Redactar cuentos no es una tarea sencilla como en ocasiones podemos pensar, el contener una historia en pocas páginas resulta un trabajo que requiere de técnica y Mónica Lavín domina perfectamente ese arte.
Debo confesar que no soy muy fan de los “formatos cortos”, es decir, relatos que en pocas páginas se desenvuelven y que nos impide profundizar más en todos sus componentes, por lo que no me pude sentir adentrado en este libro.
No estoy diciendo que sean malos cuentos porque eso sería una mentira de mi parte, la redacción y sutileza con la que la autora guía a sus personajes es muy buena, pero para mi, que prefiero las narrativas más extensas, este libro me costó trabajo.
Me gustaría seguir explorando la pluma de la autora más adelante, pero puedo decir que, si te gustan los libros cortos y de fácil lectura, seguramente este es ideal, ya que logra transmitir sus ideas de manera concisa a lo largo de los relatos que acumula en su interior.