Tercer libro y cierre de la trilogía de Mina y Vincent, escrita a cuatro manos por Läckbert y el mentalista Henrik Fexeus. Sin duda lo mejor de esta trilogía son sus protagonistas, una policía, Mina, con un severo trastorno obsesivo con la limpieza y los gérmenes, y Vincent un famoso y conocido mentalista que arrastra también sus severos TOCS. Pero en esta tercera parte, esto, que era lo mejor de los libros, ya no da más de sí, los personajes y sus tópicos están ya agotados.
Las historias las salvaban ellos. Los casos que resuelven son demasiado exagerados, cualquiera de ellos, de suceder en la realidad, serían portada de todas las noticias sino del mundo, al menos si de Europa. Estos casos, si suceden, lo hacen una vez cada decenas de años. Es mucha casualidad que se den tres casos así, uno por libro, en un periodo de ¿dos - tres años? A esta casualidad hay que añadirle que además se den en Estocolmo, y, para más rocamboleo, que cada caso afecte, de una manera u otra, a familia o allegados de los protagonistas... no sé Rick... uno sí, dos bueno, tres cansa y... ya no más por favor.
Así y todo el libro se lee bien, como es habitual en la autora, resuelve todos los hilos abiertos y es divertido. Así que sí, lo recomiendo, sobre todo si has leído los anteriores para cerrar el ciclo.
Permitidme un pequeño, pequeño amago de spoiler. El libro finaliza con una gran sorpresa, probablemente a muchos de vosotros, como a mí, os haya resultado muy muy rara la relación familiar de Vincent. Vincent se casó con Ulrika con la que tuvo al menos 2 hijos (no me queda claro de quién es el más joven)... al final acabó abandonando a Ulrika para casarse con María, la hermana de aquella, con la que vive y cría a sus hijos.... Desde el primer libro, Vincent se enamora de Mina... todo es muy muy raro, rechina por todos lado, pero la trilogía acaba dando un sorprendente giro en el que te lo explicas todo.... y no digo más.