que tiene todos los ingredientes que hacen que la lectura sea perfecta. Personajes que conmueven, algunos indomables pero adorables a la vez; diálogos que envuelven con cada palabra; temas complejos, como la superación, la lealtad y el poder de las segundas oportunidades. Una novela muy recomendable que espero que os animéis a leerla. No os defraudará.