Conocer el mundillo artístico valenciano de la mano de Vicente Vercher ha sido muy divertido. Además de introducirnos en el mundo del tráfico ilegal de obras de arte, del que tienes noticias pero no sabes los detalles, me ha hecho viajar por París y muchos otros enclaves centroeuropeos ¡incluido Benicàssim! Los capítulos son cortitos y los personajes y los tiempos muy bien establecidos. Se nota que el autor tiene conocimientos de guión cinematográfico puesto que la novela se visualiza muy bien. Para ello el autor incluye de forma natural muchos detalles: de decoración, marcas y gastronomía, que enriquecen la novela y le dan una gran visibilidad al conjunto.