Bueno en este caso Andrea nos trae una novela en la que nos vuelve a sorprender. En este caso viajamos al Londres de 1952, la ciudad amanece con una espesa niebla por la que se convertirá en noticia nacional, mientras tanto Peter un chico que tiene un trastorno obsesivo-compulsivo se preocupa de dar al azúcar de su café las vueltas correctas, de lo contrario, algo horrible sucederá.
Esa misma mañana nada más salir del bar, un anciano choca con él, le asegura que él mismo presenció su muerte al 6 de diciembre de 1888 y le entrega unos papeles pidiéndole que proteja a los Apóstoles. Pasadas unas horas ese mismo anciano aparece muerto. Dos días después Peter se lanza al Támesis y desaparece de la faz de la tierra dejando varios cadáveres a su paso.
Primero decir que me ha encantado, una vez más Andrea lo ha conseguido, ha creado una atmósfera asfixiante y que a la vez te atrapa cada vez más, me ha gustado mucho esas historias en diferentes puntos de la historia nunca mejor dicho, el presente, el pasado... Otra de las cosas que también me ha gustado es esa pequeña parte en la que podemos ver es como Jack el Destripador anda por esa parte de la historia y eso a mi lado oscuro le gusta, no es el objetivo principal de la trama, solo es una coincidencia en el tiempo, pero me parece todo lo referente a este personaje tan curioso que siempre me gusta leer sobre él.
Por qué Peter desaparece, ¿Cómo lo hace, volverá? ¿Quién es ese anciano misterioso? ¿conseguirá proteger a los Apóstoles y difundir la verdad de lo que son? Si quieres saber todas las respuestas a estas preguntas, sólo tienes que leer la nueva novela de Andrea, no os defraudará ya lo veréis.