Una joven llega a una isla huyendo de su pasado. Allí conocerá a su salvador, Elías, el hombre de ojos de búho que busca financiación para terminar su primera película. Pero, entonces, las señales: la sal derramada, el gato negro muerto, el mal de ojo… Y lo que parecía realismo sucio terminará transformado en un relato de terror psicológico, donde un viejo piso, frío y húmedo, ubicado frente a una fábrica abandonada a las afueras de la ciudad, constituirá el decorado perfecto de una historia que bien podría haber salido de la mente del director de Psicosis.
El estilo de Irene Otero, sobrio, contenido, hecho de frases cortas y precisas, va tejiendo, sin embargo, un suspense sutil, una angustia creciente que nos adentra en eso que Étienne de La Boétie llamó «servidumbre voluntaria» y que, de acuerdo con Laura Freixas, el feminismo debería explorar más: «Quizá el secreto de esta novela esté justamente en esa tensión entre el “no pasa nada” y el “sí pasa”, entre la certeza psicológica del miedo y la falta de herramientas para reconocerlo y de palabras para expresarlo».
Porque esto va también de cuidados, de responsabilidad emocional, de máscaras familiares, de la relación entre la vida y la obra del creador, de crueldad disfrazada de juego o, lo que es peor, de arte. Come usted como un pajarito.
«Una primera novela sorprendentemente buena. Se empieza y ya no se puede soltar». LAURA FREIXAS
Probablemente lo más complicado después de romper con tu pareja no sea atravesar el duelo. Quizás lo más difícil sea perdonarse a una misma. Perdonarse por haber estado dos años de más en esa relación. Perdonarse por no haber roto aquella primera vez que te puso los cuernos. Perdonarse por no haber cogido la puerta aquella primera vez que se burló de tus lágrimas durante una discusión. Perdonarse por no haber salido corriendo el día que rompió a puñetazos la puerta del dormitorio en mitad de la conversación. Perdonarse por no haber escuchado a esa voz interior diciéndote que no es normal beber un vaso de whisky para bajar la ansiedad por mucho que a él se lo parezca. Perdonarse por no haber roto después de aquellos gritos. Perdonarse por creer en sus palabras en lugar de confiar en los hechos… Perdonarse después es infinitamente peor que el dolor del duelo.
Quizás sea por eso que me enganché a “Los augurios” de Irene Otero, porque es muy fácil intuir, desde la primera página, que las protagonistas van a atravesar por procesos durísimos, vivencias que van a ponerlas en la tesitura de tener que perdonarse. Y lo hace Otero de una forma tan inteligente como interesante, construyendo dos historias (un narrador omnisciente y otro en primera persona) que crecen en paralelo y que en un momento, aunque puedas intuir que podría pasar, te sorprenden al confluir. Y en ese momento escuchas a una sola voz, la de Clara, una mujer que llegó a una isla turística por amor y por trabajo, y que se quedó a pesar de que perdió las dos cosas. Una mujer que ha dado otra oportunidad al amor teniendo una cita con Elías, un hombre que no acaba de llenarla demasiado al principio, pero que acaba por convertirse en su pareja. “Los augurios” es la crónica de una relación de pareja fallida anunciada. Es un retrato magnífico del maltrato que muchas mujeres viven con sus parejas y que tanto cuenta identificar cuando estás dentro. Es la solución a la suma de muchos “no pasa nada” (“Desde el baño escucho la voz de Elías saludándome a lo lejos. El espejo aún está empañado por el vapor cuando le digo que salgo en un minuto. Desenchufo el calefactor de infrarrojos para conectar el secador. Antes de encender el aparato, escucho cómo me suenan las tripas apretujadas aún con tanta comida y un montón de humo. Otro pinchazo, ahora en el vientre. Cuando el vaho se disipa con el aire caliente, no me gusta mi cara. Podría vivir con alguien que me ha violado, eso lo sé. Son varios los amantes de una noche que me la metieron sin preservativo, los novios que me follaban llamándome puta, los que me insistían cuando les decía que estaba agotada. Supongo que el saco de justificaciones que soy aún alberga la esperanza de que haya una explicación. Que además de narcoléptico sea sordo. O mejor aún, que yo no grité tanto como recordaba. Que todo es culpa mía porque debería haber gritado más y mejor” ). Es una historia de terror tan bien tejida que va agarrándote de manera casi imperceptible y que se refleja de forma brutal en el frío, el frío de la casa de Elías a la que acaba mudándose Clara, el frío que la autora consigue que te cale hasta los huesos como lo hace con ella. Ese frío incapacita, bloquea, aísla, chupa la energía, angustia, enferma y paraliza. Y aún así, ese frío puede ser cómplice y ayudar en ese perdón que tenemos que concedernos…
En Los augurios están escritas muchas más cosas de las que están escritas.
Se define augurio como presagio, anuncio o indicio de algo futuro. No se me ocurre un título mejor para una novela que se devora mientras sientes sus mil posibles finales.
No solo la historia es muy buena, sino que también lo es la forma en la que nos la cuentan. Alternando la historia de una chica que está conociendo a un chico, con la historia de una familia complicada, ambos relatos te atrapan. Este libro es una historia de terror, que sin necesitar grandes violencias ni ser escatológica, mantiene todo el tiempo una tensión brutal que hace que necesites seguir leyendo, que sueñes con la historia, que necesites saber qué pasará después. Hasta que no leí la última frase, no sabía cómo iba a terminar, mantiene la tensión hasta el final.
