Ievei es una obra perfecta para todas aquellas personas, en especial adolescentes, que están pasando por situaciones difíciles hasta el punto de sentirse completamente solas, indefensas, inútiles. Ievei es una chica que no aguanta más con la dura realidad de su casa (a la que no puede llamar "hogar") y de su instituto (al que no deja de llamar "cárcel"). Se lamenta constantemente por su mala suerte y anhela haber nacido en otro lugar, en otro momento.
En medio de esta encrucijada de conflictos internos y externos, Ievei descubre que existe otro mundo. Y es especialmente el recurso de los espejos y los reflejos como vía a ese mundo lo que más me ha gustado de la obra porque es inevitable no acordarse de "Alicia en el País de las Maravillas", con un universo igual, pero diferente, que cuenta con su villana y su adorable animal como guía de la protagonista.
Se trata, con todo, de una lectura bastante amena y ligera donde se indaga en la forma de encarar los problemas, la toxicidad de las relaciones interpersonales y la necesidad de un refugio en el que cobijarnos. Por último, me ha encantado el palíndromo de Ievei, en clara alusión a ese mundo invertido/reverso, también presente en la maravillosa imagen de la portada.