Oh vale, hay que reconocerlo. Cuando te adentras en el universo de “Blackwater” es prácticamente imposible dar marcha atrás. En ese sentido hay que reconocer que la serie se merece el boom que se ha creado entorno a ella, porque engancha una barbaridad. No sé si será porque, por lo visto, este tercer volumen que nos ocupa “La Casa “ es para muchos el mejor de los seis, pero lo cierto es que cuando cojo uno de estos libros me cuesta mucho dejar de leer. Ya lo dije en la correspondiente reseña del segundo tomo, no me parece que sean novelas de alta literatura, pero está claro que Michael McDowell no era para nada mal escritor en el sentido de que sabía cómo generar tensión y tenía la habilidad de crear una ambientación que atrapaba totalmente y una trama llena de giros de guion, trapicheos familiares y misterios varios, bien condimentada con una excelente capacidad para dosificar la información.
La rivalidad entre Elinor y Mary-Love Caskell sigue dividiendo a la familia y marcando sus tempos, y más ahora cuando parece que las disputas van a ser heredadas por las dos hijas de Elinor, Miriam, criada, por su abuela, y la bonachona Frances. Además, el crack del 29 solo va a complicar las cosas entre la matriarca del Clan y su hijo Oscar. A todo esto, las cosas siguen su curso, aparentemente, en el pueblo de Perdido, Alabama. Excepto por algún macabro asunto pone dramáticamente patas arriba la casa de Elinor y Oscar. O cuando el destino azote a la familia cuando menos se lo espere. Y mientras, las rojizas aguas del Perdido siguen fluyendo rojizas, peligrosas y llenas de oscuros secretos…
Como digo en el resumen de la novela (siendo tomos de apenas 250-260 páginas se me hace un poco difícil hacer estas sinopsis, para que mentiros ) en esta ocasión la guerra entre Elinor y Mary-Love llega a su punto más álgido, desembocando en un giro de tuerca que, honestamente, yo no me vi venir y que va a cambiar toda la historia de cabo a rabo de una manera que no solo me parece que va a hacer que las cosas sean mucho más interesantes y salseantes (que si algo tiene todas estas novelas es que tienen mucho dramita familiar )en los tres tomos que nos quedan de serie, sino que creo que también era muy necesario para hacer que todo avance. Como ya os he dicho, no me lo esperaba, y la verdad es que después de esto creo que nada va a ser lo mismo, pero ya tengo mucha curiosidad por ver y como va a terminar todo. Porque lo que está claro es que en este tercer tomo las diferentes subramas e hilos argumentales que McDowell ha ido tejiendo y entrelazando a lo largo de estas páginas que ha ido escribiendo, se han alineando hasta crear una tupida red de araña que atrapa irremediablemente ya no solo al lector, también a los personajes.
En esta tercera entrega, la tensión está en el nivel más alto, tanto que hay momentos en los cuales uno siente que puede cortarse con un cuchillo. Cuando no es alguna extraña aparición, es turbio un asesinato o alguna disputa entre cónyuges llevada a su máxima expresión. La sensación de pavor que domina a los personajes, y con ellos a los lectores, es algo que surge de estas disputas que nos regalan cualquier miembro de esta familia que haría las delicias de cualquier psicólogo, mediante alguno de los eficaces y ágiles diálogos que son marca de la casa literaria McDowell. Y es que “La Casa” es una novela plagada de momentos de gran tensión que te dejan sin aliento mientras lees, en la que notas que el miedo va subiéndote por la espalda y convirtiéndose en una criatura cuyas huellas se dejan casi notar de una manera muy plástica. Nos encontramos ante la que posiblemente sea la entrega más oscura y turbio hasta la fecha de la serie, en la que los elementos del gótico sureño o el horror gótico se dejan ver en todo su oscuro y tétrico esplendor cuando antes solo se nos dejaban entrever o se nos en daban pequeñas pinceladas.
Soy consciente que me repito mucho en las críticas que hago de esta saga, pero si tengo alguna queja de la saga “Blackwater” es que siento que te la venden como una historia de fantasía cuando en realidad es más de tensión y de misterio. Que en este libro están mejor ejecutados que nunca, con momentos realmente escalofriantes y que te mantienen en absoluto vilo, mientras lees sientes como el autor aumenta el ritmo y le mete más caña y terror a todo a máxima potencia. Y todo esto aderezado con los líos familiares de los Caskey. Porque realmente esta historia va de las luchas por el poder entre dos mujeres formidables, tan parecidas como diferentes entre sí. Quizás el odio entre la misteriosa Elinor y la dominante Mary-Love sea, en muchos momentos, lo más aterrador de todo este folletín. Es verdad que incluso este conflicto tiene un tinte sobrenatural que, al fin y al cabo, es lo que siempre flotado sobre esta historia, a modo de velo, pero al mismo tiempo es en este enfrentamiento donde, por lo menos para mí, se encuentra el punto más interesante de esta historia, y a la vez lo más humano. El choque de voluntades entre estas dos formidables y terribles mujeres nos ha dejado los mejores momentos a día de hoy, y se van a echar mucho de menos.