El joven Joe Carpenter no es feliz. Se ha tenido que mudar. Pasar de vivir en la gran ciudad de Chicago a ser el chico nuevo del pequeño pueblo de Church no le hace demasiada ilusión. Sin embargo, no le queda más remedio. Está obligado a afrontar su nueva vida. Entonces, encuentra un cómic muy especial. y luego otro. Después, otro más. Obras repletas de rencorosos fantasmas, extraños superhéroes, criaturas salidas de las más oscuras profundidades, terroríficas leyendas urbanas, muertos vivientes de otros tiempos y vengativos robots.
Relatos espeluznantes ideados por la más cruel y perversa de las mentes. Historias creadas por el tío… Spooky
Tony Jiménez (Málaga, 1984) Comenzó a sentir my joven la fiebre de la escritura, y desde entonces no ha parado de crear historias. Ganador y finalista de varios certámenes, seleccionador de compilaciones de relatos y jurado, ha participado en numerosas antologías como Antología Z: Volumen 4: Zombimaquia, Calabazas en el Trastero: Empresas, Pasos en la oscuridad, Epic. Antología de fantasía épica, Avengers: Poder absoluto, Body Shots, Historia se escribe con Z, Dejen morir antes de entrar, El viejo terrible y otros cuentos inquietantes, Los crímenes de la rue Morgue y más cuentos inquietantes, El idioma del miedo, Dimensión B, Imaginaria, Esta noche conectaremos con el infierno, Demonalia, Los papeles perdidos de Stephen King, Una utopía, por favor, Supermalia, El monasterio de Santa Dunia, La cosecha del arco iris, Teoría de cuerdas, Aquel extraño hombre alto y Doñana es arte, entre otras. Es también autor de las antologías Actos de Venganza, El Guardián del Miedo y Actos de Venganza: Edición definitiva, del ensayo Here´s Johnny! Las pesadillas de Stephen King, además de las novelas de terror Cinco tumbas sin lápida, Drácula vs. la momia: Batalla por Chicago, El que se esconde y Tormenta Sangrienta, resultando ésta última ganadora del Premio Ultratumba a Mejor Libro y finalista del premio Nocte a Mejor Novela Nacional en 2015.
A mi me gustan las historias de terror. He crecido con ellas. Basta con cerrar los ojos para recordar el cómo pasé de convertirme en un niño miedoso, que se escondía bajo las sábanas ante la mera insinuación de que un vampiro se acercase entre las sombras, a devorar esas historias en las que lo inesperado se desliza entre sus palabras. A pasado mucho tiempo y, a día de hoy, puedo darme cuenta de lo mucho que me siguen maravillando todas esas fantasías de las que se nutren mis pesadillas formando ya parte de lo que soy. Y todo esa emoción acumulada, todo ese placer por lo sublime, toda la magia que encuentro en el género, germinó al descubrir las historietas de terror que leía siendo tan pequeño. Aun recuerdo cómo en aquellas narraciones la estructura se repetía una y otra vez. En ellas aparecía la figura de un ser decrépito y nauseabundo que se dirigía a mi directamente, como imagino a todos los lectores de mi generación, desafiándome a seguir adelante en la que se convertiría en una de sus nueva s propuestas macabras. Vampiros, muertos vivientes, seres deformes, asesinos despiadados, momias, demonios o la propia muerte me cobijaban entre aquellas viñetas, fortaleciendo unos lazos que siguen a día de hoy mientras se maduraba mi amor por el horror. De ahí que la propuesta de Tony Jimenez en Spooky haya supuesto un pequeño regalo para ese niño que aún mantiene la ilusión por esas relatos de terror que me siguen acompañando en mi camino. Y es que lo que nos encontramos en este pequeño libro, que en realidad es la sucesión de una serie de cuentos enlazados por la presencia de esa criatura que da titulo a la novela, es un sincera apuesta por reivindicar ese tipo de crónicas en las que el mal se muestra sin complejos aprovechando la complicidad del lector. Lo que nos encontramos en esta recopilación es un paseo de la mano de Tony Jiménez alrededor de esas historias cuyas premisas son sencillas, directas y efectivas. Así, nos encontramos con los susurros de una criatura marina que