Can Xue (Chinese: 残雪; pinyin: Cán Xuĕ), née Deng Xiaohua (Chinese: 邓小华), is a Chinese avant-garde fiction writer, literary critic, and tailor. She was born May 30, 1953 in Changsha, Hunan, China. Her family was severely persecuted following her father being labeled an ultra-rightist in the Anti-rightist Movement of 1957. Her writing, which consists mostly of short fiction, breaks with the realism of earlier modern Chinese writers. She has also written novels, novellas, and literary criticisms of the work of Dante, Jorge Luis Borges, and Franz Kafka. Some of her fiction has been translated and published in English.
Colección de relatos ideales para una primera lectura de la autora pues permiten conocer muy bien su estilo. Todos ellos tienen en común la extrañeza en su rutina diaria de otros espacios o dimensiones.
Muy interesantes y recomendables, aunque personalmente esperaba temáticas menos tradicionales y narrativa más arriesgada.
Esta edición de Aristas Martínez es además una joya; el papel, la cubierta, la impresión, la traducción espectacular...
Está ben ambientada, parece que todos os relatos ocorren nun mesmo mundo e hai temas recurrentes entre eles (pero non de forma que se faga pesado). Os lugares e espazos nosnque suceden as historias son moi moldeables, e a arquitectura das casas e das rúas describen moi ben os sentimentos dos relatos. Inda así, faltoume un punto, non me acabou de gustar
|||Creía que todo el mundo tenía miedo [...]. Miedo de lo que hay al otro lado.||
Es una recopilación de cuentos bastante diferente a lo que estoy acostumbrada. En general, son cuentos que solo por la estética atraen, pero algunos me han acabado interesando más que otros. Me ha gustado la prosa de la autora, desde luego le daré una oportunidad a otros de sus trabajos.
1° de mis #librosen2025. Traducción de Tyra Díez y Teresa I. Tejeda. 217 #páginasleídasen2025.
Menudo lugar común el de los propósitos de año nuevo, y cómo mola juguetear con ellos, ¿verdad? Mi ánimo para este 2025 se divide en dos: leer a más mujeres y centrarme en los premios Nobel y sus aspirantes. Así, he terminado 2024 (nada bien, por cierto) con la coreana Han Kang, la última ganadora, y así comienzo el nuevo año con la china Can Xue, uno de los nombres que viene sonando en las quinielas.
Y lo he hecho con esta colección de cuentos que me ha dejado, como a todas y cada una de sus protagonistas, perplejo, turbado y en un estado de extrañeza más cercano al mundo onírico que al real. Porque la escritura de Can Xue —una de las representantes del movimiento chino experimental y de vanguardia de finales del siglo XX— no es fácil; o sí, mientras tengas presente que hay imágenes y evocaciones que no vas a entender, que el texto, sin previo aviso, se desborda y se vuelve surrealista, y que en ocasiones el giro de una trama, la aparición de un fenómeno, o la motivación por la que un personaje hace algo, es imposible de discernir.
Dicho esto, el conjunto de los relatos es brillante porque la autora tiene una imaginación extraordinaria y es capaz de construir unas historias llenas de campos interminables de colza, montañas que cobran vida, humedales con cerditos místicos, y arrozales sobrevolados por globos aerostáticos, en los que las vicisitudes de unos complejos personajes —la chicharra taciturna con vacío existencial de «La vieja chicharra», el cuento que más me ha gustado, es maravillosa— son relatados bajo una construcción formal florida que eleva la narración.
¿Ganará Can Xue un Nobel, lo ganará Mircea Cărtărescu, se lo llevará László Krasznahorkai? Poco me importa mientras me sigan dando lecturas tan interesantes.
No sé. No me ha dicho nada. Pero nada de nada. Entiendo el abismo formal entre los autores occidentales y orientales (generalizando mucho) y que estos últimos resultan en ocasiones muy fríos y distantes. Ok. Aún así, me ha parecido muy insulsa. Los relatos, exceptuando alguno, tampoco me han convencido.
Eso si, maravillosa edición de Aristas Martínez. Así da gusto gastarse el dinero
En esta colección de relatos, la autora Can Xue nos demuestra algo que muchas veces olvidamos al momento de leer un libro, relato o cuento, y que es la libertad de la escritura, en el que las cosas, las acciones y los personajes pueden ser lo que uno (como autor) quiera si así lo deseamos, formando así relatos impredecibles, que no puedes anticipar hacia donde van porque entonces la autora introduce algún recurso, suceso o personaje que no estaba allí y cambia por completo la dirección del relato y la concepcion de lo que creíamos real o ficción en la historia. Creo que es un buen ejemplo para entender la libertad creativa, en donde uno puede escribir de lo que quiera y hacer una ficción.
Ahora bien, me genera confusión el formato de los relatos, pues a veces siento que no llegan a más. Desde el principio parece que la historia se proyectará en algo más grande, pero desde mi punto de vista, parecen como fragmentos de historias más grandes, o que están por iniciar, o que fueron extraídas del desarrollo de otra más larga, que si bien sus tramas se sostienen solas, no terminan de parecer que pudieron dar más o que se quedaron cortas. Siento que al final, en algunos relatos, quedan varias preguntas sin responder que me gustaría poder contestar… ¿que es lo que realmente estaba sucediendo?, ¿qué personajes eran reales y cuales metafísicos? Aún con las interrogantes, son relatos lo suficientemente intrigantes como para motivarme a leer más de la autora.
Me gusta que el estilo fluctúa entre ser un relato corto de ficción de temática sobrenatural y cósmica, un cuento para niños y un relato paranormal con toques de realismo mágico. No se puede fiar de nada de lo que se relata, pues puede terminar siendo una ficción cósmica y alucinante. Es interesante también como, haciendo alusión al título, todas las historias tienden a contarse desde un punto de vista del “otro lado”. Nunca se está en el centro de la acción, nunca se narra con claridad que es lo qué pasa, pues siempre hay un filtro, como estando detrás de una pared. Me pareció interesante también que un tema recurrente es el nunca ser “lo suficientemente….” Siempre hay un “pero” que atraviesan los protagonistas, que creo que va de la mano con estar del otro lado. Otra cosa que me pareció interesante es el protagonismo de la arquitectura y del espacio construido en la concepcion de los relatos. Siempre la magia va de la mano con el espacio arquitectónico (la casa, el edificio, el palacio), que se trasforma en un ser casi viviente.
Diria que la narrativa no es precisamente arriesgada, sin embargo, creo que es suficiente para hacernos entender muy bien el estilo único de la autora. Creo que mis relatos favoritos fueron “La vieja chicharra”, “Plenitud” y “Venus”. Es un libro de lectura rápida pero de estructuración compleja, que puede ayudarnos a desconectarnos de las atrocidades del mundo actual, y abrirnos la mente a ficciones poco convencionales.
Textos que juegan con el quiebre de la realidad, lo fantástico y el horror corporal. Hay algo muy curioso en la forma en que los relatos quieren conservar el minimalismo en el vórtice mismo en que se rompe la "normalidad". La traducción pone una distancia en la narrativa que termina por explicar o justificar lo fantástico de los textos.