Recuerdo que, teniendo una conversación con un amigo en Oxford, él me “te pusiste a pensar que somos el 1% del 1% del mundo”. Eso me cambió la manera de ver el enorme privilegio que estaba viviendo. Oxford tiene alrededor de 25.000 estudiantes y según las estadísticas, solamente 10.000 aplicantes llegan a la fase de entrevista y de esos solamente un tercio es admitido para estudiar ahí. Eso es mucho menos que el 1% del 1%. Hay una probabilidad de 0,000001% de ser parte de un grupo selecto de 25.000 personas entre todos los habitantes del mundo. Eso roza lo imposible.
Para mí, siendo un ciudadano de clase media trabajadora de una pequeña ciudad del Paraguay, esto era solo una fantasía. Algo que uno solo ve en películas, series, libros o revistas. Las probabilidades estaban en mi contra y mi contexto también. Grande sería mi sorpresa cuando Dios y sus misteriosos propósitos me llevarían a ingresar a la mejor universidad del mundo. Siempre quiero honrar el milagro que significa haber sido parte de un grupo de personas tan privilegiadas.
Pero no todo fue milagros. Fue un largo proceso detrás. Muchos intentos fracasados, muchos años sin descanso, muchos tiempos en donde desistir era una tentadora opción. Mi historia sirvió de inspiración para muchas personas. Se hizo bastante viral en varias ocasiones. Y así como ser viral trae lo bueno, también atrae lo negativo. Muchas personas asumían que solamente pude llegar ahí porque venía de una posición privilegiada, de clase alta o que era una mente brillante. Incluso se formaron teorías de conspiración en donde especulaban que pertenecía a alguna secta mística y exclusiva.
Fueron estos motivos los que me hicieron ver que plasmar mi historia en un libro sería bastante informativo y nutritivo para aquellos quienes escucharon de mí. Pero no solamente esas fueron las razones, sino que, también este libro me sirvió para cerrar uno de los capítulos más bonitos de mi vida. Me ayudó a reflexionar y reconectar conmigo mismo. A poder soltar por completo ese tiempo que tanto amé y en el cual quería permanecer eternamente. Si este libro sirve de motivación a una persona para lograr lo imposible en su vida, entonces el libro cumplirá con su propósito. Saber que quizás mi historia sea de inspiración para alguien más es una recompensa más suficiente. Escribir este libro fue un bonito viaje, un viaje al cual te invito que me acompañes. Y recuerda, las probabilidades no determinan tu destino.