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326 pages, Kindle Edition
Published May 1, 2024
“Han llegado a mí después de mucha búsqueda. No soy fácil de encontrar. Si me encuentran, es porque realmente lo desean, o el mundo o los bichos que mandan el mundo así lo desean. O porque la que lo desea soy yo. Una de todas”.
“Es tu realidad. El pedacito de realidad que te corresponde. Todos vivimos en un pedacito de realidad, y ese pedacito tiene bordes, y después de los bordes uno ya no sabe. Es el vacío. A veces ese pedacito de realidad se achica y a veces se agranda. Lo que tengo para decirte va a romper los bordes de tu pedacito”.
“Fue la oscuridad, y la luz, y de nuevo la oscuridad. El tiempo que tarda un fósforo en estallar y consumirse. Eso era todo”.
“Cada vez que tiraban un baldazo de agua fría, yo gritaba. Cada vez que apagaban un cigarrillo en un brazo, yo sentía la mordedura en mi propia piel. Cuando aplicaban la picana, era yo la que experimentaba la parálisis y la anulación y el vértigo y la náusea de la electricidad. Cuando violaban, me violaban a mí. Cuando torturaban a niños, era yo la que estaba siendo torturada. Cuando cortaban las primera falanges de los torturados para que nadie los reconociera, cuando le ponían una venda en la cabeza, cuando los dormían y los tiraban al río desde lo alto, era yo la que me sentía liviana, la que flotaba sobre el río, la que me quebraba los huesos al impactar contra el agua, la que me hundía despacio y me depositaba en el fondo y empezaba a ser curioseada por los peces y las algas que se me enredaban entre los dedos. Yo pasé hambre, frío, miedo. Yo me cagué encima. Yo delaté a mis amigos. Yo me negué a decir una palabra. Yo denuncié a mis vecinos, a mis amigos, a cualquier persona que pasara por la calle: todos eran culpables, todos eran subversivos, todos podían tener una bomba bajo el brazo, en sus maletines, en sus autos, debajo de las camas, tenían una bomba”.