pide un tributo para navegar por sus aguas o, en su segunda propuesta una visión de un apocalipsis que juega con la cordura de aquel que lo presencia. A continuación descubrimos una macabra tradición Halloween que se mantiene año tras año, un reverso tenebroso al mundo de los superhéroes o una vuelta de tuerca a los poderosos ejércitos romanos con un cierto aroma a muerto. También nos encontramos con las malas intenciones e instintos que pueden surgir de la robótica y el desarrollo de la inteligencia artificial, unas novatadas mal intencionadas encerrados en una casa encantada, la locura en forma de alucinaciones auditivas que se derivan de los traumas o la visita a los siempre recurridos circos y sus estrellas, los payasos. Las últimas pinceladas de esta obra las recibe la obsesión de un padre por saldar unas deudas del pasado con una entidad desconocida y, finalmente, una invitación a un palco para presenciar en primera línea el fin de los tiempos. Todas esas historias embriagan al lector que comulga con esa manera de disfrutar sin complejos del género de terror. De ahí que surja con naturalidad una cierta complicidad con quienes saben lo que tienen entre sus manos y lo que se puede esperar de una propuesta como esta. En este tipo de formatos, lo importante es la honestidad y la conciencia del cariño que profesamos los que amamos al terror y a todas sus variantes. Desde ese punto de vista, tan solo puedo decir que Spooky funciona como homenaje a una manera de entender el miedo y los placeres que te beneficia y, como no, como una invitación a nuevos lectores para que se maravillen ante la oscuridad
Spooky es una especie de conjunto de relatos contados al más puro estilo ochentero de Creepshow o Historias de la Cripta. Aparte de las historias que me han gustado, tiene ese estilo que últimamente se ha perdido en los libros o cómic y que tanto echo de menos. Es un terror que te lleva a esos tiempos en los que se disfrutaba con lo Creepy y que ya parece estar olvidado. Me han gustado todas las historias, unas más que otras pero si tengo que destacar alguna voy a hacerlo con 3 que me gustaron especialmente más, y son “Solo”, “Los bromistas” y “Nada mejor que la risa de un niño”. Aunque como ya digo todas las historias tienen su puntillo. En definitiva un libro para disfrutar y rascar en lo más profundo de esa época tan especial del género.
De todos es sabido que Stephen King es el Tony Jiménez de Maine. O por lo menos aquel King que nos regalaron los años 80 y la cocaína. No digo que el de ahora sea menos o que no me guste, pero me falta en él todo lo que tiene Tony: el amor por el terror más pulp y cinematográfico.
No soy un fanático de las antologías de relatos, así como tampoco de las antologías en el cine de terror. Pero al igual que tropezarme con las primeras entregas de V/H/S, Truco o Trato o Southbound me supuso la reconciliación con el formato, aquí mi querido Tony ha venido a decirme "a tí no te gustan las antologías porque no has leído Spooky" y que razón que ha tenido el jodío.
Con Spooky nos encontramos ante una antología de relatos que navega por casi todos los subgéneros del terror, abrazando en algunos de ellos la ciencia ficción y hasta la comedia (sí, en ese en concreto en el que casi me meo encima). Construído como si fuese una temporada de Historias de la Cripta, una historia central nos irá guiando por los diferentes escenarios (ni uno igual) que nos propone el señor Jiménez.
No voy a hablar de ninguna historia en particular porque es una maravilla navegar por la central e ir descubriendo qué senda se abre en cada ocasión. Además, me es tan siquiera imposible decidir cuál me gusta más, porque menos no me ha gustado ninguna. Es de lejos lo más divertido que he leído en mucho tiempo, pero siendo el King de Málaga eso ya lo daba por seguro.
Así que ya tardáis en ir a la librería (dejaos de Amazon ni pollas) para llevaros a casa al tío Spooky y sentarlo en la hamaca de la abuela a que os cuente lo que me ha contado a mí