Una relación entre dos que desemboca -inevitablemente- en una multiplicidad de relaciones posibles. La revelación de aquello que se percibe como obvio, pero a menudo se niega o se pierde de la conciencia de que la otra persona es una persona otra, soberana e insondable. ¿Cómo relacionarse con ella? La voz que escribe duda, y a la vez confía; conmuta y confronta, conjetura y congenia. No quiere engañarse ni dar por construye lo mutuo, celebra su extrañeza.
Con, inmensa partícula mínima de lenguaje, apela a la importancia del vínculo, pero también a las circunstancias en las que algo sucede y a cómo reaccionamos ante ellas. En estos poemas el lenguaje nos interroga, se muestra como espejo y se disloca; la sintaxis se violenta y se vacía. Así este libro espera ser definido y multiplicado con la persona que lee.
La de Miriam Reyes es una de las grandes voces poéticas que empezaron a escucharse con el siglo, una de las de mayor influencia en las generaciones por su discurso visionario en su tratamiento de la identidad, por su ambición de dar palabra al cuerpo, por su capacidad para articular una propuesta colectiva desde la experiencia intima. Una escritura no confesional sino conceptual, que en Con amplía su espectro de pensamiento hacia la complejidad de las relaciones afectivas, y explora su impacto -su mutación- en nuestra identidad.
2,5 Escribo mi valoración en un ejercicio de vencer el miedo a ser la opinión impopular. Me adentré en esta obra, como seguramente muchos otros lectores, a partir del Premio Nacional de Poesía que ha obtenido este año. Si bien es cierto que los galardones no dejan de ser el resultado de otras opiniones, ajenas a las del yo, a menudo coinciden en la sensatez y buen gusto de los lectores experimentados. Yo no soy experta en poesía; Miriam Reyes sin duda tiene más conocimientos de este género que yo y muestra de ello son los frutos que su trabajo nos ha dado, los cuales, por cierto, no son escasos. Pero aunque no soy experta en poesía, leo poesía y, por tanto, tengo opiniones al respecto. Sé que los motivos por los que me han gustado, y mucho, algunos de los poemas de Con no son los del jurado (¡tienden a gustarnos aquellas sentencias que hablan más de nosotros mismos que del libro o sus personajes, y esto no es del todo justo!) y, sin embargo, muchos otros me han dejado fría. Creo que la poesía, pues es arte, debe sacudirnos, y Con apenas ha provocado en mí un temblor en algunas de sus páginas. Quizá no era el momento, quizá no soy yo la persona, pero solo me ha gustado lo justo para poder decir que sí lo ha hecho (de ahí mi 5 raspao). Espero no ofender a nadie, ni a su autora, a la que quiero volver a leer, en la búsqueda de un temblor mayor.
compré este libro 3 días antes de que ganara el premio nacional de poesía, como una premonición. al inicio de la lectura me hacía tres preguntas: ¿cambiará algo mi forma de leerlo? ¿hubiera sido diferente hace tres días? ¿la juzgaré mejor o peor?
mientras leía “Con”, de Miriam Reyes, no paraba de preguntarme ¿debería abandonarlo y esperar a un momento mejor? sentía que mi lectura era demasiado inquisitiva, quizá me hubiera pasado lo mismo si lo hubiera leído en otro momento, creo que mi lectura es hasta cierto punto objetiva: no me estaba gustando del todo el estilo. quizá demasiado medido, demasiado perfecto. quizá demasiado neutro o aséptico. reconozco su valor, disfruto la lectura, marco versos y poemas enteros, pero ¿y el sentimiento que otros me han provocado antes? cuando creo entrar en la lectura y me embeleso con versos como “su juego favorito es / el frontón / su persona favorita / el muro / su interés / el rebote” otros poemas como “más que el amor hace / el simulacro” me expulsan de la lectura.
