Aviso de salud pública, no lo leáis sin que Belén os firme un contrato vinculante por el que se compromete a pagaros la terapia psicológica!!
Leer "Symphony: First Stanza" es sumergirse en un mundo que nada tiene que envidiar a los animes shoujo más vistos de todos los tiempos. En esta novela, narrada a dos voces conocemos a adolescentes cuyo último curso de la Preparatoria está a punto de comenzar. Por una parte, el tímido y vulnerable Michi; por otro lado, el frío y distante Hajime; y aunque pudiera parecer que no hay nada que los una, el torbellino de energía que es Sorano Suzuki se ha jurado que, entre los tres, volverán a hacer música como cuando eran niños... Antes de que la vida los separase a la fuerza.
Seáis o no como Michi, que es sinestésico, esta novela es un festín para todos los sentidos. Gracias a la pluma de Belén, que da vida a las letras, leer Symphony es un carnaval de color, música y sensaciones, que de alguna forma consigue dar la misma sensación que el mejor de los animes. La narración es preciosa, y aunque brilla con luz propia, he de decir que la edición tan cuidada que ha realizado Belén (además, si se lo compráis a ella directamente es en color, ejeje) consigue llevar la historia a otro nivel.
Pero que no os engañen la portada colorida o el arte estilo manga, porque no es una historia superficial que leerse para no pensar. Al contrario de lo que podría sugerir su inocente portada, Symphony toca temas serios y delicados, de gran relevancia para cualquier persona. ¿Qué ocurre cuando no sabes quién eres? ¿Cómo se sigue adelante después de sobrevivir al acoso? ¿Hay personas demasiado rotas como para ser felices? ¿Qué es una familia?
Cuando pienso en esta obra, me vienen a la mente varios mangas y light novels. Por una parte, tiene el toque cándido pero profundo de obras como Fruits Basket o Ouran High School Host Club, y es todo un homenaje a las historias shoujo que equilibran momentos cómicos y livianos con temas muy profundos, vulnerables e íntimos de personajes que, lejos de ser ingenuos, no por jóvenes han sufrido poco. Por otro lado, Sorano me recuerda a la arrolladora Haruhi Suzumiya con su ímpetu imparable, con su alocada forma de ser que ilumina el mundo de quienes la rodean.
Os invito a darle una oportunidad a "Symphony: First Stanza", ilustrada con mucho cariño por Lucía Trueba, porque es una de esas historias que te robarán el corazón al son de una guitarra, un piano, y los cantos de sirena de una chica extraordinaria.