Si bien la mitología nórdica y la cultura de la cual deriva nunca han dejado de formar parte de la cultura popular de un modo u otro y la figura del vikingo ha estado siempre bien arraigada en el imaginario colectivo, protagonizando películas y libros desde que el mundo es mundo, podría afirmar, sin temor a equivocarme, que no fue hasta el lanzamiento de la serie Vikings (2013-2020) que los vikingos adquirieron una nueva y renovada popularidad en todos los sectores del entretenimiento. De entrada me vienen a la mente la infinidad de libros nuevos que se han escrito al respecto en los últimos años, ya sea desde la perspectiva de la ficción histórica, como La Tinieblas y el Alba, (2020) de Ken Follet, o los de corte más académico que han encontrado un nuevo tirón gracias a la popularidad de la serie.
Pero no solo la literatura se ha montado en este tren. Muchos otros medios también han aprovechado el interés del público en esta cultura para hacer sus propias propuestas. En la gran pantalla tenemos como ejemplo la película The Northman (2022), dirigida por Robert Eggers, mientras que en la escena de los videojuegos podría nombrar títulos como God of War (2018) o Assassin's Creed Valhalla (2020), que explotan al máximo su premisa con una jugabilidad llena de acción y violencia. Caso curioso pero digno de mención sería el del set Kaldheim (2021), del juego de cartas Magic: The Gathering. Todos estos ejemplos utilizan como base la mitología nórdica o la imagen del guerrero vikingo como parte esencial de su narrativa.
Si bien yo nunca he sido muy fan de los vikingos como personajes, de igual forma que no lo soy de los vaqueros, si hay una obra que me los ha podido presentar de una manera que me ha enamorado, esta es (o está siendo) Vinland Saga.
Esta comienza presentando la imagen más reconocible de los vikingos: la de un pueblo de bárbaros ebrios de sangre y muerte, que viven solo para el combate, para matar y morir en el campo de batalla y alcanzar así el culmen de sus vidas. Los primeros tomos no escatiman al momento de presentarle al lector la cara más salvaje y cruenta de los pueblos guerreros de la Europa de principios del siglo XI, enmarcada en los grandes conflictos políticos y militares que eran el pan de cada día en la parte occidental del continente, pero sin dejar de lado la cultura, o los problemas de índole social y medioambiental que los mueven en sus constantes campañas bélicas. Sin embargo, a medida que la trama avanza y se desenvuelve, como las capas de una cebolla, el genio de Yukimura nos muestra lo que hay debajo de esta imagen idealizada. Poco a poco, esta deja de ser una historia sobre vikingos para ser una historia sobre personas en busca de un propósito.
Aunque en un principio el eje central de la historia es la obsesiva búsqueda de venganza que mueve al protagonista, Thorfinn, al rededor de ésta se va dando un desarrollo de acontecimientos y de personajes magistral. Para el tomo 7 del manga las batallas vistosas y ultra violentas han tomado ya un tono más estratégico y político, muy a lo Juego de Tronos; con alianzas, traiciones, complots y giros de guion sorprendentes. Y de igual manera los personajes han dejado de ser planos, movidos solo por su sed de sangre y riquezas para transformarse en seres humanos complejos, que se hacen preguntas y cuestionan su papel en un mundo dominado por la violencia extrema y la aparente falta de amor. Es en este punto donde podemos ver cómo se gesta la intención de Makoto Yukimura con este manga, la de presentar una historia sobre el pacifismo en medio de una de las épocas más violentas que ha experimentado la humanidad. Una historia de personajes que buscan la paz, para ellos o para el mundo, desde sus propios privilegios o limitaciones, y que, al menos en mi caso, invita a reflexionar, a hacernos preguntas, a ver el mundo, a cuestionar nuestras motivaciones.
Quizás es un poco pronto para juzgar la totalidad de esta historia basado solo en 7 tomos de los 28 que hay publicados hasta la fecha, pero no puedo hacer más que quitarme el sombrero ante la maravillosa obra que está hilando Yukimura. De la mano de un estilo artístico espectacular y con minuciosa atención al detalle y un juego de viñetas que cortan el aliento, no me cabe duda de que Vinland Saga es una de las grandes obras maestras no solo del manga, sino de la literatura en general.