Finalmente he estado reflexionando sobre la atención de ciertos daros de mi vida, lo he hecho en relación con los apuntes que escribí sobre mi padre. No pocas cosas que allí hay las siento como tabú; aún no he clarificado las oscuridades y los pasajes turbios. Lo que para esa clarificación se necesita no es, como pensaba Rousseau, sinceridad. No hay que despreciar, desde luego, la confesión sincera, pero lo que de verdad importa es que el autor adquiera frente a su imagen efímera la fuerza que lo declare libre. Lo logrará en la medida en que sobrepase, bien como poeta o bien como pensador, su propia e individual apariencia.
- Ernst Jünger