Oscilando con elegancia entre la reflexión ensayística y la descripción narrativa de su propio proceso de crecimiento personal, Charlotte Van den Broeck presenta trece miniaturas sobre la tragedia personal y profesional de diversos arquitectos que, incapaces de confrontar su propio fracaso, tomaron la radical decisión de quitarse la vida. Con un lenguaje poético, descarnado y sincero, Van den Broeck se adentra en los vericuetos de la mente y nos propone un viaje a los desafíos de la creación a través de piscinas, teatros, bibliotecas, museos, iglesias, cuarteles, oficinas de correos, villas, campos de golf y jardines de esculturas de Europa y Estados Unidos. Una indagación fascinante y turbadora del difícil y peligroso equilibrio entre el afán de perfección y la cordura.
Charlotte Van den Broeck was born in Turnhout, Belgium, in 1991. After studies in English and German, she took a Masters in Drama at the Royal Conservatoire in Antwerp. She has published two collections of poetry, Kameleon (2015), which was awarded the Herman de Coninck debut prize for poetry by a Flemish author, and Nachtroer (2017), which was nominated for the VSB Poetry Prize 2018 and the Ida Gerhard Prize. These two volumes are combined in Chameleon | Nachtroer, translated from the Dutch by David Colmer (Bloodaxe Books, 2020). Her poetry has also been translated into German, Spanish, French, Serbian and Arabic. In 2016 she opened the Frankfurt Bookfair together with Dutch poet Arnon Grunberg. In 2017 she was one of that year’s Versopolis poets, performing at several European festivals including Ledbury in Britain. As well as publishing critically acclaimed collections she is renowned for her distinctive performances, which differ from UK/US versions of spoken word as theatre pieces ‘searching for the speakability and experience of oral poetry’, now presented in English as well as Dutch.
--- "Un arquitecto que fracasa en el espacio público fracasa ante miles y miles de ojos, y durante un período de tiempo muy prolongado. Quien se adentra en el terreno resbaladizo que conduce a los libros de historia, desafía el carácter efímero de todas las cosas. Tanta audacia debe de despertar muchas envidias." (Van den Broeck: 145) --- "por muy evidente que sea su falsedad y por muy claro que tengamos todos que no es más que una leyenda sin fundamento histórico, lo cierto es que contribuye a normalizar la idea de que los arquitectos que fracasan se suicidan, y ofrece un ejemplo lúgubre a futuros infelices." (Van den Broeck: 191) --- "En la mayoría de los casos, según he podido comprobar hasta ahora, el fracaso del creador no sé ve reflejado de forma física en su obra." (Vam den Broeck: 192)
This book describes thirteen buildings whose architects are told to have committed suicide. In my opinion the book tries to amend their deaths and show how important emotional intelligence is for architects. Together with this the author describes moments from her life, which unlike previous reviews I don't see as irrelevant but as a reflection of how difficult the life of an artist can be.
The book lets you learn about buildings you may have never heard of before but don't expect descriptions similar to those in an art history book. I liked the book but I felt the focus was sometimes placed more on the private lives of these architects or the book's author than on the buildings under discussion.
Dice Charlotte Van den Broeck que los arquitectos “dan un salto mortal sin garantía de que vayan a caer de pie. Sus obras están expuestas a la mirada de todos”. Puede que por estar tan expuestos Broeck se haya fijado en los que el salto mortal ha sido al vacío.
Este tratado de arquitectos es una galería de suicidas no siempre me queda claro que lo sean por la presión de su labor, pero en medio del ensayo está el caso Borromini, tan moderno, no sólo en lo vanguardista de sus proyectos, que en plena era del Barroco ya sufrió el estrés laboral de sus proyectos, cada vez más complejos, la ansiedad de la competición con el rival, Bernini, que a veces trabajaba en el solar romano de al lado: en la plaza de Navona Borromini construye la iglesia de Santa Inés con dos torres, mofándose así de las que Bernini tuvo que desmontar en San Pedro del Vaticano porque se hundían, y éste construye la fuente de los Cuatro Ríos, ganando el proyecto al otro, con la figura que daba a Santa Inés con una venda en los ojos para no verla.
En uno de sus ataques de ansiedad, Borromini destruye su estudio y su archivo de documentos. Pocos días después coge una de sus espadas y colocando la punta contra su cuerpo, se deja caer hacia ella, clavándosela en el vientre. El viente del arquitecto. .
Charlotte Van den Broeck es una poeta belga y publicó ‘Saltos mortales’ en 2019, se trata de su estreno en prosa.
Charlotte quedó prendada de una historia ocurrida en su Turnhout natal. El arquitecto de la piscina municipal Stadspark se suicidó tras numerosos incidentes en el complejo deportivo. Stadspark no llegó a estar abierto al público más de tres meses seguidos desde su inauguración en 2005 hasta el cierre definitivo en 2011. Este es el punto de partida que llevó a la autora a hacer una investigación sobre trece proyectos arquitectónicos que resultaron un fracaso. Muchos de los arquitectos acabaron suicidándose, en otros casos se trata solo de leyendas o incógnitas.
El libro está dividido en trece capítulos en los que la autora nos cuenta la historia de los edificios, de los arquitectos y de personas que en la actualidad están relacionadas con dichos edificios. También hay una parte autobiográfica que hace que la narración sea de lo más fluida. Charlotte escribe muy bien y cuenta cosas muy interesantes. Recomiendo mucho este libro a quienes les guste el arte y conocer curiosidades.
Sin duda leeré más cosas de la autora, me ha gustado mucho.
En teoría el libro va sobre edificios o jardines cuyos arquitectos o promotores se suicidaron por el fracaso de sus obras, pero incluye reflexiones de la autora sobre su vida de poco interés excepto cuando hacen referencia a obras artisticas