Me ha gustado bastante. Muy en la línea del primer libro de la serie.
Dice la sinopsis:
a inspectora Elena Blanco atraviesa el depósito de la Grúa Municipal Mediodía II de Madrid hasta llegar a una vieja furgoneta que expele un olor putrefacto. Dentro está el cadáver de un hombre atado a una silla, con un burdo costurón que asciende del pubis al abdomen. Los primeros resultados de la autopsia aclaran que a este toxicómano reincidente le arrancaron algunos órganos y le colocaron en el vientre un feto de casi siete meses. Los análisis de ADN revelan que se trata de su hijo biológico. A los pocos días, la Brigada de Análisis de Casos se desplaza a la zona portuaria de A Coruña, donde el cuerpo de un asesor fiscal de sesenta y cuatro años ha sido asesinado con el mismo modus operandi. ¿Qué relación existe entre las dos víctimas? ¿Y dónde están las madres de los bebés?
Se abre así la investigación del nuevo y perturbador caso de la BAC. Mientras la relación entre Elena y Zárate se hace cada vez más complicada por los tormentos de él sobre la muerte de Chesca y la obsesión de ella por adoptar a la Nena, todos los indicios los acercarán a una misteriosa organización cuyos hilos manejan los poderosos e intocables del país y a la que nadie parece poderse acercar sin morir.
Mis impresiones.
Cuarta entrega de la serie protagonizada por la inspectora Elena Blanco al frente de la BAC. De las cuatro publicadas, junto con "La novia gitana", es la que más me ha gustado.
Con las anteriores comparte el fácil enganche, el ritmo vivo y los giros abundantes y bien colocados.
La trama parte del descubrimiento de un cadáver, víctima de un asesinato truculento. La investigación en torno a él va a derivar en varias subtramas con un nexo común.
La investigación policial está bastante bien llevada. Si en las dos novelas anteriores, le reprochaba a los autores lo fácil que les resultaba todo a los de la BAC (rápidamente encontraban pistas, que a su vez conducían a otras nuevas, sin rozamientos ni callejones sin salida, directos de pleno a la resolución del caso), en esta ocasión, está más cuidada y resulta más real. Elena Blanco y su equipo van a descubrir indicios que no siempre les llevan a buen puerto, van a encontrar muchas trabas desde los estamentos superiores de la policía y van a tener que sortearlos y agudizar el ingenio.
El equipo de la BAC es el que conocimos en "La Nena". Elena sigue centrada, aunque con algún altibajo. Su obsesión por adoptar a la Nena, la enfrenta a Zárate, que tiene motivos para querer olvidar ese caso. Tampoco otros miembros del equipo, como Mariajo, piensan que sea lo mejor para la inspectora.
Zárate, tras lo ocurrido en la novela anterior, se muestra emocionalmente inestable. La deriva de este nuevo caso no contribuirá, precisamente, a mejorar su equilibrio.
Reyes va a experimentar en esta entrega toda una evolución. El trabajo que debe asumir, le va a suponer más de un punto de inflexión.
Me ha gustado la reflexión en torno a la problemática de la trama principal (no detallo cuál es por aquello de no hacer spoilers). Es un tema controvertido y de actualidad, que mueve opiniones y emociones en un sentido y en el contrario. Los autores se han mojado y han expuesto vertientes del problema muy a considerar y no solo en su aspecto delictivo.
La ambientación buena. Más que notable en lo que respecta a Madrid, tanto en la descripción de los barrios deprimidos, actuales o pasados, como en la de las zonas de dinero. La inclusión de lugares emblemáticos y de algunos restaurantes icónicos, como el de Bruno, en la plaza de Ópera o el Cisne Azul, le dan un punto a favor. La documentación al respecto, bien integrada.
Mi único pero es el final. Cierra la trama principal y se descuelga con un cliffhanger en el último momento. Este tipo de recurso, el cliffhanger de última página, se ha puesto muy de moda, especialmente entre los escritores guionistas. Me viene a la mente el último título de la serie sueca de Sebastian Bergman, en la que los autores hicieron exactamente lo mismo, o "Las otras niñas" de Santiago Díaz, que también recurrió a ello, aunque, al menos, se limitó a la vida personal de los protagonistas. Dicho esto, a mí personalmente no me suelen hacer mucha gracia. Prefiero con mucho, que todas las tramas abiertas en una misma entrega concluyan con ella, sin que "tengan que animarme" los autores a leerme por obligación la siguiente.
En conclusión. Un thriller adictivo, bien desarrollado que engancha, entretiene y se lee bien. Recomendable.