casi al final del libro encuentro un poema que lo arregla todo. encuentro primero el final de otro que dice “lo primero que necesito aprender es el / movimiento / lo segundo: el territorio” y después llega este poema. no os lo comparto entero, pero dice “todo lo que supongo que sentí tan / intensamente pero ya no recuerdo / otra persona ya fue todas las que amé y otra ya / me hizo dar pequeños saltos en el tiempo / y todavía hubo otra y otra y otra antes del / antes del antes de la otra / en las muchas vidas de yo”. también encuentro otra joya casi al final que tenéis que descubrir a vosotras. si tenéis el libro o si queréis intentar buscarlo por el ciberespacio (o si os animáis a comprarlo/leerlo): empieza diciendo TODO CUANTO PUEDO LLAMAR MÍO…
“Con” ha sido una lectura algo extraña, entre la desgana y el hallazgo. para mí ha ganado lo positivo con diferencia, aunque en un principio no tenía demasiadas expectativas. cuerpo, palabra, identidad, relaciones, lenguaje… encontramos en esta partícula mínima, esta preposición que nos une.
¡He conocido a Miriam y me ha firmado el poemario! Me ha encantado, qué forma, qué belleza, qué "con"ciencia poética. Ha sido un gran descubrimiento, me ha encantado cómo ha ensalzado el vínculo entre dos personas, sin decir género, sin especificar.
Bien merecido tiene su Premio Nacional de Poesía 2025, me ha enamorado con su poesía, y mira que la micro poesía no es que me encante, pero es que me ha puesto los pelos de punta así como que sus palabras me han traspasado la piel por completo.
Me alegró muchísimo cuando me enteré de su premio, después de que yo me comprara este libro. Miriam Reyes me fascinó con Espejo negro y se terminó de consagrar en mi altar con Haz lo que te pido.
En Con se ve una poesía más madura y elaborada, también más simbólica, y con esto último me pierdo. Me gustaba mucho más la visceralidad de sus primeras obras, aunque entiendo que este libro tiene su público, pero no soy yo (y me jode).
En Con de Miriam Reyes, publicado en La Bella Varsovia, atopamos un poemario intenso e profundo que reflexiona sobre o amor e o seu efecto sobre o eu lírico. Esta obra recibiu o Premio Nacional de Poesía e unha pode entender perfectamente a decisión do xurado.
Este libro é unha reflexión profunda sobre as múltiples caras que ten (pode ter) unha relación. A entrega ao outro,
Desnuda como una cinta te ofrezco la oscuridad del nudo con el que me sujeto a mí misma ─al mástil de mí misma─ contra las perturbaciones del equilibro
pero a experiencia amorosa ten moitas máis caras, o corpo propio, o alleo, a relación amorosa, de poder, de ser un mesmo ou a metade na relación. Ese baile permanente entre o que supón a relación para unha mesma ou unha para a relación.
En Peligro/Temores vemos como a relación pode afectar á amante, desposuíla do seu ser:
La persona otra espera reciclarme tiene en su casa un contenendor con lombrices trabajando abonaré su costilla de adán su malamadre su dama de noche
A visión que temos é sempre caleidoscópica, con múltiples caras e o poema final deixa abertas todas as posibilidades:
Luego o termina aquí ni en lugar se continúa infiltrando el cuerpo para derribar la muralla se continúa trabajando el signo para construir lo mutuo
No es lo mío la poesía que, en su gran mayoría, no dice nada. No remueve el estómago, ni te acompaña, ni te calma. Sólo te deja vacía (en el mal sentido de la palabra). Puedo llegar a ver la Persona Otra y lo trasgresor de aceptar que el otro es un otro, propiamente suyo, independiente de nuestra existencia. Más allá de eso, no he encontrado nada.
La persona otra me somete a pruebas hay algo que quiere que demuestre algo que debe valorar antes de emitir su fallo
entre el tres y el cuatro, incluso podría darle cuatro esrellas porque bien se las merece, pero luego está Anagrama por detrás que me echa para atrás desde que ha dejado de ser aquella editorial. Cuando haya indagado más en la poeta, veremos.