Es el segundo libro de Rubén que leo. El primero al que le di una oportunidad fue «Autobiografía falsa de un esquizoide». Tras ver que Rubén había escrito algo totalmente diferente al primer libro que suyo leí, se lo compré sin pensármelo dos veces.
¡Quería leer asesinatos! ¡Quería leer sangre! ¡Mucha sangre! (Leed estas últimas exclamaciones como si fuese el monstruo de las galletas, pero en vez de galletas, pues es sangre).
Y sí, había sangre, y mucho sexo (desconocía que Rubén fuese capaz de escribir escenas de este estilo de forma tan descriptiva). Para entender la gran cantidad de sangre y sexo que aparece en la novela, hay que tener en cuenta que la protagonista, Katherine, es una sadomasoquista de manual, que aparte de preocuparse por el bienestar de los ancianos de su residencia, no deja de sorprenderse y tener deseos sexuales cada vez que ve a algún chico atractivo (no voy a explicar más sobre esto, porque no quiero hacer spoiler).
Diría que esta novela es como una macedonia. Por un lado está la protagonista, que es un limón por su sabor agridulce, pero luego, cuando lo vas conociendo te sabe a fresa, algo más dulce, porque a veces puedes llegar a empatizar con ella. Luego están algunos sobresaltos que te asustan, que serían las frambuesas (¡cómo carajos ha llegado esto a mi macedonia!), y luego estaría todo el jugo restante de las diferentes frutas, que son las referencias sexuales que hay en el libro.
Considero que esta novela es para un público mayormente juvenil al que le guste el misterio, y quiera experimentar nuevas sensaciones.
Si has leído toda la reseña, solo te puedo dar un consejo, cuida a tus mayores, no vaya a ser que le pase lo mismo que a los desgraciados residentes de la Remedios de Villegas. Y si ya estás mayor, mejor ver a un hotel y sé feliz…
Esta es una reseña de un libro extraño. Extraño por sus personajes, por su trama, por la mezcla de géneros, por su locura...por todo. Se vende como libro de terror, pero el terror no lo he visto por ninguna parte, a no ser que los hechos contados sean reales. Entonces sí, huyan!!! Si hay una sola residencia de ancianos en el mundo en la que pase todo lo que ocurre en ésta de Barcelona, entonces sí que existe el terror de verdad. La trama me ha parecido extravagante, una mezcla entre cincuenta sombras de Grey y una peli de terror de serie B. Mucho sexo y mucha sangre. Los personajes realizan actos totalmente incoherentes. Pasan cosas absurdas. Nada parece que funcione bien para seguir la lógica mínima de una novela, y sin embargo, me he divertido. Como llega un punto en el que cualquier cosa podía pasar, he leído con cierta intriga y hasta me he reído, me he sorprendido y he pensado: "¿pero qué haces, su*normal????". Vamos, como cuando ves una peli de miedo y la prota se mete en todo el meollo. Me ha gustado el repaso que hace a las películas de terror (sobre todo a Scream), la crítica a las editoriales piratas, y el homenaje al mismísimo Stephen King con claros guiños a El resplandor, It, o Salems Lot. Si te atreves a entrar en sus páginas, espérate cualquier cosa, porque seguro que aciertas. A no ser que pienses en cosas y tramas normales, claro. Que entonces no darás ni una.
Rubén nunca decepciona. Su prosa me encanta porque es ágil y envolvente al mismo tiempo. Siempre me meto en sus historias con gran facilidad, lo cual es importante para mi disfrute. La historia es rara, pero en el buen sentido. No busquéis verosimilitud ni coherencia: esta novela tiene sus propias reglas, su propia lógica. Y, en lo personal, eso me gusta. Quería que me sorprendiera y lo ha conseguido. Te engancha desde el principio y sufres junto al personaje principal una evolución impresionante - pasé de querer meterle una hostia a querer coger una espada y morir por ella. El final también ha estado a la altura, lo cual considero de vital importancia para cerrar bien la novela. Lo que me ha faltado ha sido más extensión. La amiga de la protagonista es increíble y, precisamente por ello, necesitaba más escenas con ella. La protagonista pasa por una evolución brutal y creo que ese cambio podría haberse explorado mucho. ¡Y, seamos sinceras, cuando hay salseo la primera en enterarse siempre es la amiga! Esto me lleva a pensar también que el tiempo total dentro de la trama podría haberse extendido a más días para disfrutar más de esta evolución. ¿Quizás Rubén nos quiera sorprender con una historia alternativa basada en la historia de la amiga después de los hechos de Resident Slasher? ¿Eh? ¿Eh? ;) Recomiendo mucho esta historia para quienes queráis algo diferente, a mí me ha encantado.
Tenía muchas ganas de leer Resident Slasher, especialmente por su promesa de ser un auténtico slasher lleno de tensión y misterio. Sin embargo, la lectura no ha sido lo que esperaba. La historia me resultó confusa en varios momentos; tuve que releer algunos pasajes porque me costaba seguir quién hablaba o a qué personaje se refería la narración.
Además, sentí que había partes que no aportaban demasiado a la trama principal, lo que ralentizó el ritmo y me sacó un poco de la historia. También me sorprendió el tono general: esperaba un slasher más clásico —con ese aire sangriento y adictivo del género— y me encontré con una mezcla de elementos eróticos y situaciones algo caóticas que no terminaron de encajar para mí.
Aun así, valoro la originalidad de la propuesta y la intención de mezclar géneros. Es posible que quienes busquen una historia más experimental o impredecible disfruten más de esta lectura. En mi caso, simplemente no fue lo que esperaba.
Katherine y Cindy son un par de amigas que comparten un piso, la primera, entrara a trabajar en un geriátrico llamado Remedios de Villegas. Descubrirá el horror que se encierra en esas paredes, bajo Olivia, la propietaria y su hijo Felipe, que trabaja como enfermero.
Novela de terror poco habitual en su lenguaje y trama, una jerga moderna mezclada con unos diálogos que son clavados a la forma de hablar actual de la juventud y un desarrollo hilarante y absurdo desde que pone la protagonista los pies en la residencia. Pese a lo expuesto en el anterior párrafo, se puede seguir y tiene un ritmo ágil que la ameniza. No la consideraría la mejor lectura de este género que haya leído, pero sí es entretenida y no se hace pesada en ningún momento. En general, una lectura aceptable si tienes en cuenta lo antes descrito y no esperas nada parecido a una obra de terror normal.
Una gamberrada muy gamberra, muy del estilo de lo que escribe Rubén aunque sea su primera incursión en el terror se le nota mucho su sello. Se lee rapídisimo, es divertido y perfecto para desconectar entre lecturas más densas.