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"El tiempo que nos roba el mandato de belleza es, por un lado, el de los rituales de belleza (depilación peluquería,maquillaje, tratamientos más o menos invasivos, consultas a especialistas, gimnasio y actividades físicas para modelar el cuerpo), pero también el de tomar esas decisiones, pensar en esas cosas, sopesar propuestas, elegir lo que podríamos llamar LA CARGA MENTAL DE LA BELLEZA, además del tiempo de sufrir porque nada de lo que hagamos alcanza".
"Ocurre que la belleza es una pedagogía de la insuficiencia que se escribe en la historia de muchas de nosotras porque sea lo que fuere que hagamos nunca vamos a alcanzar el ideal".
"Desde niñas somos capaces de detectar que lo que nos permite acercarnos al poder es la belleza, la seducción, ser deseadas y elegidas por esos varones que lo tienen, ya sea que nos elijan para darnos visibilidad o como parejas. El poder al que podemos acceder es un poder subalterno otorgado por los varones".
"Parece ser que, a pesar de todos los avances de los últimos años, la única forma que tienen las mujeres para acceder al dinero sigue siendo la belleza, sea como negocio o como garantía de un matrimonio exitoso, o sea, [...] en este punto directamente seguimos en el siglo XVIII".