Álvaro Ortiz ha conseguido algo muy complicado con la serie «La pequeña genia»: hacer unos cómics infantiles disfrutables por un público de cualquier edad. El autor logra esto gracias a dos cosas: al humor que es ya marca de la casa y a la decisión de no tratar al público infantil como si fuera tonto.
En esta segunda entrega de «La pequeña genia» seguimos a este carismático personaje hacia un nuevo destino lleno de leyendas y de nuevos personajes: Japón. Allí tendrá que descubrir cosas sobre su propio pasado y ponerse manos a la obra para resolver un problema legendario.
El autor ha conseguido dar con el tono adecuado a la hora de transmitir valores positivos a través de aventuras trepidantes, dibujos encantadores y personajes achuchables. La paleta de colores que usa en este volumen es una absoluta belleza que te mete en ese universo sin que puedas oponer ninguna resistencia.
«Érase una vez un valle muy muy lejano. Un valle exuberante, precioso y mágico» Otra de las aventuras de la pequeña genia que te calienta el corazoncito. Una historia necesaria para cualquier nene.