Una obra literaria e histórica sobre la evolución de la teología cristiana y su influencia durante el período helenista cubriendo el siglo I a. C., hasta el período del Imperio romano del siglo IV d. C. Gracias a un arduo trabajo histórico, Las fuentes griegas que dieron origen a la Biblia y a la teología cristiana contiene las implicaciones en la historia de teología cristiana que incluye el período posapostólico y la influencia de la filosofía helénica en Agustín, no olvidando el pensamiento de Clemente, Orígenes, Atanasio y demás figuras importantes del cristianismo alejandrino. El Dr. Zaldívar se basa en su experiencia como profesor de Historia y Teología Sistemática para abordar temas La imposición de la cultura griega La Biblia griega El toque griego a la literatura sapiencial Los judeocristianos helenistas La hermenéutica cristiana helenista La obra de los teólogos griegos de Alejandría Las fuentes griegas de la teología cristiana El una hermenéutica errada de la filosofía. Este recurso ofrece una introducción magistral de lo que significa, con todas sus complejidades y dificultades, el impacto del período helenista en la creación y desarrollo de la Biblia, cuyo origen se encuentra en Alejandría, donde se gesta la Biblia griega o Septuaginta, considerado por muchos como un momento tan importante para el cristianismo de los primeros siglos.
Reflexiones en torno a la influencia griega en la composición de la Biblia y teología cristiana.
1. El lector de la Biblia debe reconocer su carácter histórico, compuesto en un contexto helenístico que permitió al cristianismo sentar sus bases. Reducirla a ficción sería deshonesto y carece de objetividad, ya que incluye referencias históricas, geográficas y culturales corroboradas.
2. El cristiano debe reconocer que la Biblia y la teología cristiana surgen de un bagaje cultural, no de una obra mística aislada. Aunque se confiesa la "inspiración divina" de los textos sagrados, se entiende de manera "orgánica"; es decir, Dios utilizó a los autores humanos con sus cosmovisiones y fuentes. Abogar únicamente por el misticismo ignora el contexto cultural y humano en el cual se desarrollaron sus doctrinas.
3. El uso de la Biblia Griega (Septuaginta o LXX) en el Nuevo Testamento demuestra que (1) existía un canon sagrado previo a los cánones católico, ortodoxo y protestante, (2) fue clave para la propagación del cristianismo al traducir el hebreo al griego koiné, y (3) permitió a los primeros teólogos fundamentar sus escritos. Reducirla a una versión más sería deshonesto y desprestigiaría la labor judío-alejandrina de traducción y el uso que le dieron los autores bíblicos y teológicos.
4. La influencia de la filosofía griega en el texto bíblico es comprobable, tanto en sus referencias filosóficas como en el método alegórico (también usado por los judíos) para interpretar el Antiguo Testamento. El apóstol Pablo es clave, debido a su trabajo con el mundo gentil, sus citas filosóficas y el uso de conceptos comunes como los bélicos, deportivos o laborales. Esto no implica que el cristianismo corrobore la filosofía griega, ya que algunos de sus temas contrarrestan sus enseñanzas.
5. El cristianismo responde a las necesidades del mundo griego y sus falsas enseñanzas. Los textos bíblicos, al usar fuentes griegas, no solo muestran historicidad, sino que contrarrestan el pensamiento griego, como Pablo contra el dualismo, Juan revelando al verdadero “Logos”, y los primeros teólogos confesando la Trinidad y la doble naturaleza de Jesús, señalando que el gnosticismo y otras corrientes son herejías que amenazan la fe cristiana.