Virgilio es, sin duda, uno de los mayores escritores de la literatura universal y el poeta que mejor ha cantado las virtudes del pueblo romano. Sus tres grandes obras poéticas, Bucólicas, Geórgicas y, sobre todo, la Eneida, nacieron en la época en la que empezaba a asentarse el poder de Augusto. Eso fue un factor determinante para que estas obras, además de hitos literarios, abarcaran por entero un mundo romano que estaba en formación, buscando su identidad definitiva.
Con sus vastos conocimientos y su habitual sensibilidad didáctica, Pierre Grimal desgrana la vida y la obra del poeta de Mantua, y ahonda en la progresión creciente que representan sus textos. Pero también —y esto le da un valor superior a esta biografía—, examina su importancia para la historia espiritual de Roma, que vivía un renacimiento tras dejar atrás las cenizas de la República y convertirse en un imperio floreciente bajo el mando de Augusto.
Admitted to the École Normale Supérieure in 1933, and receiving a third in the "Agrégation des lettres" in 1935, he was member of the French School at Rome (1935-1937) then taught Latin at a Rennes lycée. Then he was active as a professor of Roman civilization at the faculties of Caen and Bordeaux, and finally at the Sorbonne for thirty years. He published studies on the Roman civilization, of which many volumes to the "Que sais-je?" series, and translations of Latin classical authors (Cicero, Seneca the Younger, Tacitus, Plautus, Terence). On his retirement, he also published biographies and fictionalized histories (Mémoires d’Agrippine, le procès Néron), more intended for the general public. At the end of his life, he campaigned for the safeguarding of literary teaching.
Primera lectura del año y primera reseña, así que trataré de ser lo más claro e ilustrativo posible.
Hay libros que son de consulta rápida, otros de lectura pausada y otros, como este, de consulta obligada. Al menos para toda persona interesada en Virgilio, su obra, o en el círculo de poetas de Mecenas. Incluso, diría, los amantes de la Roma Clásica en general pueden encontrar sus páginas muy atractivas. Al fin y al cabo, ningún trabajo de Pierre Grimal pasa desapercibido. El perfil que hace del maestro y de su contexto vital es absolutamente magnífico.
Es un estudio riguroso, elaborado y perspicaz en cada uno de sus puntos, lo que es realmente meritorio en un trabajo sobre la Antigüedad. Al acercarse a sus años, los historiadores suelen hacerlo bien desde una reverencia absoluta hacia las fuentes coetáneas; bien desde una negación flagrante sobre lo que nos cuentan. En ambos casos, es fácil caer en hipótesis y resultados erróneos. Grimal lo señala, especialmente el caso de los “hipercríticos”, tendentes a elaborar “construcciones arbitrarias” despreciando cualquier conocimiento heredado de la tradición. Evidentemente, se trata de adoptar una postura central: crítica, sí, pero medida con la sensatez. Tal y como hace el autor, por cierto.
En el aspecto formal, me parece una edición muy cuidada. La traducción también es respetuosa con el estilo personal —y ameno— del original, aunque hay ciertos detalles que pueden opacar el “acento” castellano. Esto es, por ejemplo, la repetición de sujetos pronominales, que es común en inglés, pero que en nuestra lengua, más dada a la elipsis, resulta algo extraña. Entiendo que es una muestra de respeto al autor, pero quizás habría quedado más natural tomándose licencias. No obstante, me parece que es una traducción fantástica, con ritmo, cohesión y buen hacer.
El contenido, por su parte, es muy ilustrativo acerca de Virgilio como individuo y creador, y toda su obra: las tres grandes composiciones y los poemas del Appendix Vergiliana. Grimal demuestra que no estamos ante un simple poeta de corte. Ante un siervo que ha logrado, con mayor o menor esfuerzo, frecuentar la compañía nutricia de las Musas. Es mucho más. Espíritu, vocación de paz, sensibilidad, armonía. Por ello, me parece que es una obra muy apropiada para entender mejor la poesía de Virgilio que, quizás, puede parecernos más alejada que la de otros poetas augusteos.
En definitiva, recomiendo decididamente esta lectura. Sus páginas me han reafirmado en la calidad y la grandeza del mayor aedo de Roma.