Además, esta historia permite una nueva mirada sobre la violencia machista, entendiendo cuáles pueden ser sus orígenes, qué la alimenta, cómo se desarrolla y qué herramientas tiene, mucho más allá del “estar enamorada” o del ciclo de la violencia. Desde luego que recomiendo este libro, me parece brillante.
Un libro sobre la vida, la resiliencia y la capacidad de la mente de creer cosas y explicar situaciones inexplicables. Me ha parecido fascinante, una narrativa que te atrapa, en una historia que te incomoda pero que te pone en situaciones límite mientras buscas más. Una lectura muy recomendable.
Por lo que sea, la novela no se puede dejar de leer, una maravilla. Tenía muchas ganas de leerla y es que con el prólogo y epílogo ya es un acierto seguro. Es interesante, impactante, sorprendente, preciosa y aterradora a la vez. Su forma de narrar es adictiva , desgraciadamente me he identificado con muchas situaciones que vive la protagonista y creo que muchas mujeres sentiremos lo mismo. “Puedo volver cuando quiera, solo que no se note mi presencia” “Abro la boca para decir algo, pero pierde el sentido antes que me atreva a hacerlo” “Debo reconocer que, al principio, hubiera cruzado el mundo para seguirle si me lo hubiera pedido” “El entusiasmo forzado de sus palabras me recuerdan a esas frases motivadoras que decoran tazas y material de oficina” “Si lo dice el es filosofía y si lo dijo yo soy una pija progre? “Las malas sensaciones de las últimas semanas me abofetean todas a la vez..” “La conversación transcurría con los detalles absurdos que tienen los sueños” “Supongo que el saco de justificaciones que soy, aún alberga la esperanza de que haya una explicación” “Vino tinto y lirios blancos, mala combinación” “Mis palabras flotan en el aire después de haberlas dicho”
Novelaza redonda 💥 Esos intercalados breves iniciales; entretejidos puntada a puntada realmente, con los que no puedes para de leer... Avanzas una página y otra y otra. Sigues inevitablemente el desarrollo, lleno de matices y huellas visibles y también invisibles pero tan palpables que duelen igual. Y acabas con una honda respiración que no sabes cómo asimilarla dentro de ti.
Me he sentido como en el cine (genialmente traído a la historia por cierto); tapándome los ojos evitando ver pero dejando esos huecos entre los dedos para no perderme ni un detalle.
Tenéis que leer a Irene, degustarla más bien, y volver a comprobar, una vez más, que el verdadero terror no es sobrenatural.
He sentido el frío, el vértigo, el llanto y las dudas de la protagonista. He llorado por ella, por Pulga y he temido. He temido lo oscuro, los cambios de humor, las miradas que cambian, las sonrisas forzadas, la ausencia de suelo que te sustente. Qué pasada de novela 🔥
Los Augurios te atrapa desde la primera página. Puedes empatizar con muchas de las situaciones que atraviesa Clara e incluso, a ratos, te ves a ti misma dudando de su cordura. Una historia de maltrato sutil, aterradora y brillante. Irene explora la necesidad humana de encontrar a alguien, sobre todo cuando la familia falla. Como dice Ana De Miguel en el prólogo “tal vez en este mundo si falla la madre falla todo, o mejor dicho si también falla la madre falla todo”. 100% recomendable.
Qué pena que una novela que para mí empieza con una ligereza y fluidez superapetecible, con esos cambios de narración se convierta a partir de la segunda parte en una lectura a mi parecer lenta y pesada. A mí se me ha hecho bola y las últimas 100 páginas las he leído sin apenas interés. Una pena 😔
No estaba convencida de si esta novela sería para mí, pero la recomendaban tanto mujeres feministas que admiro y respeto, que me decidí a leerla. Lo que me generó en todo momento fue angustia, sufrí leyéndola. Es verdad que la devoré, pero con la esperanza de que entre tantas cosas malas pasara algo bueno, que la protagonista reaccionara. No es una novela mala ni mucho menos, pero yo ya sé detectar el maltrato, veo las red flags enseguida, y no diré que no he aprendido nada nuevo pero perfectamente podría no haberla leído y ahorrarme el mal trago.
Es muy dura, es terrorífica y no es apta para cualquiera. Personalmente no la recomiendo si te afecta leer sobre violencia y maltrato, porque es eso, todo el rato. Además, y no quiero hacer spoilers pero es algo que me hubiera gustado saber, hay maltrato animal. En definitiva, es una buena novela que habla de una cruda realidad, simplemente no era para mí porque yo ya me he expuesto bastante a este tema y no estoy en un momento en el que me apetezca sufrir con una lectura.
Un piso laberíntico y opresivo, un chico de sonrisa turbia, una mujer desamparada... En cierto sentido es "Los augurios" la perfecta novela de terror, una radiografía exhaustiva y muy precisa de cómo escala la violencia, de cómo oprime y aterra a quien la vive sin poder nombrarla.
Me ha sorprendido y turbado este debut literario, bajo el que parece latir la consigna de no normalizar la crueldad ni la falta de cuidados.
Interesante que las relaciones se puedan volver terroríficas. Me generó una sensación tremenda de rechazo hacia la lectura, para mí eso es una cosa complicada de lograr en una lectura, es de admirar, por lo que la considero una obra imprescindible.
Que primera novela tan buena. Te atrapa y sientes como la protagonista. Sientes porque en algún momento también has sido ella. No es una novela sobre una relación de pareja es mucho más.