Durante un fin de semana inevitable,una mujer que recuerda casi todo cae en al tentación de ensamblar los olvidos de su abuela. Une retazos, indaga, empieza a encajar los fragmentos, pero, junto con lo perdurable, lo digno del recuerdo oficial, se le revelan las circunstancias jamás evocadas, las abandonadas capas abajo, intangibles pero vivas, que siempre han estado reformulándose en espera del código idóneo para colapsarlo todo.
Yeniter Poleo es periodista e investigadora Venezolana formada en la UCAB. Ha sido parte de los diarios El Nacional, El Mundo, Tal Cual y Últimas Noticias. Fue profesora en Comunicación Social de la Universidad Santa María y se inició en la escritura mediante la dramaturgia dentro del grupo AgoTeatro. Actualmente reside en Bogotá, Colombia.
Me lo regaló Pablo por Sant Jordi y me lo leí del tirón en una terraza a la sombra tomando un café. Es historia muy breve acerca de una chica joven y su abuela, mi absoluta temática favorita. Qué suerte tener amiwis que me conozcan tan bien.
Soplaba una brisa muy agradable (teniendo en cuenta que ayer los termómetros de Barcelona marcaban 31 grados) que me ayudó a conectar con lo profundamente bello de esta historia. La idea de que, cuando era una niña que aprendía torpemente a caminar, me agarraba a las manos de mi abuela para no caerme. Mi abuela, ahora, con 86 años, se agarra a mi brazo para pasear por la plaza mayor de Celanova, sintiéndose así más segura. Los roles se invierten. Es triste pero es precioso.
siento que he leído esta novela breve un poco desconectada, que he pasado un poco por encima de la historia, pero creo que es cosa mía.
me ha gustado mucho cómo la trama está plagada de vacíos, los mismos que atraviesa la Yaya de la protagonista. también cómo esboza las personalidades de cada una de las mujeres que aparecen.
el final es quizás lo que más me ha gustado y más me ha hecho reconectar.
Uy, me ha encantado este libro, apenas he necesitado el marcapáginas.
Me ha hecho pensar mucho en mi abuelo y en mi padre al principio, en la vejez y en cómo es importante asumir todas sus consecuencias, cuanto antes mejor, porque, si todo va bien, todos vamos a pasar por esos momentos de vulnerabilidad y hay que estar preparados.
Me gusta mucho el estilo con el que se ha escrito y el ritmo, de esos que hacen que no quieras dejar de leer aunque se te esté haciendo tarde por la noche.
Ay chicas cuántos sentimientos en tan poquitas páginas. La vejez, la pérdida de memoria, esa injusta linea que te une a los abuelos que poco a poco ves destensarse. Sabina, Cristina, Melina, la narradora y la yaya. Todos los secretos familiares, el dolor y la pena.
La vejez, de mis temas favoritos. Me resulta atractivo acercarme a las perspectivas externas de las personas que acompañan a otras en su proceso de vejez.
Guau!! qué libro también es Quito tan bonito en un español latinoamericano que me ha gustado un montón también decir que en la historia es muy bonita muy frágil y también muy dura te cuenta momentos de la familia en las que tú no sabes qué pasa porque la protagonista es la nieta y desde fuera ella ve como hay momentos muy duros en la familia entre las tres hermanas y la madre también te explican muy bien de un modo muy tierno pero muy directo y doloroso a la vez como es ser una persona mayor cómo es depender de tu familia de un modo prácticamente infantil como esa senilidad le afecta a la cabeza como no sabe dónde está como no sabe quién es su nieto cómo no saber nada es como un bebé ha sido muy desgarrador pero muy bonito a la vez y el final me ha parecido un poco abrupto la verdad pero estaba muy bien escrito y me ha gustado
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Llegué a este libro por recomendación de Maria Fernanda Ampuero y no he salido defraudada. El tema central de esta novela corta es el "olvido como refugio de los traumas" como describe su autora. Traumas que muchas veces traspasan generaciones.
Este libro se sintió como una de las historias de Claire Keegan, que finalizan cuando la mayoría recién empieza. Pero no defrauda, porque desde la primera página te adentra en la piel de cada personaje y sus historias.
Leánlo y busquen un abrazo y una tacita de té caliente para afrontar el final.